CapítuloMilésimo ducentésimo quincuagésimo cuarto: “Raramente pensamos en loque tenemos sino siempre en lo que nos falta” (Arthur Schopenhauer,1788-1860; filósofo alemán)
Númeroarriba, número abajo, aproximadamente un noventa por ciento de lascosas de nuestras vidas están bien y un diez por ciento mal. Siqueremos estar moderadamente a gusto, todo lo que debemos hacer esconcentrarnos en el noventa por ciento que está bien y pasar por altoel diez por ciento restante.
En cambio, si queremos estar preocupados, amargados y acabar enganchados a la raditidinapara que la úlcera de estómago sólo pueda jorobarnos en los momentosmás inoportunos, todo lo que debemos de hacer es concentrarnos en eldiez por ciento que está mal y pasar de todo lo demás.
Vale, que sí, que el método lo sabemos todos, pero ¿algún charlatán de la autoayuda puede dejar de decirnos lo evidente e intentar contarnos cómo coño podemos conseguir semejante obviedad?
... escribir más fácil
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
CapítuloMilésimo ducentésimo cuadragésimo noveno: “Hay numerosos aparatosmecánicos que incrementan el impulso sexual, especialmente entre lasmujeres. El más eficaz es el Mercedes-Benz 380SL descapotable". (JaimeM. 30 años; relaciones públicas)
Manual de autoayuda: capítulo 3: Normas para compadecerse correctamente.
"Pareceuna tontería, pero no es fácil autocompadecerse con dignidad. Algunospiensan que se trata de sentir pena de uno mismo en los malos momentos,pero eso es muy fácil y no tiene ningún mérito, lo difícil es aprendera convertir todos los momentos en los peores de tu vida. Laautocompasión necesita hechos, referencias, recuerdos y experienciastraumáticas para poder alimentarse. Y ya que todos nos autocompadecemosconstantemente, al menos hagámoslo con voluntad y con la mayorprofesionalidad posible. Se trata de conseguir una autocompasiónejemplar. Seremos la envidia de todos los que presumen de su felicidad.Todos querrán autocompadecerse como nosotros. ¡Ánimo, tú puedes llegara ser un amargado!
Un buen nivel de autocompasión es muy importante convertirlo todo enirreversible. Pondré un ejemplo para los que tengáis menos experienciaen este campo (optimistas ha habido siempre). Cada frase que nos vengaa la cabeza debe estar acompañada de un anexo todavía más negativo: No puedo escribir – y no podré nunca. Me ha dejado mi novio – y nadie volverá a enamorarse de mí jamás.Este punto irreversible es uno de los más importantes y a los que hayque acostumbrarse cuanto antes. Hay algunos días en que uno se levantacontento, por alguna extraña razón que, gracias a dios, desaparece alllegar a su lugar de trabajo (los desempleados tienen ventaja en estecaso). Esa angustia que a menudo nos produce el terreno laboral debecultivarse desde el primer momento del día. Hay que esforzarse enempezar a autocompadecerse nada más despertar, antes de que seademasiado tarde y algún deslomado solidario nos ayude a tener un buendía.
Existen canciones escritas y compuestas expresamente para alimentar esta autocompasión. ¿Quién no ha escuchado alguna vez “Ne me quitte pas” de Jaques Brelen un momento de bajón? Pues muy bien, eso es. Cuando estés mal debesapoyar ese sentimiento de miseria infinita con canciones tristes. Eneste paso proponemos también a Leonard Cohen, Tracy Chapman, Serrat o Silvio Rodríguez.Hay que buscar canciones que hablen del pasado, al que nunca podrásvolver, que hablen de amor, cuando acabas de romper con tu pareja y quehablen de una vida que uno nunca podrá alcanzar. La música esimportantísima para sentir lástima de uno mismo.
Como última recomendación, propongo la técnica del “sí ya pero”.Consiste en añadir esta frase a cualquier consuelo que uno reciba porparte de familiares o amigos. Si te han despedido y te lamentas (hayque lamentarse a viva voz, es importante) siempre puede llegar alguieny decirte: no te preocupes, encontrarás otro trabajo. Y tú añades: sí, ya, pero seguro que es peor.Esto llevado al extremo te sumirá en una terrible depresión de la quedifícilmente podrás salir, y así conseguir un nuevo rumbo para unaautocompasión plena e infinita. Mucha suerte a todos los amargados ypesimistas que quieran seguir siéndolo el resto de su vida.
Y recuerda: ¡autocompadécete, no dejes que otros lo hagan por ti! "
... las rayas de la igualdad
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo trigésimo quinto: "De aquel que opina que eldinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capazde hacer cualquier cosa por dinero". (Benjamín Franklin, 1706 - 1790,político, científico e inventor estadounidense).
Bien.Está claro. Ahora que sabemos lo que cuesta que seamos felices, que eslo que se supone que quieren los que nos mandan, ya no tienen disculpa.Que dejen de dar la tabarra con milongas de quesos robados, suerte queno existe porque la llevas tú dentro y de que si quieres puedes. Que sepongan manos a la obra ya. No necesitamos autoyudas para ser felices,necesitamos 3.640.000 euros. Mínimo.
... pulpos inteligentes.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Octingentésimo vigésimotercero: "Aquel que quiera permanentemente llegar más alto, tiene quecontar con que algún día le invadirá el vértigo (Milan Kundera, 1929,escritor checo)
Me he divertido mucho leyendo "El Diario de Bridget Jones" que meregaló una amiga (sí, amig-a, mi misogínia no pasa por su mejormomento).
Aunque sólo sea por la película todosconocemos a Bridget, una mujer soltera y emancipada con una vida llenade libros de autoayuda y dietas milagrosas; de amistades auténticas yamores pasajeros; de soledades, de alguna que otra copa de más ysiempre con la esperanza de encontrar, en una noche perdida, a unpríncipe azul que le de sentido a todo.
Comprendo que a BridgetJones le sería tan difícil identificarse conmigo como a mí con ella.Hay tantas realidades como salchichas en Alemania. Todos somosdiferentes, únicos, irrepetibles y ahí está la gracia, pero siempre hepensado que la responsabilidad de ser feliz, moderadamente feliz almenos, no corresponde más que a uno mismo, y si uno se empeña en noserlo, no lo será jamás, por mucho que tenga la suerte de encontrar asu hombre perfecto, consiga la casa de sus sueños, tenga unos hijosejemplares y cobre un sueldo nescafé para toda la vida sin mover undedo.
Por eso, y aunque suene muy pretencioso, bastantearrogante y un poco cursi, (sé que no da muy buena imagen decir que auno las cosas les van bien y que venden mucho más los cuarto y mitad dedesgracias variadas) hoy quiero darme un chute de autoestimafelicitándome por mantener intacta la magia del amor verdadero, porconservar un puñado de buenos amigos y, sobre todo, por haber decididoser feliz.
Hay días que no me soporto pero hoy me quiero. No lo puedo remediar. Ya veremos mañana.
