Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo cuarto: “Si eres feliz,escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio demendigos. No se puede pasear la felicidad por un mundo de gente que secree desgraciada” (Alejandro Casona, 1903-1965; escritor español)
“Leer ya me gustaría. Pero ¿de dónde saco el tiempo?” me decía uno. Y otro, un semi-ejecutivo en camino de prosperar: “- Tres horas se me van en el camino de casa a la oficina. A los hijos pequeños apenas los veo”.
El tiempo es una realidad misteriosa. Ya San Agustín escribía que sinadie le preguntaba qué era, sabía lo que era, pero que apenasintentaba una definición fracasaba. Aristóteles precisó que el tiempoes la medida del movimiento. Por eso cuando se hacen muchas cosas eltiempo es siempre rapidísimo; quien no hace nada dispone de un tiempolargísimo, interminable.
En la civilización industrial, donde se paga por horas, donde hayque fichar, donde se cobran trienios –y tantas otras realidades medidaspor el tiempo-, se ha perdido el sentido profundo del tiempo de ocio,del tiempo para contemplar, para empaparse en la realidad.
La mayoría de los pueblos primitivos no usaron reloj. Se guiaban porel sol y el tiempo era la medida de lo que hacían. De ahí la calmatranquila, la atención en el cultivo del campo, la concentración en lapesca, el mimo en el pastoreo. Algunos antropólogos interpretaron todoesto como ociosidad o vagancia. Y era todo lo contrario: trabajo conlos cinco sentidos, contemplación activa de la realidad. Por esoconocían cientos de plantas y sus propiedades; por eso tenían nombrespara muchos tipos de vientos, de lluvias, de nubes.
Nosotros dedicamos una parte del tiempo a organizar el tiempo; otraparte a mirar el reloj; otra a quejarnos de la falta de tiempo; otra aperder el tiempo. Poco a poco se ha convertido el tiempo para hacer lascosas en algo más importante que las cosas que hay que hacer. Elresultado, mucha veces, es que las cosas no se hacen, pero, eso sí, semide cuidadosamente el tiempo empleado en no hacerlas. Y es que siemprehay más tiempo cuando se deja de decir que no hay nunca tiempo.
Uno y dos de mayo. Hasta el lunes pues.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo tercero: “Nunca tratesde enseñar a un cerdo a cantar. Perderás el tiempo y fastidiarás alcerdo". (Proverbio ruso)
En tiempos de crisis, cualquier idea es bienvenida si sirve para ahorrar.
El faraón Menopto, que reinó en Egipto más o menos por el año III a.de C., tras vencer a sus enemigos los sirios mandó cortarles sus 13.000(trece mil) penes, trofeo que exhibió y acabó repartiendo entre sus másíntimos para demostrar su gran victoria y, ya de paso, ahorrarsealimentar a los miles de esclavos -a sus "empleados" nunca les faltaronlechugas que llevarse a la boca- que hubieran sido necesarios parafabricar otras tantas figuritas conmemorativas que el bueno de Menoptoacostumbraba a repartir cada vez que el faraón volvía victorioso.
Y es que, cuando las dificultades empiezan a aparecer, la imaginación es la mejor herramienta para enfrentarse a ellas.
El sultán Key Coubat I de los selyúcidas, una importante dinastíaturca de Oriente Próximo que gobernó el oriente musulmán por los siglosXI y XII, pasó a la historia por fabricar 300 tiendas de campaña parasu ejército con los testículos y escrotos de los 30.000 enemigoscapturados en batalla.
Y luego dicen que lo del reciclaje es un invento moderno.
... el humor de los caballos.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo segundo: “Losfuncionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en loslugares más altos son los más inútiles" (Paul Masson, 1859-1940;periodista francés)
Pocas cosas han cambiado desde que en el siglo primero antes de Cristo empezarana celebrarse las primeras oposiciones para "trabajar" de funcionarios.Ya entonces los exámenes duraban varios días y se presentaban para unospocos puestos miles decandidatos.
Aunque en algo sí hemos avanzado. En aquellas épocas y durante eltiempo que se estuviera celebrando la oposición nadie podía, bajoninguna circunstancia, ni tan siquiera porimperiosas necesidades fisiológicas, salir de la sala.
¿La solución al problema? Fácil. Los opositores acudían a lasmaratonianas pruebas equipados con sus correspondientes orinales, queusaban según sus necesidades a la vistade los demás aspirantes y, por supuesto, de los miembros del tribunal, en mitad de la sala.
Tengo mucha imaginación, pero reconozco que se me hace cuesta arribapensar la forma en la que los sufridos opositores podían contestarcorrectamente cualquier pregunta, por fácil que fuera, respirando elambiente en la sala después de que varios miles de personas llenaransus correspondientes orinales una y otra vez. Tenía que ser algo que,inevitablemente, les marcara para el resto de sus vidas. Y las de sus descendientes.
