Capítulo Milésimo octogésimo octavo: "Nunca digas lo que realmentepiensas delante de gente que no conoces". (Marlon Brando en El padrino)
El cementerio chileno Camino de Cannanofrece en su catálogo ataúdes con un timbre de emergencia por si, en unmomento determinado, uno se despierta en tan apretado y oscuroalojamiento y resulta que todavía no le había llegado la hora deldescanso definitivo.
Algo evidentemente muy práctico teniendo en cuenta que existe una cosa que se llama catalepsiay, sobre todo, que cualquiera puede equivocarse al firmar uncertificado de defunción. Hasta el mejor escribano echa un borrón.
Dicholo cual, y aunque una de las últimas cosas que suelen hacer losmuertos, sobre todo si mueren ahorcados, es eyacular, hoy, y pese aquien le pese, queda demostrado que también se pueden hacer post cortitos y agradables sin tener que hablar de sexo.
Y es que ando con un poco de prisa. ¡Coño que es verdad, que me voy de puente! Hasta el lunes pues.

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Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Octingentésimo decimoséptimo: "No es cierto que los ojos seanel espejo del alma. Algunos de los mayores asesinos lucen una miradadulce y adorable" (Colin Wilson, 1931, criminólogo británico)
Habíauna funeraria en los años setenta que se hizo famosa por el curiosolema con el que se anunciaba: "Tenemos un servicio que preferiríamos noofrecer, pero.... no podemos evitarlo". Lo mismo digo. Se puede evitarhablar del tema pero -más pronto o más tarde- llegará. Y conviene estarcon el bolsillo preparado.
En España un ataúd de andar por casa,sin muchos lujos añadidos (que falta, -lo que se dice falta- no hacen)y de una calidad más o menos aceptable, viene a costar unos 500 euros.Algo que tampoco parece exagerado si lo comparamos con los 3.200 eurosque vale uno del mismo tipo en Hong Kong, o los 1.400 que cuesta en losEstados Unidos... aunque bastante más caro que los 150 euros que suelenvaler en México o los 25 euros que cuestan en Malawi.
Claro quela cosa no queda sólo aquí. A los 500 euros del ataúd (que, eso sí,incluye el correspondiente tratamiento de belleza al muerto (ellos lollaman "acondicionamiento sanitario del cadáver"), hay que añadir elprecio de los velatorios (variable según comunidades autónomas pero quesuele estar en torno a los 200 euros), el coche fúnebre, que vienen aser 150 euros más, la cremación, unos 400 euros, el nicho, a una mediade 300 euros y los correspondientes gastos de gestión y certificaciónde defunción, (expedidos por el Colegio de Médicos) con un coste medio(hay una gran variedad dependiendo de cada provincia), incluyendo lainhumación, de 200 euros. A esos gastos "obligatorios" habría quesumarles otros opcionales como las coronas de flores, (unos 120 eurosde media), la publicación de la esquela correspondiente (alrededor de36o euros dependiendo del tamaño y de la tirada del periódico) o lamesa de firmas que suele ascender a los 20 euros y sin olvidarnos, enel caso de las incineraciones, la correspondiente urna en la que seentregan las cenizas: unos 280 euros más.
Total: el gasto medioque supone el enterramiento o incineración de una persona en Españaalcanza los 2.800 euros. Es verdad que parece una cifra exagerada paraalgo tan poco lucido. Pero hay que reconocer que éste será,precisamente, uno de los pocos gastos dedicados a uno mismo, que sólotendremos que hacer una vez en la vida. Garantizado.