Capítulo Milésimo ducentésimo tercero: "La sinceridad es unprivilegio al que los hombres tenemos que renunciar" (Verano decorrupción, Bryan Singer; 1997)
NachoVidal, 24 centímetros de longitud y poco más de tres de grosor (justoahora nótese un largo suspiro de insana envidia... que no son pocos losinconvenientes de tener que soportar un tamaño mayor...ejemmmm), en sulibro "Confesiones de una estrella del porno" (Editorial Martínez Roca) afirma tajante: "el secreto para mantener más tiempo la erección es no comer nada desde varias horas antes de rodar".
Normal. Cuando uno come el cuerpo necesita movilizar una buena partede su sangre hasta el estómago para que se lleve a cabo el proceso dela digestión. Como sangre hay la que hay (su volumen en el cuerpo novaría y -al menos que se sepa- todavía no tiene el don de laubicuidad), si está en un sitio no está en el otro.
Algo que, además de tirar por tierra aquello de que una cenaromántica es el preludio en una intensa noche de pasión (con elconsiguiente ahorro de la misma, por cierto) debería de cambiar todanuestra estructura mental: antes de la típica –y generalmente única-pregunta (“Hola, ¿eres muerdealmohadas o soplanucas?") se haceimprescindible exigir un informe detallado (y convenientementecompulsado) sobre el horario de las últimas comidas. Evitaremos más deuna sorpresa. Hasta el lunes pues.
... ... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana
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Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo séptimo: “Para ser hay queser percibido, o si un árbol cae en el bosque y no hay nadie paraescucharlo, ¿hace ruido el árbol?” (Bishop George Berkeley, 1685-1753;escritor irlandés)
Losfilósofos griegos han pasado a la historia por el uso de la dialécticay el raciocinio diciendo cosas tan sensatas como que todo sale del agua(Tales de Mileto), que de donde sale todo es del aire (Anaximenos), queno, que el origen de todo es el fuego (Heráclito), que no se sabe, perolo que sí es seguro es que el hombre desciende del pez (Anaximandro), yque nadie se baña dos veces en el mismo río (Heráclito otra vez),
- Pero eso del río es una tontería.
- Hombre ya sabe usted que el agua nunca es la misma.
Y ya estaba. Ya tenían suficiente para animar una conversación,incluso para hacer creer que había una conversación. Y así podíanestarse varios años sin llegar a conclusión alguna. Bastaba conllevarse la contraria.
- ¿El amor? El amor es una locura, pues el deseo nubla la razón.
- Ahhhh no, el amor es una injusticia pues sólo se ama la belleza, y a los feos que los parta un rayo.
- Una incoherencia, eso es lo que es el amor pues también sienten deseos los que no aman.
- No, el amor no es más que una extravagancia ya que algunos no podemos amar si no tenemos más de tres al lado.
Y luego nos dicen que desde que vemos televisión nos hemos vueltomás tontos. Pues no veo yo tanta diferencia entre leer a los clásicos yvegetar delante de telecinco. Por ejemplo.
... sobre sus cenizas
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Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo primero: "Los hombres másleales, más sinceros, más nobles, más candorosos y más buenos del mundose los encontró el capitán Cook en Oceanía; pero estos hombres teníanun defecto: eran antropófagos" (Julio Camba, 1882-1962; periodista yescritor español)
CuandoConrado III de Alemania puso sitio a la ciudad de Winsberg, que lehabía salido güelfa al pobre, anunció que pasaría a cuchillo a todossus habitantes. Pero cuando al fin la ciudad fue obligada a rendirsepor falta de víveres (1138) condescendió el rey a dejar salir a lasmujeres, aunque sin otro equipaje que “las prendas que más estimaran”.
Se abrieron las puertas de la ciudad y empezaron a salir lasseñoras; la primera, la condesa Ida llevando a cuestas al conde Wëlf VIde Babiera , lo que dejó asombrados a los sitiadores, no porque unaseñora tan principal hiciera de porteadora sino porque “la prenda quemás estimaba” la condesa resultó ser, además de su marido (algo que yade entrada extrañó y mucho) otros dos mozalbetes aferradosdesesperadamente a las lustrosas carnes de la señora condesa, unascarnes que, por cierto, parecían conocer a la perfección.
