Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo primero: "Los hombres másleales, más sinceros, más nobles, más candorosos y más buenos del mundose los encontró el capitán Cook en Oceanía; pero estos hombres teníanun defecto: eran antropófagos" (Julio Camba, 1882-1962; periodista yescritor español)
CuandoConrado III de Alemania puso sitio a la ciudad de Winsberg, que lehabía salido güelfa al pobre, anunció que pasaría a cuchillo a todossus habitantes. Pero cuando al fin la ciudad fue obligada a rendirsepor falta de víveres (1138) condescendió el rey a dejar salir a lasmujeres, aunque sin otro equipaje que “las prendas que más estimaran”.
Se abrieron las puertas de la ciudad y empezaron a salir lasseñoras; la primera, la condesa Ida llevando a cuestas al conde Wëlf VIde Babiera , lo que dejó asombrados a los sitiadores, no porque unaseñora tan principal hiciera de porteadora sino porque “la prenda quemás estimaba” la condesa resultó ser, además de su marido (algo que yade entrada extrañó y mucho) otros dos mozalbetes aferradosdesesperadamente a las lustrosas carnes de la señora condesa, unascarnes que, por cierto, parecían conocer a la perfección.
Las demás mujeres llevaban de igual forma a sus padres, hijos,prometidos, amantes. Era un espectáculo conmovedor. Hubo una mujervigorosa que sacó bajo un brazo a su marido, bajo el otro a su amante ya la espalda a su cuñado viudo. Muchos esposos encaramados a la espaldade su señoras tuvieron que acceder a que un joven atlético, desconocidopor ellos hasta el momento, se encaramara a su vez en sus propiasespaldas antes de que la mujer accediera a partir. Algunas puestas aelegir, dejaron en tierra al marido, sugiriéndoles que cargara conellos la madre que lo parió. Por salir, salieron hasta hombresdisfrazados de mujer acarreando a muchachos de aspecto delicado ymodales exquisitos.
En fin, fue una jornada memorable que puso en evidencia la hermosasolidaridad entre los hombres –sobre todo cuando la mitad son mujeres-la capacidad de una raza vigorosa para el acarreo y, sobre todo, labuena disposición de las alemanas para repartir amor.
... la mitad más uno.
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Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo: "La química orgánica esla química de los compuestos de carbono. La bioquímica es el estudio delos compuestos de carbono que andan a cuatro patas". (Mike Adams, 1956,criminólogo estadounidense)
Aunqueaún hay quien hace apología de ella, debería estar completamentedesacreditada la teoría de que el primer vestido del hombre fue unahoja de parra. Si eso hubiera sido así, con una mano ocupada enmantener en su sitio el liviano e inestable vestuario, le hubiera sidoimposible al hombre progresar, incluso lo poco que ha progresado. Porejemplo, ¿hubiera sido capaz de cazar con una sola mano, que para mayordificultad sería seguramente la izquierda? La respuesta es,evidentemente, no.
Y no hablemos de la actividad intelectual que exige una mente librede preocupaciones inmediatas ¿Hubiera sido capaz el hombre de hacer esaesculturas de mujeres desnudas, más bien gordas, que tanto le gustabanpensando continuamente en sujetarse la hoja? Evidentemente no.
Aún más penosa sería la situación de la mujer, que por su peculiarconfiguración anatómica necesitaría las dos manos para mantener en sulugar su dos-piezas vegetal (eso sin entrar en la dificultad quealgunas tendrían para encontrar hojas de parra del tamaño adecuado paralas zonas superiores), algo que las dejaría absolutamente indefensasfrente a los peligros de la existencia y las audacias de los varonesdesenvueltos. Que en estas cuestiones eran todos.
Es hora de proclamar que en los primeros tiempos el vestido noexistía en absoluto y que la humanidad emprendió el camino de ladecencia no por decoro sino simple y llanamente porque empezó a tenerfrío. Algo muy a tener en cuenta ahora que empieza a hacer calor.