Quizá desde entonces venga esa costumbre que tienen en casi todoslos sitios públicos de, cada vez que vas a pedir alguna cosa (queencima suelen exigirte ellos mismos), ponerte cara de estar oliendo ahuevos podridos, una cara de estreñimiento crónico en la que, sin abrirla boca te están mandando a la mierda por haber interrumpido susprofundospensamientos metafísicos entre el café con porra de las nueve y la primera caña de las once.
Hay que entenderlos. Ellos no son así, la culpa es de sus genes.
... el triangulo del diablo.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo primero: "Todo lo queuna persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad". (JulioVerne, 1828-1905; escritor francés)
La tiranía laboral que durante estos últimos días ha impuesto unabrutal coincidencia entre el sagrado sacramento de escribir en el blogy una absurda (e inevitable) actividad laboral de primera hora, pareceque llega a su fin. El lunes todo volverá a su sitio (espero) pero hoyando otra vez de prestado.
"Leo en el último número de la revista francesaParis-Match que el noventa por ciento de los niños y niñas europeossueñan con de mayores llegar a ser top-model. No me sorprende. LaOrganización Mundial del Trabajo reconoció el año pasado que las dosprofesiones más deseadas en el mundo eran la de parado con subsidio ymodelo, por ese orden. Leo también que la semana pasada en un colegio elitista femenino deNueva York fue lapidada y golpeada sin piedad por sus compañeras laniña Jennifer Findelbaum cuando confesó su deseo de ser ingenieroagrónomo. Los estudiosos de la adolescencia femenina han definido estamezcolanza perfecta entre un físico nacido para pecar y un cerebro deguardería como Generación Heidi, en clara referencia al serial japonéscon el que todas ellas crecieron. Algunos moralistas aventuran quedetrás de estas muchachas se esconde la crisis de valores máspreocupante desde el éxito de Los Pecos, pero no es así. La nuevaafición al topmodelismo encubre también bellos principios espirituales.Los psiquiatras, por ejemplo, han definido como "síndrome Madre Teresa"a la enfermedad que padecen la mayoría de las modelos internacionalesaquejadas de vez en cuando por un incontrolable impulso de abrazar yfotografiarse con niños hambrientos del Tercer Mundo, sin razónaparente. El Vaticano, con cierto secretismo, ha firmado un contrato ala modelo Linda Evangelista para que practique las misiones en el mundofrívolo de la pasarela.
Uno no juzga tan pésimo el deseo de las niñas (y de algún que otroniño). Quizá en el fondo sea más provechoso intentar vivir del cuerpoque de según qué cerebros. Sería de agradecer que llegados los tiemposde la clonación el modelo a seguir se inclinara más hacia ElleMcPherson que hacia un presidente de club de fútbol, por poner unejemplo malintencionado.
Dicho lo dicho por García Márquez y suprimida la Ortografía y dicholo dicho por Arzalluz y eliminada la Lengua Española por franquista yantiautonómica, fallecido el Latín de muerte natural, enterrada laFilosofía y sin un mapa que dure más de tres días para enseñarGeografía, los consejos escolares ven con buenos ojos incluir entre lasasignaturas obligatorias el desfile en pasarela, la pose fotográfica yla anorexia voluntaria.
Con un mundo habitado únicamente por topmodeles se confirmarían lasprevisiones que apuntan a que en el año 2000 la relación sexualimperante será la masturbación. De hecho, la edad de comienzo en estapráctica solitaria se ha adelantado de los nueve a los cuatro años ensólo una década. TVE, algo de capa caída, planea un nuevo programa paraniños titulado Primeras Eyaculaciones y sólo se duda si la presentadoraserá Xuxa, Leticia Sabater o, renunciando a la careta hipócritaopusdeística, la mismísima ex reina del porno Traci Lords.
Un paso previo hacia ese mundo bello y perfecto ha sido lainauguración en Miami del primer centro de cirugía estética para reciénnacidos y la floración de residencias de ancianos para menores detreinta años. Los médicos modernos ya hablan de incluir la fealdad comouna enfermedad más y elogian las virtudes del plástico en comparacióncon la piel humana.
Cuando el mundo sea guapo y bien guapo y nada de achatado por lospolos quizá alcancemos la felicidad que ahora se nos niega. Seremostopmodeles rutilantes, evitaremos esa costumbre anticuada de tocarse,esa inconcebible pasión por acariciarnos michelines y alopeciasmutuamente. Graparnos la cara nos devolverá el esplendor amenazado porel paso del tiempo.
Los días tercermundistas donde los niños soñaban con ser toreros,bomberos o policías han pasado a mejor vida. Ahora nadie duda de que laropa interior de Dios es de Calvin Klein y si le da por jugar al teniscon nuestras cabezas la cinta para recogerse la melena se la paga Nike.Urge sustituir los crucifijos que tanto costó repartir por cada rincóndel planeta por muñecos Madelman. "
. Hasta el lunes.
