Capítulo Milésimo centésimo decimotercero: "La más larga caminata comienza siempre por un paso (proverbio hindú)
Asícomo los pies tienden a permanecer unidos toda la vida, los calcetinesson propensos a separase. Pocos serán los que permanezcan juntos másallá del tercer lavado. Hoy, en peluche práctico,conscientes de la situación por la que pasa el planeta, algunas ideaspara reutilizar el calcetín que se ha quedado con nosotros.
Premiemos su fidelidad haciendo que se sienta útil.
Como cinta para el pelo, como pasamontañas, como collar de perro, como calentador a la hora del aerobic, como tapón de bañera, como trapo de cocina, como preservativo de emergencia (cuidado, sólo función decorativa-engañabobos),como ambientador (recubriendo con él una bombilla encendida se potenciael aroma que ya pudiera contener de una forma considerable), comoguante, como aislante (colocándolo en las rendijas de las puertas evitaque se meta el frío), como colador de tela (conviene que no esté reciénlavado, puede mejorar el líquido a colar), como antinflamatorio(colocándolo con varios cubitos en el congelador sustituyeperfectamente a la bolsa de guisantesante una emergencia), como recipiente para guardar ajos y cebollas (alfin y al cabo ya están acostumbrados a olores fuertes), como bolas antiestrés (rellenándolos de arroz o semillas) como marioneta, como pelota para distintos tipos de deporte, como papel de culo de emergencia, como envoltorio de un regalo... las posibilidades son ilimitadas.
¡Ah!sí, claro, y como elemento erótico también. Pero me están ocurriendotantas cosas para las que podría servir un calcetín en los momentos coitales que mejor lo dejo aquí no sea que tengamos algún disgusto. Y ya nos tienen censurados en demasiados sitios.
... montañas rusas.
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Capítulo Noningentésimo septuagésimo octavo: Elque recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comidaque ha sido preparada, no merece tener amigos. (Jean AnthelmeBrillat-Savarin, 1755-1826. gastrónomo francés)
Había oído -y dicho- yo piropos, (evidentemente nunca hacia mi persona -que me quiero mucho y eso, pero lo que é, é-) del tipo "!qué bueno estás!", o "¡estás para comerte!" que curiosamente juntan dos de los grandes placeres de la vida: la comida y el amor.
Tampocoes tan raro. Supongo que uno, por muy caníbal que sea, no se comerá alprimero que encuentre. Es más, si dejamos a un lado la "necesidad" (abuen hambre no hay pan duro), la historia deja claro que los caníbalesson bastante escogidos a la hora de zamparse al personal.
Eshabitual que se coman al guerrero a quien primero temieron y luegovencieron, como hacían ciertas tribus celtas de Irlanda, unos africanosllamados bijados o, y de esto hace apenas diez años, lo hicieron gruposde haitianos con los miembros de sus rivales, los temidos Tonton Macoute, en la creencia -que ya es creer- de que así heredarían su fuerza y su valor
Claroque para caníbales prácticos los habitantes del orinoco venezolano, quecon la disculpa de entrar en comunión con el fallecido, la familia notiene otra cosa que hacer que comerse al abuelo cuando muere.
Si,como ellos dicen, quieren entrar en comunión con el difunto, digo yoque les sería más fácil importar alguna costumbre menos brusca (algunoslo arreglan con una historia de transmutaciones en hostias sagradas ynadie se ha quejado...por ejemplo) pero también hay que reconocerlesque entre lo que ahorran suprimiendo el entierro, y lo que llegan aeconomizar al no tener que comprar comida durante una temporadita, lode estos chicos es mucho más práctico. ¡Dónde va a parar!

... vejigas llenas
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