... derecha e izquierda.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo noveno: "Os debo unaexplicación, y como alcalde vuestro que soy os la voy a dar porque osla debo" (Bienvenido, Mister Marshall, Luis García Berlanga, 1952)
Elprimer Faraón que sintió la necesidad de prepararse un alojamiento digode su propia importancia, ordenó a sus arquitectos que planearan algooriginal que llamara la atención, algo distinto a las tumbas de losinsignificantes faraones anteriores, para quienes una losa con sunombre esculpido en graciosos jeroglífico era más que suficiente.
Los arquitectos, que nunca se habían enfrentado a un problemasemejante, ordenaron, para ganar tiempo, que trajeran piedras enabundancia y las fueran amontonando, que luego ya verían lo que se lesocurría. La gente egipcia, orgullosa de contribuir con su esfuerzo a loque sin duda iba a ser una asombrosa obra de arte y, por si fuera poco,morada última de su amadísimo Faraón, acarreado millones de pedruscos ylos fueron colocando ordenadamente amontonados al borde del desierto.
Los años pasaban y a los arquitectos no se les ocurría nada quevaliera la pena, con lo que seguían sin tener la menor idea de lo quepodían hacer con aquel material, que ya constituía el montón de piedrasmás grande del mundo. Apremiados por el Faraón, que se impacientaba, ycon razón, ordenaron, por ordenar algo, que le afilaran la punta.
Entre unas cosas y otras, el Faraón murió antes de que se empezaranlos cimientos de su tumba y, a falta de otra cosa mejor, fue sepultadoen aquella montaña de piedra, donde se abrió apresuradamente un agujeroal efecto.
Fue un éxito. La gente aprecia mucho más las obras por su tamaño yaquélla tenía un tamaño nunca visto. Los faraones siguientes quisierontener también su montón de piedras, que ya por entonces era llamadopirámide por los intelectuales, y todos mandaban construir la suya: eralo primero que ordenaban en cuanto se sentaban en el trono. Así, uninsulso montón de piedras que esperaba mejor destino se habíaconvertido de casualidad en un monumento prácticamente indestructible einamovible. Tan inamovible que ni siquiera pudieron llevarse una almuseo británico, que ya es el colmo. Por cierto, que algunos ingeniosostratadistas de lo esotérico pretenden que las pirámides poseen virtudesdesconocidas, secretos mágicos, propiedades misteriosas y efectosespeciales. Algo misterioso tiene que haber, sin duda. De otra manerano se explica la nombradía y el respeto que han alcanzado estosinsustanciales poliedros.
Ésa es, por más que intenten esconderla, la verdadera historia de este tipo de construcciones. Ni más, ni menos.
... nylon.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo octavo: "Me gusta leerpornografía en Braille". (Woody Allen 1935, actor y director de cineestadounidense)
Los atletas griegos, acostumbrados como estaban a tapar su cuerpo lo menos posible, solían hacer deporte desnudos. O casi.
Era su costumbre usar un kynodesme, pequeña correa de cuerocon la que se recogían su pene y se lo ataban a la cintura de maneraque quedara inmóvil y mirando hacia arriba.
Durante mucho tiempo pensaron que lo hacían para que el miembro noles molestara mientras hacían los ejercicios, pero ahora resulta quealgunos expertos encabezados por Frederick M. Hodgfes afirman que tancuriosa costumbre tenía otros motivos algo menos prácticos. Por unlado, evitar que el glande se les escapara: si algo considerabanimpúdico los griegos era que los demás le vieran el glande; por otro,la simple coquetería.
Por cierto, aprovechando que voy a estar en Pekín algunos días antesde la ceremonia inaugural olímpica (si antes salgo vivo de Mongolia, delo que tengo serias dudas), me ofrezco desinteresadamente paraexplicarles a los responsables que bastarían unos pequeños detallespara duplicar la audiencia de los Juegos. Algo así como una vuelta alos orígenes del olimpismo clásico. Todos saldríamos ganando.
Hasta el lunes.
... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo séptimo: “Esto no es unabarriga. Es una camiseta en relieve”. (Eslogan de una marca de cervezapara sus camisetas)
Enprincipio se me había ocurrido que la diferencia podía venir por lacalidad de los ingredientes. Descartado. Ellos mismos se encargan dedejar bien claro que para elaborar sus productos sólo usan los mejores.