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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo: “Cuando contratas gentemás lista que tú, demuestras ser más listo que ellos” (Alphonse Karr,1808-1890, escritor francés)
Estos días, trabajo obliga, ando de prestado. Eso que ganamos todos.
¿Es sólo el domingo una institución deprimente?
Micrónica de hoy, ya lo siento, es una crónica judicial, o sea como lasdel resto de la semana. Thomas Findelbaum, un antropólogo fracasado quesobrevivía gracias a ocasionales oficios, puede pasar a la historia delDerecho americano si prospera la demanda que acaba de presentar en untribunal de Nueva York. Findelbaum, que en los últimos meses ha tratadode suicidarse, sin éxito, en ciento veintitrés ocasiones y como puedesuponerse presenta un aspecto lamentable, contrató los servicios de undespacho de abogados neoyorquinos con la pretensión de querellarsecontra el domingo. Sí, se trata de la primera vez en la historia, desdeque se sentaran las bases del Derecho romano, en que un ciudadano seenfrenta judicialmente contra un día de la semana.
El caso amenaza con prosperar en el Tribunal Supremo americanoque después del desprestigio por el caso O.J. Simpson no está dispuestoa cometer nuevos errores y cuyo presidente ha declarado que en caso deduda lo mejor es ejecutar. Lo que pide Findelbaum es que el domingo,especialmente la tarde, sea suprimido y desaparezca de entre los díasde la semana. La lista de agravios que acompaña la demanda vieneencabezada por una estadística que demuestra que en el mundo actual seproducen tantos suicidios en la tarde del domingo como en todos losdemás días de la semana juntos.
Como responsables civiles subsidiarios, Findelbaum pretendedemandar al párroco Larrabee, a cuyas misas asiste cada domingo, a suequipo de béisbol que cada domingo le regala un nuevo motivo para latristeza, a todos los programas de radio y televisión que se emiten esedía y a las empresas que conceden el domingo como festivo además de lossuplementos dominicales de los periódicos.
Efectivamente, dice el pliego de cargos, estos suplementos seaprovechan de la indefensión del lector en día festivo. Muestran lacara amable del mundo, como si ésta existiera, proponen recetas decocina que suenan a ciencia ficción, paradisíacos lugares donde pasarunas vacaciones que nadie se puede pagar, la moda enfundada en modelossobre cuya existencia real incluso el Vaticano ha planteado dudas,coches último modelo a los que con suerte algún día tendremos cercapara rayarles la pintura con un destornillador, todo esto amparados enque es domingo. De hecho, un periódico lanzó el suplemento dominical unmartes y fracasó estrepitosamente.
La pregunta que se hacen los norteamericanos es si tiene algunautilidad realmente el domingo o es sólo una institución deprimentedonde sádicos de todo el mundo aprovechan para visitar a enfermos queestán tan felices en sus hospitales, donde deportistas profesionales yhonrados se enfrentan al insulto, la mofa e incluso la agresión enestadios de fútbol de todo el mundo, un día en el que millones depersonas sufren ese genocidio lento y cruel que se denomina ocio.
Con Findelbaum se han solidarizado la Liga del Enemigo delChándal, la Iniciativa para el Destierro de los Domingueros, laAsociación de Taquicárdicos por culpa de los pitidos del gol delCarrusel Deportivo. En cambio, la Asociación de Amigos del Domingo, queen España tiene su sede en Lechago, Teruel, se opone de raíz a lacelebración del juicio, entre otras cosas porque tendrían que irsebuscando otro nombre y no se les ocurre. Según ellos, hoy la víctima esel domingo, pero mañana cualquier oficinista sin vocación se puedequerellar contra el lunes, o cualquier espectador de televisión enEspaña tendría derecho a pedir la supresión de la semana completa.
En los próximos meses habrá que permanecer atentos a las noticiasque lleguen de este juicio: Findelbaum versus Sunday. Por lo pronto sehan paralizado, por orden judicial, la impresión de calendarios del añopróximo hasta que no haya sentencia firme.
... caviar.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo noveno: "Hasta después delllanto más sublime siempre acaba uno por sonarse" (Heinrich Heine,1797-1856; poeta alemán)
Una familia celebraba la boda múltiple, de sus treshijas. Antes de que marchasen de viaje de bodas a diferentes lugares.La madre pidió a sus hijas que la llamaran al día siguiente paracontarle, lo más discretamente posible, sobre el desempeño sexual desus maridos, utilizando el lema de algún anuncio comercial.