Las demás mujeres llevaban de igual forma a sus padres, hijos,prometidos, amantes. Era un espectáculo conmovedor. Hubo una mujervigorosa que sacó bajo un brazo a su marido, bajo el otro a su amante ya la espalda a su cuñado viudo. Muchos esposos encaramados a la espaldade su señoras tuvieron que acceder a que un joven atlético, desconocidopor ellos hasta el momento, se encaramara a su vez en sus propiasespaldas antes de que la mujer accediera a partir. Algunas puestas aelegir, dejaron en tierra al marido, sugiriéndoles que cargara conellos la madre que lo parió. Por salir, salieron hasta hombresdisfrazados de mujer acarreando a muchachos de aspecto delicado ymodales exquisitos.
En fin, fue una jornada memorable que puso en evidencia la hermosasolidaridad entre los hombres –sobre todo cuando la mitad son mujeres-la capacidad de una raza vigorosa para el acarreo y, sobre todo, labuena disposición de las alemanas para repartir amor.
... la mitad más uno.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo quinto: “Yo no soy unapersona que se impresiona fácilmente... !Mosquis, un coche azul!"(Homer Simpson, 36 años, Técnico de seguridad nuclear)
Perdiendo el tiempo por internet me he encontrado con páginas capaces de escribir mecánicamente cartas de amor.La idea no me parece mala. Si las cartas de amor están destinadas acomplacer, es complacencia que no se aprende en las academias. No todoel mundo está en disposición de expresar correctamente los movimientosde su corazón, sobre todo cuando éstos aspiran a ser correspondidos opretenden encender los de su pareja. Sin embargo, todos tienen derechoa intentarlo.
Además, ha ocurrido siempre. Yo mismo tengo unos cuantos manuales de esos que enseñan a escribir cartas de amor cargados de años. Iban incluidos en una de esas colecciones que llamaban prácticas, promocionadas por el technicolor de las películas americanas de la época y que llevaban títulos reveladores: "Cómo ser una casada perfecta", "Cómo arreglar su aparato de radio" o , ya en el colmo de la sofisticación: "Conozca todos los secretos del matrimonio".Libros con portadas entrañablemente cursis a juego con su interior: lacriada paseando al bebé de la señora del brazo de un apuesto soldadito,una jovencita rubia vestida de domingo junto a un joven de pajaritanegra, y, como no, el inevitable corazón rodeado por su orla de encajerosa. Toda la imaginería destinada a convertir el amor en una réplicaexacta de una tarjeta postal.
Pero de estos libros, de semejante imaginería, han salido miles de plagios literarios en forma de cartas de amorque se cruzaron con fervoroso entusiasmo legiones de enamorados quehacían pasar como suyas letras, líneas, párrafos, y hasta cartasenteras. Entonces, con formas góticas o redondillas en negro sobreblanco; ahora, transformadas en una larga y fría secuencia de númeroscodificados junto a anuncios de viagras y pícaros en busca decuentas corrientes. Ha cambiado la forma, pero sigue vigente el fondo.Normal. Bastante tenemos con intentar amar y ser amados, sólo faltaríaque encima tuviéramos que aprender retórica.
... calorías calientes.
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Capítulo Milésimo centésimo cuadragésimo segundo: " En Italia,durante treinta años bajo el dominio de los Borgia, tuvieron guerra,terror, asesinato y matanzas, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo daVinci y el Renacimiento. En Suiza tuvieron amor fraternal; tuvieronquinientos años de democracia y paz, ¿y qué produjeron? El reloj decuco. (El tercer hombre, Carol Reed, 1949)
Dice el diccionario que veneno (Del lat. venênum) es unasustancia que, incorporada a un ser vivo en pequeñas cantidades, escapaz de producir graves alteraciones funcionales, e incluso la muerte.Cosa nociva para la salud. Cosa que puede causar un daño moral.