Por eso, sigo sin entender cómo si un kilo en seco de buenasalubias, fabes o como se llamen, rondan los doce euros en cualquiertienda, el bote de fabada "Litoral", es decir, las mismas –segúnellos- buenas alubias, más el tocino, más el chorizo, más el espesante,más el colorante E-101, más otro montón de cosas, (y encima todo metidoen un bote que me imagino algo valdrá también) apenas si llega -entreofertas del trespordos y algún que otro chikiprecio de temporada- a los dos euros la lata.
Tratar de desentrañar algunos de los misterios de la vida es loúnico que nos puede llevar a la verdad que todos buscamos. ¡Peroresulta tan difícil acercarnos a ellos!
... una respuesta celestial.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo sexto: "Si de mayoresgustos, mis disgustos han nacido, gustos al cielo pido, aunque mecuesten disgustos" (Sor Juana Inés de la Cruz, 1651- 1648; religiosa, ypoeta mejicana)
Los espectaculares diamantes que Marilyn Monroe lució en Los caballeros las prefieren rubiasno eran en realidad más que cristales corrientes. Los 116 brillantes ylas seis amatistas con que Vivien Leigh adornó su generoso escote en Lo que el viento se llevó eran tan falsos como una vulgar patraña. El célebre cinturón de oro en forma de áspid que Liz Taylor ceñía a su cintura en Cleopatra era pura fantasía. Al fin y al cabo, todo en el cine es falso y todo el cine es falso.
Pero igual que esos adornos con los que se acicalaron en películasya históricas forman parte de una colección tan valiosa como siestuviera formadas por piedras preciosas auténticas, las imágenes queguardamos aquellos que crecimos entre matinales y sesiones continuas decines de provincias -donde las películas siempre llegaban con variosaños de retraso- se han convertido en memoria propia para siempre.
- La camiseta rota y sudada de Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo.
- Gene Kelly enseñando a ser feliz al ratón Jerry en Levando Anclas.
- Humprey Bogart dando la orden en El cuarto poder para que se pusieran en marcha la rotativa cuando ya todo, excepto el honor, está perdido.
- Escarlata O´Hara y su "A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre" en Lo que el viento se llevó.
- Jack Lemmon sujetando un clavel entre los dientes mientras baila un tango con Joe E. Brown en Con faldas y a lo loco.
- Paul Henreid poniendo a todos a cantar La Marsellesa en Casablanca.
- La frase con la que Robert Ryan se despide de Joan Fontaine en Nacida para el mal: "Te quiero. Lástima que no me gustes".
- Las amas de llaves de Hitchcock: Margaret Leighton en Atormentada y, sobre todo, Judith Anderson en Rebeca.
- Las mallas que llevaba Burt Lancaster en El temible burlón.
- La mirada que le dirige Cary Grant a Ingrid Bergman cuando viaja en avión con ella a Río en Encadenados.
- Audrey Hepburn y sus inolvidables zapatillas en Sabrina de Billy Wilder.
- Rhett Butler besando a Escalata O´Hara en el incendio de Atlanta de Lo que el viento se llevó.
- Rita Hayworth al principio de Gilda diciendo "Para mí, un dólar era un dólar en cualquier parte del mundo".
- Ava Gardner rodeada de nativos con maracas en La noche de la iguana.
- Marylin Monroe besando a una mujer llamada Tony Curtis después de cantar, con gran tristeza I´m Trough with Love en Con faldas y a lo loco.
- Robert Preston y Julie Andrews cantando a duo You & Me en ¿Victor o Victoria?
- El paso de baile de Vivien Leigh en El barco de los locos.
- Los ojos se Montgomery Clift en Un lugar al sol de George Stevens.
- Los andares de Kim Novak en Vertigo, de Alfred Hitchcock.
- La copa de veneno, amor y compasión que Audrey Hepburn le sirve a Sean Connery en Robin y María.
- La sonrisa de Audrey Hepburn cuando Gary Cooper le dice que suba al tren con él en Ariane.
- Los vestidos y el peinado de Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas.
- Paul Henreid y Bette Davis compartiendo un cigarrillo en La extraña pasajera.