La primera en llamar a su madre fue la hija mayor y solo le dijo:
- "Nescafé"
La madre quedó confundida, hasta que más tarde vio un anuncio de nescafé que decía:
"Satisfacción hasta la última gota"
Poco después recibió la llamada de la segunda hija, que le dijo entusiasmada:
- "Colchones rosen"
La mamá buscó la publicidad de Colchones Rosen y leyó complacida:
"Vive la vida con tu king size, extra grande"
La hija pequeña tardo una semana en llamar y casi sin voz le susurró:
- "American Airlines"
La madre buscó frenéticamente un anuncio de American Airlines y antes de desmayarse leyó:
"4 veces al día, 7 días a la semana, los 365 días del año, todas las rutas"
Mucho trabajo= poco tiempo= una sonrisa tonta.
... vencejos.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo octavo: "Sólo podemostemer una cosa ¡por toutatis!, que el cielo caiga sobre nuestrascabezas. Pero eso no va a pasar mañana". (Abraracurcix, jefe galo)
Sábado por la tarde, en el único canal de televisión que por aquella época emitía a esas horas, Heidi, tumbada en la pradera de los Alpes junto a Pedro,va imaginando animales a partir de las siluetas de las nubes. Alterminar el capítulo pocos fueron los que al salir a la calle nobuscaron nubes con las que poder imaginar.
Lunes por la mañana, con su mala leche de siempre llega doña Isaura, "la topo". Le toca explicar los fenómenos atmosféricos y rápidamente impone su realidad: pormuy de algodón que parezcan las nubes no son más que enormes y pesadasmasas de agua que se sostienen en el aire gracias a la combinación dedos leyes físicas. Y el ejemplo que pone para rematar su matraca no puede ser más rotundo: si una nube se desplomara sería como si cayeran de golpe 150 ballenas azules.
Tendría toda la razón del mundo pero, al igual que los trucos demagia se vuelven gansos y chapuceros en cuanto se destripan, aquellacruel explicación mató buena parte de mi imaginación preadolescente.Podían haber esperado un poco más. Desde entonces, mirar al cielo novolvió a ser lo mismo. Nunca.
... un menú presidencial.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo quinto: "Todos loscerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que estéde moda". (Jean de La Fontaine, 1621-1695; poeta francés)
Ayer tuvimos una reunión para, según la convocatoria, "Implementar nuevos criterios de trabajo".Ni idea del significado de la palabra al entrar (aunque muy bueno nopodía ser si iba en la misma frase que "trabajo") y ni idea al salir.Los psicólogos que lo invaden todo; son los nuevos sastres del cuentoaquel en el que nadie se atrevía a decirle al emperador que no llevabatraje después de que ellos se encargaran de vender que sólo los listosy modernos podían verlo.
No es la primera vez que nos cazan. Suele pasar un par de veces alaño coincidiendo -casualmente- con que algún amigo de quien decideestas cosas crea un programa informático repleto de gráficos naif (asíse ahorran un dibujante) y unas casillas cada vez más pequeñas en lasque poner crucecitas.
Aunque todos sabemos que ni tan siquiera lo leen, siempre tragamossin rechistar la hora y media larga de explicaciones sobre loimportante que resulta para el futuro del hambre en el mundo, elentendimiento entre civilizaciones y hasta para el cambio climático,pensar bien cada respuesta antes de contestarla. Luego, todo se reducea hacer una quiniela rebosante de empates, pero -y ahí sí losentiendo-, no sería políticamente correcto si no adornaran la historiacon "gestiones globales", "establecimiento de directrices" y otras frases comodín sacadas de "cómo hablar cuatro horas sin decir nada"
De todas formas hay que reconocer que queda bien, nos hace sentirmodernos y además ampliamos el vocabulario técnico. Y eso siempre esbueno para moverse por la vida. Además, esta vez ha sido la reunión ala que más gente ha asistido y aunque las malas lenguas digan locontrario, yo estoy completamente seguro de que no tenía nada que vercon que fuera la primera a la que asistía la flamante nuevasubdirectora, ascendida desde sus tareas administrativas gracias a unromántico calentón -que todavía dura- con el jefe.
Es el amor que rompe barreras.
... bodrio.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo cuarto: “El infierno estálleno de aficionados a la música”. (George Bernand Shaw, 1856-1950;dramaturgo y periodista irlandés)
“Cuandosuenen las trompetas, todo el pueblo subirá al ataque “ decía Josue asus tropas cuando andaban liados en la conquista de Jericó. En laprimera guerra del Golfo se anunciaba la llegada de los soldadosestadounidense con canciones de Metalica. Y cuentan que la captura delgeneral Noriega se hizo al ritmo de Judas Priest. Algunos presosliberados de Guantánamo aseguran que eran obligados a escucharcanciones de Eminen durante veinte días seguidos, y la sintonía delprograma norteamericano Barney formaba también parte de la torturadorabanda sonora carcelaria.
