CapítuloMilésimo ducentésimo quincuagésimo segundo: "Amor es ese afectodesengañado que sobrevive tras un instante de baba". (Emil Cioran,1911-1995; filósofo y ensayista rumano)
Naturaleza práctica. Hay unas serpientes, las jarreteras,cuyas hembras atraen a sus compañeros lanzando olorosas feromonas. Unasferomonas capaces de conseguir que todos los machos que se encuentrenen las inmediaciones se abalancen como locos sobre ella. La atracciónes tal que se llegan a formar grupos de más de 100 admiradores pegados a la pobre serpienta.
Pero como listos hay en todos los lados, resulta que algunos le hanencontrado otra utilidad más a esta atracción olorosa. Hay machos quecuando salen de hibernar empiezan a segregar las mismas feromonas quelas hembras atrayendo así a otros machos que se pegaran a él paracalentar su cuerpo.
¡100 machos ansiosos de sexo pegados a tu cuerpo para darte calor!Con una imagen así a ver quien es el guapo que trabaja esta mañana.
... con más letras, más corta
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Capítulo Noningentésimo nonagésimo séptimo: "Es terriblemente tristeque el talento dure más que la belleza" (Oscar Wilde, 1854-1900,dramaturgo y novelista irlandés)
Sianalizamos un poco el asunto, y aunque habrá tantos casos particularescomo personas, podíamos resumir el tema diciendo que existen solamentedos procedimientos para mantener una relación medianamente larga con lamisma persona.
El primero es casarse con ella; es sumamentesencillo si se muestra conforme, lo que suele depender de una cosa muysimple: que se enamore o no de nosotros. Una vez salvado ese pequeñodetalle el resto viene sólo. Incluso con los padres se ha puesto muchomás fácil que antes: ahora en cuanto uno insinúa sus intenciones leabren emocionados los brazos y con una rapidez un poco sospechosa, telo adjudican, dándote a entender, poco más o menos: "toma, majo, te ha tocado; para ti para siempre. No se admiten cambios ni devoluciones. Que el señor te ampare". Esta solución está bien vista por todo el mundo y es la que más se ha llevado hasta ahora.
Elsegundo sistema es más complicado y su éxito depende de muchosimponderables. Hay que convencerla de que somos unos tipos fenomenales,de que nos resulta imposible vivir si ella, pero que no podemoscasarnos porque ya estamos casados, porque nunca has creido eninstituciones decadentes, porque roncas los jueves y los sábados, o porlo que sea. Son de gran ayuda en estos casos los detalles espirituales:un día se le regala una rosa; otro día, un ipod de 80 gigas, si espreciso un descapotable, y ella, en algunos casos, se aviene a razones.No es un método seguro, como es natural, pero es menos comprometido queel matrimonio y, aunque a primera vista no lo parezca, resuelta tambiénmucho más barato.
Cualquiera de los dos métodos tiene pocas (muypocas) ventajas y muchos (pero muchos) inconvenientes. Lo que no acabode entender es por qué la mayoría de la gente nos empeñamos en tenerpareja cuando nuestro subconsciente, ninfocleptómanode toda la vida, nunca va a poder hacerse a la idea de tener queconformarse con una sola; esto hace que miremos a las demás,especialmente a llos individuos más jóvenes y guapos, con la nostalgiaque producen los caminos no andados y con un amargo sentimiento defrustración. Algo que, a la fuerza, tiene que traernos problemas. Tantos hombres y tan poco tiempo.

... el desfase de la tierra
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Capítulo Noningentésimo sexagésimo segundo: "El mejor placer en la vidaes hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer" (Walter Bagehot,1826-1877, periodista inglés)
Fue una anécdota protagonizada por Calvin Coolidge, presidente de los Estados Unidos de América entre 1923 y 1929, la que dio lugar a la creación del término "efecto Coolidge"para referirse a la habitual tendencia que tienen casi todos los machosa excitarse sexualmente cada vez que están en presencia de una hembranueva.
Cuentan que la esposa del presidente, de visita en unagranja, se interesó por la frecuencia con la que el gallo del corralcopulaba al día:
- Docenas de veces- le respondió el guía.
Al oírlo, la primera dama pidió a su guía que se lo comunicara al presidente, quien estaba al otro punto de la finca.
El presidente fue debidamente informado y preguntó:
- ¿Siempre con la misma gallina?
- !No!, cada vez con una distinta.
- Por favor, trasmítale eso a la señora Coolidge.
Sin (más) comentarios. Hasta el lunes.

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