- El final de Vacaciones en Roma con la despedida entre Audrey Hepburn y Gregory Peck.
- La frase que suelta el barman cuando Jean Simmons quiere invitar a una copa a un borracho en Con los ojos cerrados: "Una le mataría, y mil no serían suficientes".
- El vals que bailan Claudia Cardinale y Burt Lancaster en el Gatopardo de Luchino Visconti.
- Marylin Monroe y su agujero en las mallas en Bus Stop.
- El peinado de Rita Hayworth en La dama de Shanghai de Orson Welles.
- Michael Caine enseñándole a Steve Martin cómo ser un play boy en Un par de seductores.
- Gregory Peck intentando domar un caballo salvaje en Horizontes de grandeza.
- Ida Lupino y Dana Andrews bebiendo whisky a la salida del periódico en Mientras Nueva York duerme.
- Jeff Bridges tocando el piano a solas en Los fabulosos Baker Boys.
- El impermeable de Gene Tierney en Laura de Otto Preminger.
- Henry Fonda poniéndole los zapatos a Barbara Stanwyck en Las tres noches de Eva.
- Barbara Stanwyck chasqueando su lengua en Bola de fuego de Howard Hawks.
- El vestido de un solo tirante de Ava Gardner en Soborno de Rober Z. Leonard.
- Robert de Niro con faldas en La Misión.
- Robert Redford en Íntimo y Personal.
- Jan Sterling contemplando a Humprey Bogart escribir sobre el mundo del boxeo en Más dura será la caída.
- Julie Harris y James Dean besándose en la noria de Al este del Edén.
- El albornoz de James Manson en Ha nacido una estrella.
- Sean Connery y Michael Caine en pleno alud contándose chistes en El hombre que pudo reinar.
- La gabardina y el sombrero ladeado de Frank Sinatra en Pal Joey.
Como todo buen repaso sentimental y apresurado, sobre todoapresurado, no sigue ningún orden cronológico o genérico. Si acaso elde las emociones. Agradecido por haber nacido en un siglo lleno deimágenes que se convierten en historias.
... desde lo alto de estas pirámides 40 siglos os contemplan.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo quinto: “Yo no soy unapersona que se impresiona fácilmente... !Mosquis, un coche azul!"(Homer Simpson, 36 años, Técnico de seguridad nuclear)
Perdiendo el tiempo por internet me he encontrado con páginas capaces de escribir mecánicamente cartas de amor.La idea no me parece mala. Si las cartas de amor están destinadas acomplacer, es complacencia que no se aprende en las academias. No todoel mundo está en disposición de expresar correctamente los movimientosde su corazón, sobre todo cuando éstos aspiran a ser correspondidos opretenden encender los de su pareja. Sin embargo, todos tienen derechoa intentarlo.
Además, ha ocurrido siempre. Yo mismo tengo unos cuantos manuales de esos que enseñan a escribir cartas de amor cargados de años. Iban incluidos en una de esas colecciones que llamaban prácticas, promocionadas por el technicolor de las películas americanas de la época y que llevaban títulos reveladores: "Cómo ser una casada perfecta", "Cómo arreglar su aparato de radio" o , ya en el colmo de la sofisticación: "Conozca todos los secretos del matrimonio".Libros con portadas entrañablemente cursis a juego con su interior: lacriada paseando al bebé de la señora del brazo de un apuesto soldadito,una jovencita rubia vestida de domingo junto a un joven de pajaritanegra, y, como no, el inevitable corazón rodeado por su orla de encajerosa. Toda la imaginería destinada a convertir el amor en una réplicaexacta de una tarjeta postal.
Pero de estos libros, de semejante imaginería, han salido miles de plagios literarios en forma de cartas de amorque se cruzaron con fervoroso entusiasmo legiones de enamorados quehacían pasar como suyas letras, líneas, párrafos, y hasta cartasenteras. Entonces, con formas góticas o redondillas en negro sobreblanco; ahora, transformadas en una larga y fría secuencia de númeroscodificados junto a anuncios de viagras y pícaros en busca decuentas corrientes. Ha cambiado la forma, pero sigue vigente el fondo.Normal. Bastante tenemos con intentar amar y ser amados, sólo faltaríaque encima tuviéramos que aprender retórica.