La música ha sido siempre un instrumento de tortura útil, prácticoy, sobre todo, barato. En ese sentido tampoco han inventado nada nuevo.Los ejércitos afirman que es una técnica psicológica más, pero losexpertos lo definen como un método de tortura coercitiva. Someter a unapersona durante horas a un mismo sonido, sea Mozart o Frank Sinatra, esun suplicio en toda regla. La mente sufre desorientación y confusiónante el ruido constante. También se interrumpe el sueño, por lo que elfluir del pensamiento se reduce hasta que su voluntad termina porromperse. Es entonces cuando el enemigo aprovecha para conseguir susfines del prisionero.
Enhorabuena, lo han conseguido. Después de más de un mes aplicandola técnica lo han conseguido. Estoy en sus manos y dispuesto a darlestodo lo que me pidan.. pero, por favor, ¡basta ya del chiki-chiki!
... imitadores naturales.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo tercero: “Cuando erajoven, me decían “Ya veras cuando tengas cuarenta años”. Tengo cuarentaaños y no he visto nada (Eric Leslie Satie 1866-1925; compositor ypianista francés)
Cuchillasde bronce y trozos de pedernal. Esos eran los instrumentos con los quelos hombres empezaron a quitarse la barba. El caso es que muchos añosdespués, y diseños aparte, tampoco hemos avanzado mucho. Afeitarsesigue siendo una carnicería.
Desde entonces ha aparecido la espuma de afeitar, una espuma quecontiene aire, derivados de petróleo y fragmentos de algas, elimina muymal la grasa de la piel, lo que hace que el pelo no se corte bien yacabe como si lo hubiesen sometido a auténticos hachazos. Entre 100.000y medio millón de trozos de células cutáneas desgarradas se encuentranen la hoja de afeitar tras la escabechina,. Y en la cara , un mar decráteres y cicatrices se van llenando lentamente de sangre preparandopara la otra novedad en estos últimos siglos: el after-shave y su buenadosis de alcohol que hará que la pobre piel, ya machacada, reaccioneestrangulando los poros (estrangular y astringente tienen el mismoorigen etiológico).. y eso duele..
Al menos esta vez la culpa no tiene nombre de mujer. Es verdad quesiempre hubo quien se afeitaba por capricho –el masoquismo es unopción-, pero la culpa de su obligatoriedad hay que echársela aAlejandro Magno quien exigió a sus soldados que se afeitasen la barbapara que los enemigos no pudiesen agarrarles por ella.
Claro que, mirándolo por el lado positivo, menos mal que sólo se leocurrió lo de la barba. El mismo argumento de cortar todo aquello queel enemigo pudiera agarrarle a un soldado podía haberlo aplicado atantas cosas que sólo de pensarlo...
... hacheyeme.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo segundo: “La verdad escomo una manta que siempre te deja los pies fríos". (Ethan Hawke en Elclub de los poetas muertos, 1989)
Cuentanque Descartes construyó un autómata femenino que le acompañaba en casitodos sus viajes (supongo que el detalle de que el autómata fuera“femenino” da una pista del uso que haría el buen señor de él/ella). Unmonje y relojero italiano al servicio de la corona española, JuaneloTurriano, construyó, en pleno siglo XVI, numerosos autómatas que leservían de criados en sus quehaceres cotidianos. Uno de los maestros deSanto Tomás de Aquino, San Alberto Magno, creó un robot mecánico móvilque, incluso, le daba respuestas acertadas a todo tipo de preguntas ycuestiones.
Son sólo unos ejemplos, pero la historia está llena de ellos. Desdeel siglo XIII se conocen máquinas que imitan la figura y losmovimientos del ser humano mediante mecanismos de relojería, capaces desuplir perfectamente la mayoría de los trabajos del hombre.
Estamos en pleno siglo XXI, estamos en la era de internet, la era delos ordenadores, la era de las máquinas... pero parece que en ciertascosas estamos cada vez peor.
¡Con lo fácil que sería poner un autómata de esos en mi silla y que me mandaran el sueldo a casa...!
Para que luego digan que el mundo avanza.
... crucigramas.
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Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo primero: “Qué parecidos son los gritos del amor y los de los moribundos” (Malcolm Lowry, 1909-1957; novelista inglés)
El ratón marsupial pardo es famoso por dos hazañas: tiene el órgano genital más grande entre los mamíferos (el peso de sus testículos alcanza la cuarta parte del corporal) y por morir tras copular con cuanta ratona marsupiala parda se cuza en su camino durante unos días.
Técnicamente, la muerte es debida a una sobredosis de testosterona que daña fatalmente sus sistema inmunitario, pero para mi que el ratón marsupial pardo simplemente muere de gusto.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo noveno: “El ejemplo másnotorio de que la humanidad progresa es que cada año se necesita menostiempo y más dinero para ir donde uno va”. (Lord Birkett, 1883-1962,abogado británico)
Según el Banco de España en su último informe sobre la economía española: “losdatos apuntan a una desaceleración de la actividad durante los próximosmeses en un entorno en el que se intensificarán las tensiones en losmercados financieros internacionales”.