Una perfecta definición para una palabra cuyo término latino procede a su vez del griego venesmon, literalmente: "instrumento de Venus para propiciar el amor."
... el cartel más famoso del mundo.
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Capítulo Milésimo centésimo vigésimooctavo: "Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólole falta abrir la boca para caer en ella" (Seneca, 4 a.C. - 65 d.C.;filósofo romano)
San Valentín.No todos estamos en disposición de expresar correctamente losmovimientos de nuestro corazón, sobre todo cuando éstos aspiran a sercorrespondidos o pretenden encender los de la pareja.
Es lógico, bastante tenemos la mayoría con querer y ser queridos; sólo faltaría que, encima, tuviésemos que aprender retórica.
Poreso, igual que antes abundaban los manuales para aprender a escribircartas de amor, hoy se pueden encontrar en la red miles de ellas listaspara convertir el exceso de sentimentalismo y la cursilada, en toda unadeclaración de amor personalizada en exclusiva. Y sólo con cambiar elnombre del encabezamiento. El problema es decidirse por alguna.
Asunto arreglado. No ha sido fácil, pero por fin he encontrado la carta de amor perfecta para un día como el de hoy.
¿Cómo podría alguien no rendirse a quien es capaz de escribirte cosas así?
... sin "falta".
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Capítulo Milésimo centésimo vigésimo séptimo: "La mayordeclaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho,habla poco". (Platón 427 adC-347 adC; filósofo griego)
Losgrandes cronistas del amor, ésos cuyas obras han sustentado nuestraeducación sentimental, son unos completos embusteros. Nos han hechocreer que el amor es un asunto imperecedero. San Pablo, pecador arrepentido, se lo dijo más exactamente a los Corintios: "El amor no pasa nunca".Todos los mercaderes del sentimiento se han volcado en presentarnossólo los aspectos más cómodos y deseables del fenómeno, hasta Romero y Julieta,la pareja por excelencia en los sueños sentimentales de muchasgeneraciones y cuyos arrebatos se antojan como los propios del amoreterno, tienen trampa; su triste final nos hizo pensar que suentusiasmo no tenía fin. Pero los amantes, presos en la hoguera de lapasión, no tuvieron tiempo de vivir sus insignificancias. Es de suponerel destino que les esperaba si sus familias no hubiesen sido tanabsurdas. Un matrimonio como Dios manda y, a continuación, el día a día del amor y su realidad. Y la realidad no es precisamente diestra en maravillas.
Por supuesto que el amor existe, y además por narices (¿hubiera podido escribir Neruda sus "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"a los veinte años sin ser una traca de amor a punto de explotar?), losque nos hemos enamorado perdidamente lo sabemos muy bien, pero tambiénsería bueno conocer de antemano qué ocurre cuando hay que empezar aevolucionar hacía un sentimiento más estable. Pasar del ars amandi, que decían los clásicos, a la habilidad para sobrevivir una vez que el arsse ha cansado de acompañarnos. Cuando tu inmaculada pareja, tu gran yperfecto héroe, empieza a llenar la bañera de pelos, a entrar en lacocina para freír un huevo y dejarla como si hubiera habido unterremoto, o a dormir con unos calcetines que sólo se quita cuando secorta las uñas. Cuando enmudecen los violines, se acaba la lunaplateada y el amor inicia sus destrozos. Y todos sabemos que el amor,cuando se pone a destrozar, no sabe de privilegios.
El amor esuna hermosa mentira, y a cualquier mentira, por muy maravillosa quesea, se impone siempre la realidad. Soportar sus ataques convierte alos amantes en duros héroes de la resistencia cotidiana. Por eso, noestaría mal que de vez en cuando también nos lo recordaran. Incluso endías tan poco apropiados como hoy, víspera de su santo patrón, San Valentín,un santo que, por cierto, fue canonizado en 1969, una terminaciónnumérica tan adecuada como irreverente para el santo del amor. Pero esoes otra historia.
... blancos lanzamientos.
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