... calorías calientes.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo cuarto: "Este es, para mí,el mejor momento del día: cuando me la machaco en la ducha. A partir deaquí, todo va a peor". (American Beauty, Sam Mendes; 1999)
Soy el primero en felicitar la navidad. Este año sí.

Tenía yo ese antojo.
Total, antes de que nos demos cuenta van a estar otra vez dándonos la matraca con las nochesdepaz, los peces bebiendo y el vuelveacasavuelve... pues ya aprovecho.
... el traje de enfermera.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo tercero: "Perdona a mislabios, siempre encuentran placer en los rincones más insospechados".(Un buen año, Ridley Scott; 2006)
Quelas señoritas putas cumplen una dura, muy dura, función social esevidente. Que su trabajo es uno de los más pesados (y eso siendobenévolos) que pueden existir es indiscutible. Pero de ahí a pretender"sindicarlas" en la categoría del "metal"... no sé yo.
Durante la Segunda República a los correspondientes responsables deltema no se les ocurrió otra cosa que encuadrar a las ejercientes deloficio más viejo del mundo en el "sindicato del metal", creando además,(supongo que para no desentonar con el resto de oficios), distintascategorías según las particulares características laborales delrespetable gremio.
Las más caras, algo así como las señoras o señoritas que ejercían enprimera división, eran las "cocottes"; las "amantes" fijas de genteacomodada entraban en el epígrafe de "cortesanas"; cuando las fijaseran amantes de clase media se tenían que inscribir en el apartado de"entretenidas", mientras que las que ejercían en burdeles se agrupabanen la categoría "de mala vida" y las que tenían su puesto de trabajodirectamente en la calle tenían que inscribirse en un último apartado:"peripatéticas"
"Peripatético".. nunca hubiera encontrado yo un epígrafe mejor paraencuadrar mi situación laboral un viernes empanado -aquí, en "Madríz"-entre dos días de fiesta y en el que hasta mi sobrina de cinco años hatenido puente. El último escalón de aquellos que cambiamos nuestras(escasas) habilidades por un mísero sueldo a final del mes.
Aunque lo hagamos bajo techo.
Hasta el lunes.
... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.
Capítulo Milésimo centésimo octogésimo segundo: "Argumentar conuna persona que ha renunciado a la lógica, es como dar medicina a unhombre muerto". (Thomas Paine, 1737-1809; político y publicistaestadounidense)
Nacióun 3 de junio en la Italia del siglo XII. Un 3 de junio ingresó en elConvento de Santa María de Cadossa y falleció a los 18 años, también un3 de junio. Un día 3 de junio fue proclamado santo y desde entoncesresulta ser el patrono de los juegos de azar. Es San Cono. ¿Su mérito?haber establecido un “método” de adivinación para predecir los númerosganadores en los juegos de azar de su época.
A otros los habrán hecho santos con menos motivos.
Adaptado a los nuevos tiempos por sus seguidores, su “técnica”continua vigente. Ponerla en práctica no puede ser más fácil: el díaantes de comprar el boleto o de rellenar las casillas uno debe fijarseen lo que más le llame la atención bien en casa, en la calle o en latelevisión. Una vez identificado el objeto simplemente se busca elnúmero correspondiente y... ¡hala! a jugar sobre seguro.