Mañana del 8 de abril, después de varias semanas de tensasnegociaciones con mi compañero doméstico habitual, accedo a una de susmás antiguas reivindicaciones. Una petición a la que siempre, y porrazones obvias de edad, dignidad y gobierno, me había negando: elpróximo verano las vacaciones serán en tren. Dice tener ya el destinoelegido y que prefiere no contármelo. Conociendo su afición a todo loque sea “dificultad”, “trabajo” y “esfuerzo” hasta cuando está ocioso,me entra el miedo. Dios se apiade de mí.
Los expertos son aún más contundentes: “la economía española estáen plena desaceleración debido a la crisis crediticia, al desplome delsector inmobiliario, al alza de las materias primas –penaliza más a laseconomías menos productivas- y al cambio de ciclo de la economía mundial”.
Tarde del 8 de abril, agencia de viajes. Me entero del “famoso” destino.Dos reservas para el 27 de junio con salida en avión hacía Moscú, cogerallí el Transiberiano e ir recorriendo durante casi veinte díasdistintas ciudades de Siberia, Mongolia y China hasta acabar en Pekín.
Todo los analistas coinciden: "En España este año la inflación nise frena ni se modera: sólo se retroalimenta, con efectos de segundavuelta comunicados por los carburantes a la industria, los servicios y,en definitiva, a toda la cadena productiva. Las familias españolas nosólo no ahorraran sino que cada vez son más las que están teniendodificultades para poder llegar a final de mes".
Después de teclear unas cuantas veces su ordenador la señorita de laagencia de viajes nos informa muy amablemente que sí, que vale, que connosotros queda completado –y por lo tanto cerrado- el grupo que saledesde España. Es decir, que a día de hoy, con casi tres meses deanticipación, todas las plazas para este viaje –que yo pensaba, ingenuode mí, iba a estar algo menos solicitado que reservar un apartamento enGandia-, ya están cubiertas.
¿Crisis? ¿Crisis? ¡Ja!

Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo: “Con tres copas de vino ya se puede elegir una doctrina”. (Proverbio chino).
Mi condición de agnóstico convencido unido a mi militancia convicta y confesa en el bando de los abstemios (ambas cosas por la gracia de Dios), no han podido con mi curiosidad: si durante la última cena Jesús pidió a sus Apóstoles que en recuerdo suyo siguieran reuniéndose a cenar periodicamente (cuando comiesen pan, comerían de su cuerpo, y cuando bebiesen vino, beberían de su sangre -la transubstanciación que llaman) ¿por qué entonces en las misas no dan vino?
Mi primera idea fue pensar con cierta lógica. Los curas, siempre sensibles a las necesidades de sus parroquianos, no habían querido hacerle la competencia –a todas luces desleal- a los bares del pueblo. A ver quien iba a pagarse unos chatos el domingo por la mañana pudiendo bebérselos gratis con tan solo acercarse a la misa de diez, repetir visita en la de once y tomarse el último en la de una.
Sin embargo la explicación es otra. Lo revela Charles Panati en “ Los orígenes sagrados de las cosas profundas: “En el siglo XVIII se prescindió de la copa comunal de vino en muchas iglesias. Y no por temor a la transmisión de enfermedades, dado que aún no existían conceptos como el de bacteria, sino porque los tejidos se estaban haciendo muy costosos y las manchas de vino eran imposibles de limpiar”.
Vamos, que si hubieran inventado el vip express algún siglo antes quizá ahora habría un poco más de paro en la hostelería, pero seguro que la mayoría de las iglesias estarían rebosantes de ansiosos fieles incapaces de perderse su comunión diaria. Y hasta de repetir la misma las veces que hiciera falta.
... mala leche.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo octavo: “Aquí vendemos el calmante más antiguo del mundo” (Cartel colgado en el escaparate deuna tienda de mecedoras).
Tenemoscinco dedos en cada mano. Y, aunque forzando la cosa, cada uno de ellosacaba entrando en los agujeros de nuestra nariz (quien más y quienmenos está acostumbrado a meter cosas grandes en agujeros pequeños)sólo el meñique lo hace desahogadamente.
Teorías del por qué esto es así hay tantas como investigadores hansido capaces de perder su tiempo estudiando tan apasionante tema. Unade las que tiene más seguidores es la que afirma que el dedo meñique noha crecido tanto como los demás porque si lo hiciera dejaría de cumplirla función para la cual está destinado: la higiene nasal.
Los defensores de esta hipótesis cuentan con un argumento de peso:la selección sexual favoreció a quienes tenían el dedo meñique con uncalibre capaz de entrar sin dificultad en las fosas nasales. Segúndistintos estudios, las mujeres del Pleistoceno podrían haber preferidoaparearse con los hombres de meñique pequeño ya que así ellos podíanhurgarse las narices y mantenerlas más fácilmente limpias, algo queconsideraban un detalle de buena salud a la hora de buscar al padre desus hijos.
