Capítulo Milésimo ducentésimo septuagésimo segundo: “Buen oficio es no tener ninguno”. (Proverbio universal)
Hoyestoy espiritual y he decidido tomarme al pie de la letra aquellas dosinscripciones escritas en la fachada del santuario de Delfos. Unadecía: conócete a ti mismo, la otra: nada en exceso.
Manos a la obra. Teniendo en cuenta que ayer –día de fiesta en mediaEspaña- hasta trabajé un poco, y siendo del dominio público que eltrabajo en lunes cuenta doble, y sobre todo, que nada (y menos quenada, el trabajo) debe hacerse en exceso, hoy tocaría dedicar toda lamañana a conocerme a mi mismo.
Pero como resulta que soy bastante simple, y que la cantidad de añosque llevo junto a mí han conseguido que me conozca muy bien, hoy solome queda descansar todo el día. Que como decía aquel de mi pueblo: el tiempo que invertimos en mejorarnos recorta el tiempo perdido criticando a los demás.
Hoy martes de vagueo. Así sea.
... luto familiar al cero
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CapítuloMilésimo ducentésimo quincuagésimo primero: “Confianza es elsentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos quementiríamos en su lugar”. (Henry-Louis Mencken, 1880-1956; periodista yescritor estadounidense)
Todaslas mañanas me miro al espejo. Lo peor es el primer impacto, me doycuenta de mis fallos, esos miles de fallos que el resto de día sólo selos veo a los demás. De golpe me encuentro a un tipo despeinado, congestos de mala leche y pensando aquello del que hace una cara como tú en un sitio como éste.
De lo que no estoy descontento es de lo que veo por dentro, alguiencon mucha ilusión, con ganas de hacer cosas, de aprovechar cada momentoal máximo; una persona que crece, que vive su historia lo mejor quesabe, alguien coherente que intenta experimentar sentimientos, que sesiente orgulloso de la vida que lleva, que intenta vivir el presentecon la máxima intensidad posible.. alguien normal, vaya.
El espejo es injusto y caprichoso pero sirve para acercarnos anosotros mismos. Cada mañana tengo que poner de acuerdo a las dospartes, la de fuera y la de dentro, aunque en eso tengo suerte ya quela recomposición física suele ser relativamente fácil . Una vez asumidoque hay que descartar los milagros y que la cosa se reduce a disimularlo evidente (que no es poco): te afeitas un poco, te lavas un poco más,te haces la ilusión de que todavía puedes peinarte algo, una sonrisa atiempo.. y ¡voila!empiezas a verte hasta presentable. Sería mucho más difícil elacercamiento a la inversa, ahí si que se necesitaría mucho más que aguay jabón.
Sé que voy contracorriente, que en estas historias la mayoría de lagente escribe de lo mal que se siente, de los desgraciados que son, dela mala suerte que tienen en la vida... pero siendo sincero tengo quereconocer que yo me miro al espejo y me quiero.
Incluso en un antipático lunes de septiembre en el que un cargante sueño se empeña en ejercer de indomable okupa dentro de mí.
... adaptación a las alturas
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Capítulo Noningentésimo quincuagésimo tercero: "Quien no tenga unrostro sonriente no debería abrir una tienda" (Proverbio Checo)
Auna amiga de un conocido escritor le hicieron una predicción: que iba amorir alguien cercano y que perdería mucho dinero. Agobiada fue apedirle ayuda y él, viendo el estado de ansiedad de su amiga lepropuso: "una predicción hay que realizarla. Cierra la ventana y echaun insecticida. Cuando muera una mosca, alguien cerca de ti habrámuerto. Coge un billete de cinco euros, agrégale cinco ceros y serácasi un millón. Envuelve la mosca en el billete y entiérralo". Ella lohizo y todo volvió a la normalidad.
Mi habitual optimismo decada mañana no pasa los lunes por su mejor momento. "Es difícil no caercuando todo cae" que decía Machado y, llegados a estas horas con unasemana entera por delante, se me hace bastante cuesta arriba ponerme enplan positivo.
Sin embargo, no pienso claudicar, aunque paraello me tenga que agarrar a este tipo de historias (que no son más quepalabreria hueca para metafísicos premenopausicos) y hacerles caso. Esdecir, buscar alternativas que solucionen los problemas que tengo envez de preocuparme por tenerlos.
Y ya que ahora mismo, elprincipal es el sueño (tengo sueño, mucho sueño), me he parado a pensar(pensar en marcha es agotador y yo no soy muy de cansarme) que no sirvede nada lamentarse, es mucho mejor pasar a la acción. Voy a ver siconsigo echar una cabezadita sin que se note mucho usando el socorridodolor de cabeza. Por lo menos un par de horas seguro que cuela.

... ¿calva o culo?
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