Así, el 00 se refiere a los aros y el 01 a las alpargatas. El 02 esuna bandera pirata y el 03 un barril. 04, bastón; 05, alicates; 06,caracol; 07, arco de triunfo; 08, aguacate; 09, ardilla; 10, berenjena;11, jirafa; 12, colegio; 13, colegial; 14, aguja; 15, rueda; 16, avión;17, araña; 18, pájaros; 19, arbusto; 20, trompeta; 21, hucha; 22, león;23, camiseta; 24, albañil; 25, carreras de caballos; 26, ángeles; 27,atleta; 28, banco de madera; 29, maletas; 30, audífono; 31,calculadora; 32, corbata; 33, avestruz; 34, aspiradora; 35, baile; 36,barca; 37, tienda de ultramarinos; 38, almeja; 39, antorcha; 40,bombilla; 41, balanza; 42, serpiente; 43, carta; 44, bicicleta; 45,cantante; 46, copón; 47, carnicero; 48, coche; 49, collar; 50,cizallas; 51, lombriz; 52, cucharón; 53, canario; 54, cepillo dedientes; 55, bebé; 56, antifaz; 57, serpiente de cascabel; 58, caballo;59, cangrejo; 60, ballena. El 61 si se ve un botón y al 62 si es unsombrero. Al 63 deben hacerlo quienes se fijen en una brújula y al 64si es una boina. El 65 corresponde a una persona con barba y el 66 a unpescador. El 67 es el número de los borrachos y el 68 el del baño. El69, un trasatlántico y el 70, una brocha de pintura. 71, arco conflechas y 72, bailarina. 73, ancla; 74, camello; 75, burro; 76,futbolista y 77 baile flamenco; el 78 corresponde a un peluquero y el79 a la cruz. 80, armadura; 81, búho; 82, banco o caja de ahorros; 83,arado; 84, caballito de mar; 85, cisne; 86, calamar; 87, alondra; 88,plátano; 89, anillo; 90, gordo; 91, partido de fútbol; 92, boy scout;93, persona corriendo; 94, gamba; 95, cucaracha; 96, bota; 97, ajo; 98,bacalao; y el 99, baúl.
Acertar no acertaremos ni una, pero entretenidos vamos a estar un rato.
Y San Isidro nos da un día de tregua pero sin puente. Hasta el viernes pues.
... el Síndrome de Stendhal.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo primero: "Me encanta elolor del Napalm por la mañana". (Apocalypse now, Francis Ford Coppola;1979)
A raíz de alguna voz más alta que otra, Alejandro Dumas y un conocido político de la época acabaron retándose a duelo.
Como ambos eran grandes tiradores decidieron -de mutuo acuerdo- noenfrentarse en un campo de honor, optando porque el perdedor se pegaseun tiro él mismo.
Por deseo expreso del escritor el rito tuvo lugar un martes y trece.Perdió Dumas y, acto seguido, entró en su despacho. Cerró la puerta ysus amigos, cabizbajos, escucharon el disparo. Pero, al instante,apareció Dumas fumándose un puro. “Señores, ha ocurrido un desastreinesperado” -dijo, solemne-. “He fallado”.
Los martes y trece es lo que tienen, hasta las cosas más simples tepueden salir mal. Por eso, hoy casi mejor que no hagamos nada. Por siacaso.
... los capados con pan son menos.
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Capítulo Milésimo centésimo octogésimo: “Todos tenemos días en quecreemos que el sol brilla más en otra parte” (Madagascar 2005; EricDarnell, Tom McGrath)
Estoydeprimido, triste, apesadumbrado, abatido, hundido en la miseria. Larealidad es tozuda y se está cebando en mis esperanzas de una maneraatroz y cruel. Los hechos están ahí, son los que son, y han machacadopara siempre mis esperanzas: los que trabajan mucho, viven más.
Semejante afirmación resulta un durísimo golpe para un vagomilitante de toda la vida como yo, pero no se puede negar la evidenciapor mucho daño que nos cause: entre los grupos de población que llegana los cien años de edad -y con un relativo buen estado de salud-, estánlos abajasianos del Cáucaso, los hunzas de Pakistán y los pobladoresdel valle andino de Vilcabamba, en Perú. Todos con las mismascaracterísticas: viven en ambientes con un aire muy puro, llevan unadieta muy hipocalórica y queman lo poco que comen ¡trabajando mucho!
Tanto que trasteaban los alquimistas chinos con el cuento decultivar el "chi", tantas pócimas con oro diluido en piedra filosofalque prometían los de la Edad Media, tanto armar con los injertos detestículos del mono, y ahora resulta que el elixir de la longevidad yhasta el de la eterna juventud no es más que cuestión de aire puro,comer poco y ... ¡trabajar mucho!
Estoy dispuesto a enchufarme al oxígeno para conseguir aire puro, apasarme a los chokokrispis sin azúcar, incluso a dejar de chupar lastapas de los yogures.. pero a trabajar (más).. !nunca!