Ellas siempre eligiendo en función del tamaño. Luego dirán que no les importa. Ya.
... Dios, el ordenador.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo séptimo: “La salud, lomismo que la fortuna, retira sus favores a los que abusan de ella”.(Charles de Marguetel de Saint-Denis, seigneur de Saint-Évremond,1610-1703 escritor francés)
Eslunes. Me duele la garganta. En principio nada grave... pero sólo enprincipio. Una de las peores consecuencias de la vejez es el afán queles entra a algunos órganos del cuerpo por adoptar acciones sindicalescontra uno mismo. Y el empeño del resto de sus compañeros –que seconocen de toda la vida- de solidarizarse con ellos.
Por eso, ¿quién me asegura que semejante síntoma no es sino elprincipio de la rebelión del resto de sus colegas? Que, por ejemplo -ypara apoyar la causa-, el riñón se ponga en plan solidario, le dé porsentirse una concha marina y decida que quiere criar una perla paraobsequiarme con un cólico nefrítico de ahí te espero. Y no quiero nipensar en corazones filosofando sobre lo aburrido del latir porque sí,o en hígados que presentan su dimisión y tiran la toalla hartos demetabolizar porquerías.
Ya sé que somos criaturas frágiles y que el engranaje falla cuandouno menos se lo espera, pero a estas alturas de la película, cualquierpequeño contratiempo puede desencadenar una tragedia.
Es lunes, me duele la garganta y no debería estar aquí. Pero me handespachado con un "eso no es nada". En casa del herrero cuchillo depalo. No acaban de entender la gran verdad que encierra a partir deciertas edades el "mejor prevenir que curar". Egoistas. Luego dicen quepasan cosas.
... una obra maestra de ingeniería.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo sexto: "Los peces decolores solo tienen 3 segundos de memoria, ¿lo sabías?, si tardan 3segundos en rodear la pecera, todo es nuevo otra vez. Cada vez que 2peces se ven es como la primera vez. Es como si fueran humanos. Comocuando nosotros nos enamoramos... Es como si fuera la primera vez...Una reacción química nos hace olvidar los recuerdos dolorosos de laultima ruptura y decimos ¡Vaya! Esto es genial, es nuevo! Esto esdiferente! (Sean Campion en "La memoria de los peces", 2003)
Pompeya,12.000 habitantes, colonia de mediano tamaño de la antigua Roma, lacual, gracias su magnifica posición en el golfo de Nápoles y a lasricas tierras volcánicas que la rodeaban, disponía de una notableriqueza. Tenía, además y como pueblo avanzado que era, una importantevida cultural y social como dan fe la existencia en la misma de 35lupanares, un número importante comparado, por ejemplo, con sus 32panaderías, los nueve talleres de tintorería o sus 18 lavanderías.
¿El secreto del éxito?: la especialización. Las muy diversaspreferencias que en cuestiones de sexo tenían los pompeyanosespecializaron la oferta de tal forma que todos los pequeños negociosdedicados al tema podían vivir sin problemas. Cada uno ofrecía algodistinto a los demás. Podían tomar nota los pequeños comercios deahora: en la especialización está la solución.
Destacaban las ofertas de prostitución femenina (la mayor parte de la putas -del latín putidos:"apestoso", "podrido"- eran griegas o se hacían pasar por ellas ydebían llevar el pelo corto), algunas muy económicas, como las deprostitutas que ofrecían sus servicios en el extrarradio de la ciudad oen las vías romanas rodeadas de monumentos funerarios. En uno de ellostodavía se puede leer la inscripción "Felix felat as sibus I" -Felcia la chupa por un as-. Buen método. Una lista de precios clara siempre evita que el cliente pueda llevarse algún susto en la factura final.
Otras, más discreta se ofrecían por dos ases, pero indicando su "buenas maneras y su buen hacer".Algunas utilizaban nombres exóticos, y otras tenían un elevado caché,dando a entender que ofrecía un lujo y un refinamiento en consonanciacon un servicio elitista y un trato más exquisito. Las más carasofrecían incluso "conversación". Normal, si alguien quiere un servicio que incluya alguna extraña parafilia es lógico que pague más por él.
La prostitución homosexual también era abundante. En una sociedad comola romana en la que la homosexualidad gozaba de una tolerancia notable,no era nada raro. Está documentada por la publicidad que, en forma depintadas, aparecía a la puerta de las casa en las que se ofrecían losservicios y que se han conservado gracias a la lava del Vesuvio. En unade ellas todavía se puede leer claramente: "Mentula V HS" -se ofrece verga por cinco sestercios-.A primera vista quizá un poco cara, pero si tenemos en cuenta que a lasalida de la misma casa hay otra pintada -posiblemente realizada poralgún cliente satisfecho- en la que se puede leer "Narcissus fellatormaximus" pues.. Lo bueno siempre cuesta más.
