Capítulo Milésimo ducentésimo segundo: “Burro que gran hambre siente, a todo le mete diente” (Refrán español)
Eltrabajo engorda. Y la afirmación no es gratuita. Trabajar es laprincipal causa de estrés en la vida diaria de cualquier persona.Cuando nos estresamos se dispara la hormona ACTH, una sustancia queestimula la producción de corticoides, como el cortisol. Ciertascélulas grasas, concretamente las del abdomen en los hombres y las delas caderas en las mujeres, parecen ser especialmente sensibles a loscorticoides por lo que las personas con una alta concentración de estashormonas tienden a engordar en estas zonas.
Pero, sobre todo, el peligro del estrés producido por el trabajoestá en que se consume la serotonina, la hormona cerebral de lasatisfacción, y eso tiene dos consecuencias nefastas que influyen en ladieta: por un lado, el descenso de la serotonia provoca al final deldía una gran necesidad de comer, sobre todo hidratos de carbono u otrosalimentos apetecibles pero poco saludables (el cuerpo procesa mal loscarbohidratos después de las ocho de la tarde porque nuestrometabolismo funciona más lentamente), de picotear con ansia y de tragarcomo un lobo hambriento cualquier cosa. Por otro lado, esa tensión y elestrés acumulado a lo largo de día provocan una necesidad deautocompensación que se satisface fundamentalmente de dos formas: conla comida y con el sedentarismo.
La lógica se impone: dejar de trabajar mientras uno esté realizandouna dieta debería de ser una medida de acompañamiento obligatoria deésta. No puede ser que nos estén pidiendo que llevemos una vida sana ysaludable y que nos esforcemos en mantener un peso correcto mientras seempeñan en que mantengamos uno de los hábitos que más contribuyen adeteriorar nuestra salud, trabajar.
... teflón
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo: "Llego la hora de la pausa... espero que puedan contener durante unos minutos los impulsos sexuales de vuestras parejas... si no puede ser, no puede ser... en cualquier caso volveremos después de la publicidad con el sector mas casto de la audiencia." (Antonio Gasset Dubois, 1946; periodista, presentador de televisión y crítico de cine español) 
Efectivo método para adelgazar valido sólo para hombres: no separarse de una mujer que esté a dieta. Al menos durante el tiempo que ella resista. No falla. Si vas a comer acompañado de alguna señora y/o señorita que se encuentre a plan, (en esta época das una patada y salen tropecientasmil) pide lo que quieras. No importa. Ella, fiel a su compromiso, pedirá las verduras a la plancha y la merluza al vapor, pero inevitablemente y por alguna ley cósmica, en cuanto tengas delante tu plato de patatas fritas ella disimuladamente empezará a coger de él; cuando te quieras dar cuenta no habrá dejado ni la de la vergüenza. Tranquilo, el 97,3 % de ellas te ofrecerá compartir sus zanahorias hervidas.
Hay que tener claro que la situación se repetirá en cualquier otra situación de peligro. En el cine, por ejemplo, puedes pedirte el cacharro más grande de palomitas, ella, nuevamente fiel a su compromiso, no comprará ninguno pero ten por seguro que vaciará el tuyo antes de que se acabe el anuncio del movirecord.
Y lo mismo pasará con las bebidas, como ella está a dieta se pedirá agua, en cambio tú puedes pedir cerveza sin ningún problema, en cuanto la traigan cogerá la copa y se echará un buen trago para acabar diciendo lo buena que está y lo bien que entra. En unos cuantos minutos apenas quedará la espuma. Suma y sigue. La conclusión es evidente: si tienes a alguna mujer cerca que lleva un tiempo a régimen acabas adelgazando tú. Fijo.
... té.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo sexagésimo noveno: "La filosofía no es más que elsentido común en traje de etiqueta" (Tish Jett, 1945, editorestadounidense)
Alan Hirsches uno de los mayores expertos en enfermedades relacionadas con lossentidos del gusto y del olfato. El hombre, neurólogo y psiquiatra, sedebe de aburrir lo suyo y ha presentado en la Association for Chemoreception Sciences, en Florida, las conclusiones de su último estudio: los perfumes, al menos los perfumes florales, adelgazan.
Parallegar a esta conclusión, los investigadores de su equipo rociaron auna vendedora de cosméticos de 1,75 metros de altura y 115 kilos depeso con diferentes perfumes. Después la llevaron en días diferentes,en diversos lugares, ante distintos hombres a los que solicitaba queadivinaran su peso. El estudio tuvo en cuenta la opinión de 200individuos de edades entre los 12 y los 61 años.