No sé si me recuperaré de semejante noticia, voy a necesitar tiempopara asimilarla y, sobre todo, tiempo para tomar una decisión enconsecuencia. A los que les guste trabajar (siempre he tenido unprofundo respeto por los masoquismos extremos) mi más sinceraenhorabuena, A los que -como yo- no estamos dotados de tal don (!yaquisiéramos!), hoy es, a pesar de que se avecina un jueves festivo, unasemana triste, muy triste.
... Nivea.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo noveno: “Gritar es el esfuerzo de un cerebro limitado intentado expresarse” (Ardid femenino, 1938; George Stevens)
Teniendo en cuenta que -al menos anatómicamente- la zona sensible de la vagina de la mujer apenas supone el primer tercio de la misma (un espacio tan reducido que hasta el más pequeño de los penes adultos conocidos, que media 1,8 centímetros, podría hacer un buen papel), la eterna cuestión sobre la importancia -o no- de tamaño debería ser menor para el (muy desconcertante) sexo femenino a la hora de encontrar con quien retozar. Un dato que ampliaría bastante (pero bastante) las posibilidades de ellas y, de paso, dejaría fuera de juego a más de un fantasma que se pasa la vida presumiendo de la relación entre su (supuesto) tamaño y su (aún más supuesta) capacidad para impartir placer.
Pero que no cunda el pánico entre aquellos que basan su carisma (y/o su economía) en satisfacer al sexo opuesto proclamando las (presuntas) ventajas que proporcionarían unos centímetros de más. Tienen alternativas.
En casi todas las islas del Pacífico los espantapájaros que se construyen para vigilar los campos de arroz, y que están hechos con la paja de este cereal, presentan una característica un tanto particular consistente en exhibir determinada parte anatómica de una forma especialmente desarrollada: todos ellos muestran enormes penes en erección ya que existe la creencia de que un pene así contribuye a ahuyentar a los depredadores.
Una forma de ampliar el horizonte laboral de los heteros mejor dotados: ejercer de espantapájaros el resto de su vida. Algo muy de agradecer tal y como está la cosa del empleo estable. Hasta el lunes.
(Claro.. y ahora empiezo a entender porqué a mi no se me acercaban los depredadores... era por eso...¡Huy! esto no saldrá en el post ¿no?)
... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo octavo: “El amor no haceque el mundo gire. El amor hace que el mundo merezca la pena” (JohnRuskin, 1819-1900; escritor, crítico de arte y sociólogo británico)
Hoy, y ante la crisis económica que padecemos, especial “peluche practico” con un pequeño consejo dedicado a todos los que empezamos a rozar edades peligrosas.

Pero sin pasarse que como decían en mi pueblo, "a quien vive pobre por morir rico, llámale borrico".
... la procesión va por dentro.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo séptimo: “No hacer nadaes la mejor manera de conservar toda la fe en nuestras posibilidades”(Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)
Mecontaba un amigo que una de las lecciones más valiosas que habíaaprendido fue la que le dio su abuela un día en que, llevándole a lacocina, cogió una patata del agua hirviendo, se la arrojó a las manos yle gritó: "-¡vamos, agárrala!"
Mientras él hacía desesperados malabarismos para no quemarse, la abuela añadió: “-nosabes qué hacer con ella, ¿verdad?, pues atento, esto es algo quetienes que recordar toda tu vida. Cuando alguien te pase una patata quete queme, ¡devuélvesela!”
Le contaba que una situación difícil de resolver, una preguntadifícil de contestar, es como una patata caliente y que durante toda suvida se encontraría con gente listas que fingirían ingenuidad, paraquedarse a la expectativa respecto a él, tratar de aprender lo que élsupiese y observar cómo él resolvía los problemas, personas que piensanque si nos dejan la patata para que sean los demás los que le denvueltas en la mano cuando más caliente está, ya no quemará tanto cuandosean ellas las que la cojan. O bien que al ver cómo se las arreglan losdemás aprenderán la manera de manejar la patata sin quemarse. Al fin yal cabo cuando hablas no haces más que repetir lo que ya sabes, pero siescuchas es posible que aprendas algo.