Una ciudad paravivir. Por cierto, ¡qué poco han cambiado ciertas cosas a pesar de losmuchos años que han pasado!. Hasta el lunes.
... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo quinto: “Cuando estoyentre locos, me hago el loco". (Diógenes de Sinope, 413-323a.C.;filósofo griego de la escuela cínica )
Tras casi seis años escribiendo aquí cada mañana, no hará faltarecordar del pie que cojea uno, no obstante, matizo: nunca he ejercidomi derecho al voto. Soy huérfano de partido político y se nota.Dicen que no debería abrir la boca sobre el resultado de las eleccionesporque no he contribuido como ciudadano. Visto así resulta que soy undespojo de presunto votante y la gente me señala por la calle. Se lonoto en la mirada.
Pero por más que lo intento no le cojo yo el tranquillo a estashistorias. Siempre me han molestado las cuadrículas y aquí, los amigos,se empeñan en llevarlas a rajatabla. A su interés. Invariablementesiempre hay dos bandos: el mío bueno, el tuyo malo. Reniego cada vezque me hablan de política y, sobre todo, de los políticos, unos señoresmetidos continuamente en tabernarias disputas –sólo de cara a lagalería- que dicen hablar de ideales. Cómo si acaparar dinero al gritode ¡sé de nosotros danos tu voto! fuera algún ideal.
Yo les votaría sí, pero con B
... hasta la muerte y más allá.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo cuarto: “Puritano: personaque jamás aceptará la idea de que la nacer ya se encontraba en la camacon una señora” (Proverbio macedonio)
¿Porqué se empeñan siempre en presentar a los recién nacidos como unospequeños seres indefensos? Proporciónese a cualquiera de ellos un hogarpropio y nos daremos cuenta de que es el ser menos indefenso de todoslo que habiten en la casa. Todo lo que necesitará para satisfacer suscaprichos es que se preocupen un poco de él. Si esto no ocurre, lanzaun leve quejido, y si pasa del quejido a la rabieta, tendrá a toda lafamilia en vilo durante varios días.
No puede andar, ni hablar y tampoco alimentarse o bañarse por suspropios medios, pero hasta en eso tiene suerte. No puede andar, desdeluego; pero sí, en cambio, permanecer echado en la cama todo el santodía, dando patadas al aire, algo que ya nos gustaría a muchos. Tampocopuede hablar, pero esto le evita contestara a tantas preguntasestúpidas que nos hacen a los demás cada día, discutir sobre política ofútbol o tener que aguantar por cortesía a cualquier pelmazo empeñadoen contarle su vida. Y si tuviese que soportar esto último, siempretendría la posibilidad de volverse de espaldas y dormirse, algo queninguna persona, por muy educada que fuera, reprobaría.
No tiene que preocuparse de qué ropa se tiene que poner cada mañanao de qué es lo que va a comer. Nadie pondría ningún gesto raro siprefiriera estar desnudo y si no le gusta la comida que le dan puede,con toda confianza, escupirla, lanzarla, vomitarla o simplementerechazarla sin importarle la persona que esté presente.
Al terminar de comer le está permitido eructar a todo pulmón,ganándose los aplausos de los que, apenas un par de años después, lerecriminaran esa misma acción. Igual que le criticarán las formas y losmodales que use para comer pero hasta entonces todos se quedaránembobados si decide comer de la forma que sea.
Si luego se convierte en un hombre guapo, rico, bueno o triunfador,no faltará quien lo envidie; pero si por el contrario fuera feo, pobre,miserable o fracasado, le darían todos de lado. Ahora, quizá por últimavez en su vida, los poetas le lanzan sus elogios, las señoras mayoreslo acarician, todos lo adoran y todos lo miman. Es, sea como sea, elblanco de todos los piropos.
Lejos de representar ese ser indefenso que nos venden, un reciénnacido es el único ente que puede utilizar el mundo como una palancapara satisfacer todos sus deseos. Y el mundo tan contento. Por algoocho de cada diez pediatras confiesan que si volvieran a nacer lesgustaría ser un recién nacido para siempre.
... la hoguera de las vanidades.
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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo tercero: "Las moscas no son molestas por su violencia, sino por su número" (Francisco de Sales, 1567-1622; obispo italiano y santo) |
Primer día del mes. Poco tiempo para escribir. Pocas ganas de escribir. La combinación de semejantes factores ha parido una de las pocas verdades absolutas que existen en el universo y sus alrededores. Una de esas verdades que han permanecido, permanecen y permanecerán inalterables por los siglos de los siglos: Los años pasan, los culos caen. Amen. ... el cuerpo humano. Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo" |