Capítulo Milésimo octogésimo quinto: "¿Qué el sexo prematrimonial especado?... Pero no existe sexo prematrimonial si no tienes intencionesde casarte". (Alberto J. 18 años, estudiante)
Último día de Noviembre. Hoy tengo prisa. De hecho ya he venido a toda velocidad.

Pero no quería yo que se perdiera esa costumbre que tenemos (casi) todos los viernes de hablar de sexo.

Por eso, y aprovechando la concentración que logro en cuanto me monto en el transporte público para venir a trabajar

Hepensado que podía ventilar el tema con algún video porno. Un video alque no le faltaría su famoso desnudo para que nadie pudiera decir queno tiene clase..

Aunque sin olvidar, por supuesto, las inevitables tetas para atraer visitas.

Peroclaro, luego he pensado que este es un blog familiar. Y que bastanterevueltas están las cosas en los colegios como para alterar más alpersonal

Porlo que me he decidido a ponerlo pero en su versión de arte y ensayo.Una versión -en blanco y negro por supuesto-, mucho más sutil y en laque a falta de imágenes explicitas, tendrá que ser la imaginación decada lector quien saque sus propias conclusiones sobre lo que se intuye.

Hasta diciembre. Hasta el lunes.
... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo octogésimo cuarto: "Huid de escenarios, púlpitos,plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porquesólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura. AntonioMachado, 1875-1939; escritor español
Enla antigua cultura china, la vagina se considera un melocotón y suslíquidos, el fluido de la inmortalidad. Para alcanzar la salud y lavida eterna, y mientras la mujer le practica una felación. Su parejasuccionará los fluidos de ella, los mezclará con su saliva 36 veces ylos tragará en tres veces a partes iguales.
Visto el resultado, es obvio que nadie lo ha hecho de forma correcta. A ver si ponemos un poco más de cuidado.
... guiris.
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Capítulo Milésimo octogésimo tercero: "La mujer que no tiene suertecon los hombres, no sabe la suerte que tiene". (Petra H., 54 años;soltera con suerte)
Pongamosque -al menos el primer mes- siempre sea él quien invite a las cenas ya las copas. Pongamos que- al menos el primer mes- no haya todavíaescapadas románticas de fin de semana a algún hotelito rural de esosque te cobran un riñón por escuchar toda la noche una sinfonía deladridos y mugidos. Pongamos, que es mucho poner tal y como está lacosa económica, que -al menos el primer mes- él pague el cine, elteatro y las entradas al concierto de El canto del loco.Pongamos. Bueno, pues aún así, tener novio el primer mes le sale por unojo de la cara a cualquier mujer. Y sin embargo la mayoría erre que erre empeñadas en echárselo. A toda costa.
Sinentrar en mucho detalles, calculemos. Imprescindible durante el primermes invitarlo alguna vez a casa. Cuando están solas, a las mujeres noles importa que se vean las quemaduras de cigarro en el sofá (inclusopresumen de tenerlas delante de sus amigas), o que el único adorno dela mesa sean los ¡holas! atrasados. Pero cuando él va aaparecer algo se apodera de ellas y comienzan a volverse locas poniendofundas, velas o flores por todos los rincones. Tirando por lo bajo -ysin contar el viaje al Ikea- sumemos los primeros 40 euros.
Por fin llega. Una larga tarde en el sofá con él antes de salir a cenar incluirá, además de caricias y mimos (que son gratis), algo para picar y alguna que otra botellita de vino para animarse. Entre el paté, los pistachos y el rioja pongamos otros 30 euros.
Durantelas primeras citas ellas quieren estar irresistibles y, por supuesto,nada de lo que tienen en el armario les sirve ya. Un vestido nuevo-aunque sea de Zara-, un bolso a juego, el cinturón del mismo color.. la lista puede ser interminable. Sumemos, por lo bajo, 120 euros más.
Apartepor imprescindibles: un par de zapatos. La relación zapatos-mujeres esalgo que se escapa a cualquier lógica. Y a la mía más. Dejémoslo enpensar que para ellas gastarse 100 euros en un par es toda una ganga.Suma y sigue.
La factura del teléfono. Las estadísticas dicenque durante el primer mes es ella la que llama a él y habla una mediade 30 minutos, a lo que habría que sumar las que realizará a sus amigaspara contarle lo maravilloso que es él chico de su vida y el coste delos 200 mensajes cortos que, según los estudios, mandan de media. 90euros más.