Laconclusión: cuando la vendedora llevaba un perfume de tipo floral elpeso percibido por los hombres se reducía en un siete por ciento, unefecto adelgazante posiblemente debido a que la percepción de lasesencias florales que portaba la vendedora distraía la atención sobresu exceso de peso.
Bueno, no voy a decir yo que la cosase una tontería. Al fin y al cabo quien más y quien menos ha usado estetipo de trucos ópticos para disminuir o aumentar alguna cosa concreta.A ver, ¿quién no se ha puesto un vestido negro para parecer másdelgado? ¿Quién no se ha comprado un traje a rayas verticales paraestilizar su figura? ¿Quién no se ha recortado todo lo que ha podido elpelo de ciertas zonas de su cuerpo para que aquello pareciera másgrande...?
Yo mismo he probado uno de los trucos y funcionó. Y no fue el de las rayas verticales precisamente.
... punto rojo.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo trigésimo primero: "¿Por qué existe la estadísticacomo ciencia si todos sabemos que las posibilidades de que ocurracualquier cosa es siempre del 50%: o sucede o no sucede"? (Juan T., 59años, montador de castillos pirotécnicos)
Todavíame acuerdo (y mira que hace) de la definición que aprendí de lo que eraun kilo: justo lo que pesaba una barra de platino que tenían guardadaunos señores franceses en París.
Era una más de las muchas tonterías que nos hacían aprender (¿alguien normal ha usado alguna vez en su vida un logaritmo neperiano o ha tenido que decirle a algún inglés que su sastre es rico?)pero sin embargo aquello tenía su encanto, sobre todo porque era de laspocas cosas que aprendías y que luego podías aplicar a tu vida diaria.Saber que cada vez que te mandaba a comprar el chopped teiban a dar más o menos en función de lo que aquel día pesara una barrade platino que tenían unos señores franceses guardada no dejaba de seralgo que se salía de lo normal para los que, además de ser deprovincias, vivíamos en el extrarradio (y justo al lado del cementerio).
Conel tiempo -uno va creciendo y empieza a plantearse dudas existenciales-empecé a entenderlo mejor. Eran necesarios unos patrones precisos paraque en todos los lados un kilo pesara un kilo, evitando así que a algúnpaís se le ocurriera instaurar alguna ley diciendo que en su territorioun kilo pesaría 500 gramos y a las tres horas tuviera que cerrar susfronteras ante la avalancha de gente ávida de rebajar su peso a lamitad a cambio de un simple sello en el pasaporte.
Aunque me hequedado yo pensando que tal y como está la competencia en el sector yvista la cantidad de gordos capaces de hacer cualquier cosa por verbajar su peso, no entiendo cómo ningún país se ha puesto manos a laobra con el tema. Yo, por de pronto, dejo aquí la idea por si algunoquiere ponerla en práctica sólo a a cambio de la voluntad (que estriste pedir pero más triste es robar).
... ganó a 24 km. por hora.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Octingentésimo octogésimo segundo: "Deberíamos utilizar elpasado como trampolín y no como sofá" (Harold MacMillan, 1894- 1986,político, economista y editor británico)
La energía quenecesitamos cada día depende, principalmente, de la actividad diaria.Simplificando mucho: si gastamos más energía de la que ingerimos,perderemos peso porque el organismo deberá recurrir a su principaldepósito energético: la grasa. Si por el contrari,o ingerimos más de loque necesitamos, engordaremos.
En el mundo hay 150 millones deobesos. En España, más de cinco millones de personas lo son y otros 15millones pesan más de lo que deberían. Éstos son algunos de los datosrecogidos en el informe que la Sociedad Española para el Estudio de laObesidad ha elaborado y que publicará a principios de año para noamargarnos las fiestas navideñas. Pero en una sociedad dominada por laimagen, nada mejor que un ejemplo gráfico (ya los usan en la luchacontra el tabaco) de lo que puede ocurrirnos estas navidades si nospasamos con el turrón y las peladillas:

Sí,el señor de las dos fotos es el mismo. Graham King, en una de ellas con216 kilos y una cintura de dos metros, en la otra con 127 menos. Eneste caso, el pobre hombre harto de estar gordo se puso a controlarcalorías y acabó adelgazando. Claro que al contrario tambiénfunciona... así que..