Además, hacer que otro coja la patata es más fácil de lo que parece, basta aprovecharse un poco de la vanidad ajena. A mi un “usted, que sabe mucho más de esas cuestiones que yo, ¿qué piensa?" me ha salvado más de una vez y más de dos de quemarme las manos con una patata.
... cosas del cerebro.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo sexto: "En las batallas te das cuenta que los planes son inservibles, pero hacer planes indispensable". (Dwight E. Eisenhower, 1890-1969; político estadounidense)
Después de varios años trabajando para los demás estoy pensando en independizarme. Sé que el asunto es arriesgado pero creo tenerlo todo bajo control.
El primer paso sería montar una empresa de trabajo temporal que me subcontratara en condiciones basura. El sentido de la iniciativa y la oportunidad por la que se rige el sistema harían que mi yo subcontratante de la primera parte compensara la ansiedad e inestabilidad de mi yo subcontratado de la segunda parte.
Lo siguiente sería abrirme un expediente de regulación de empleo que me prejubilara con la indemnización y las ayudas correspondientes. Una indemnización y unas ayudas que invertiría en investigación y desarrollo para ganar en competitividad. Llegado el momento -un par de meses máximo- saldría a bolsa para ver cómo el mercado valora la expectativa y con un poco de ingeniería financiera acabaré logrando que, tras la correspondiente opa amistosa, alguna multinacional me absorba.
En menos de un año de cabeza al Forbes. Al tiempo. Lo que no tengo muy claro es para qué.
... jaque mate.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo quinto: “Hakuna matata” (El Rey León, Roger Allers; 1994)
Morirse es caro. Especialmente para quien tiene que pagar la factura, que no suele ser el muerto.
Por eso, hoy lunes -un día adecuado para hablar de estas cosas- y en la habitual línea práctica de "Tantos hombres y tan poco tiempo",van un par de ideas, (siempre sobradamente probadas y debidamentedocumentadas), con las que poderse sacar algunos euros extras queayuden a sobrellevar tan difícil (y costoso) momento. Los duelos conpan son menos.
Si uno no es demasiado escrupuloso para estas cosas lo mejor es usarlas técnicas que trabajan (con excelentes resultados) algunas tribus deindios del Orinoco, en Venezuela: cuelgan los cadáveres en una especiede hamaca durante una semana, y con los líquidos que gotean de ellos enel proceso de descomposición, fabricaban un licor que dicen tenerpropiedades mágicas.
Los venden a precio de oro y se lo quita de las manos.
Si, en cambio, hay alguien con algún reparo a la hora de manipular directamente un fiambre,(el muerto más revoltoso siempre es infinitamente más fácil que el mástranquilo de los vivos... y lo digo por experiencia) tampoco hay quedesesperarse. Existe un amplio abanico de artículos con los que podemoshacer negocio y que cuentan, además, con la garantía de llevarcomercializándose toda la vida.
En la Edad Media, las ejecuciones de presos eran la fuente de unparticular mercado negro; se comerciaba con las sogas de la horca, quese suponía que poseían abundantes virtudes curativas. También con elsebo de los ahorcados, usadas para fabricar velas que, según se creía,podían alumbrar tesoros ocultos; y con la mandrágora, plantaconsiderada la panacea contra todas las enfermedades, que crecía, segúncreencia popular, al pie de los patíbulos, regado con el semen de losahorcados tan presente en cualquier ejecución hecha como Dios manda.
Naturalmente y dada la complejidad técnica de encontrar a principiosde mayo de 2008 algún ahorcado, sus complementos o alguna de sussecreciones, bastará con vender algunos artículos parecidos alos originales usando el convenientemente marketing. Al fin y al cabosi como dicen las estadísticas en España se gastan al año 12 millonesde euros en satanismos y magias negras, mal tiene que ponerse la cosapara que algún crédulo no sea capaz de comprarnos un trozo de poto a precio de oro pensando que es una mandrágora regada con los restos del último "homenaje" que se corrió (y nunca mejor dicho) un ahorcado. Digo yo.
... morderse la lengua.
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