Los caprichos para él. Cualquier mujer, a diferenciade casi cualquier hombre, considerará muy importante tener pequeñosdetalles hacia su recién estrenado novio: comprarle revistas que ellasólo miraría si hubiera fotos de los jugadores en los vestuarios, elúltimo cd de la Shakira.. que a él parece gustar ya que sequeda sin pestañear cuando sale por la televisión (incluso cuando nocanta), una crema de afeitar que huele a lavanda (y no como la que usaahora que no huele a nada), una camiseta de marca con el escudo de suequipo de fútbol, o un peluche vestido de Fernando Alonso relleno de bombones. Sirve cualquier gilipollez.Las estadísticas dicen que las mujeres compran durante el primer mes derelación una media de cinco regalos sólo para él. Pongamos otros 180euros. Ya serán más.
Por supuesto que una no se levanta cadamañana como si fuera modelo de ropa interior. Restaurarse cuesta, y lasprimeras citas son una buena ocasión -disculpa- para comprobar que esascremas tan caras que anuncian en las revistas son, de verdad, tanefectivas como dicen. Una situación así bien merece un esfuerzo.Perfumes, maquillajes, depilaciones, cremas. El pellizco más grandepara que él lo disfrute. Incluso echando mano del Juteco la cosa difícilmente bajará de los 200 euros.
Ropa interior. Como los zapatos, un capítulo aparte, otro insondable misterio en el que la frase "menos es más"adquiere todo su significado. Cuanta menos tela tenga el tanga más caroserá. Sin olvidar que la seda y las puntillas cotizan al alza. Sumemos80 euros.
Condones. Estamos en las primeras citas,imprescindibles los preservativos. Por supuesto que este apartado debede correr a cuenta de él, pero es obligatorio que ellas también tenganuna caja a mano ante posibles emergencias por aquello de los olvidos.En principio, y antes de comprobar su grado de despiste, podría bastarcon una caja. 6 euros.
Total: 846 euros. Tirando por lo bajo ydejando que sea él el que corra con la parte más importante. ¿De verdadque les puede compensar gastarse en un mes casi 150.000 pesetas portener un tío al lado?
Es más, incluso teniendo ese capricho, y apesar de que todos conocemos la dificultad que tienen las mujeres encomprender la verdad absoluta que en estas cuestiones representa "en la variedad está el gusto", ¿no sería mucho mejor emplear ese dinero en alquilar unos cuantos?
Es una idea. Sólo.
... sombrereros locos.
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Capítulo Milésimo octogésimo segundo: "Un necio no es más quefastidioso; pero un pedante es insoportable". (Napoleón Bonaparte,1769-1821; militar y estadista francés).
Nueva entrega de peluche práctico con vistas a las navidades. Hoy: cómo quedar bien delante de los presuntos entendidos en vinos ahora que son legión.
Ante todo, calma. Esto es como no saber inglés: lo importante es poner cara de que se entiende. Imprescindible: aprender estas dos palabras: regusto y añada. Ellos hablarán de ellas. Si surgen otras no hay que preocuparse: se pondrá la misma cara y se utilizará siempre el mismo tono. Nunca hay que dejar de sonreir ni dejar de mirar a la cara del interlocutor con aire de complicidad. Es recomendable haber ensayado antes delante de un espejo.
Será conveniente hablar siempre en general, pero con sentimiento, introduciendo en cualquier caso estas dos frases en la conversación: "creo que sus taninos -el uso del término tanino es fundamental y siempre va a estar bien encajado- están bastante equilibrados, sabrosos y bien estructurados" y "su color cereza recuerda aromas de frutas maduras, pasas y toques florales, con una correcta composición, buena madera, tabaco y medianamente especiado que ganará con el tiempo." Habrá que aprenderlas de memoria y no hay que preocuparse si luego salen mezcladas.
Si la cosa se complica y nos dejan a solas con gente potencialmente peligrosa, como esos capaces de llamar caldo a algo más que al líquido que resulta de cocer un pollo, tampoco hay que perder la calma. Bastará con mover un poco la copa, mojarse los labios muy lentamente, hacer una larga pausa y soltar de corrido: "pues en boca parece cremoso, de buena acidez, fresco, frutal y cítrico agradable con un final sabroso lleno de complejos matices", recordando siempre que aquí lo importante no son las palabras sino la actitud, cuanto más lánguida sea la mirada y más perdida parezca, mas posibilidades hay de triunfar en el apasionante mundo de la estupidez humana.
... no todo el monte es orégano.
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Capítulo Milésimo octogésimo primero: "He estado percibiendo lafuerza de la gravedad desde que era una niña" (Cameron Diaz, 1972;actriz estadounidense)
Lamayoría de los prospectos, manuales de instrucciones, normas defuncionamiento e informaciones varias que traen casi todos losproductos en su interior, parece que están destinados sólo para gentecon aspiraciones al Nóbel. Sin embargo las etiquetas que suele haberimpresas en la caja por fuera suelen ser a prueba de bobos. Normal,antes de comprar algo uno sólo lee lo que pone en la caja. Y los bobossomos más.
El caso es que hay unos señores abogados americanos que han formado una asociación, la Michigan Lawsuit Abuse Watchpara, con el fin de elegir a las etiquetas más ridículas. Las aspirantes han sido tantas que la cosa no ha sido precisamente fácil.
Entre los ganadores la leyenda "no utilizar para higiene dental" impresa en un cepillo para el pelo; un envase de pastillas para dormir con la advertencia "puede producir somnolencia" o un monopatín cuya etiqueta apunta: "este producto se mueve cuando se utiliza".
Otro de los finalistas fue el texto de un cochecito de bebé que anunciaba: "Quite al niño antes de plegarlo" o el que figura en un paquete de velas de cumpleaños: "No utilizar como hisopos en el oído ni para cualquier función que implique la inserción en una cavidad del cuerpo".
... como si uno se fuera a meter velas de cumpleaños habiendo extintores.
¡Huy!,la última frase era sólo un pensamiento privado que -por alguna extrañarazón- se ha materializado en el blog. Se ruega encarecidamente no leer.
... pitonisas.
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Capítulo Milésimo octogésimo: Sea solidario... masturbe un manco(Esteban L. 1954; jugador de balonmano y socio fundador de la o.n.gmancos sin fronteras).
EnTamil Nadu, un territorio de la India meridional, las mujeres practicanla poliandria. O lo que es lo mismo, cada mujer casada, además de unmarido "oficial", puede disfrutar con todas las bendiciones de losfavores de tantos amantes como desee. O pueda.
Vamos, igual queen cualquier otra parte del mundo pero con la ventaja de que -poraquello de una cuestión social- (muy bien vista por todos loshabitantes de la región), las señoras se evitan dar explicaciones a susmaridos y/o a las habituales e inevitables vecinas cotillas.
Globalización cultural para todos. Ya.
. más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo septuagésimo noveno: "Me llamo Lester Burnham.Este es mi barrio. Esta es mi calle. Esta es mi vida. Tengo 42 años. Enmenos de un año habré muerto, claro que eso no lo sé aún. Y en ciertomodo, ya estoy muerto. Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. Paramí el mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor". (KevinSpacey en "American Beauty")
Llevamos varios días de estasemana reivindicando nuestro derecho a ser vagos sin que nadie de losque pudieran (o pudiesen) poner los medios para que ejerzamos de talesse de por aludido y, en aras de nuestros sagrados derechos, solucionede alguna manera nuestra lamentable situación. Pues ya está bien. Bastade quejarse. Pongámonos manos a la obra. Ataquemos el trabajo desde sumismo centro. Hoy, en peluche practico, algunas ideas para inutilizar esa sala de torturas al que llaman lugar de trabajo. Muerto el perro se acabó la rabia.
- Opción una: inutilización del espacio laboral por asesinato de algún compañero de trabajo.
Nuestrazona de trabajo pasaría a convertirse automáticamente en el escenariode un crimen y, por lo tanto, no apto para laborar (por aquello de nodestruir las pruebas, uno ve la tele). Es sólo recomendable en casosmuy especiales y no ya sólo por los daños colaterales que pudiera traer(parece que hasta es causa justificada de despido.. con lo que tequedas sin cobrar el paro), sino porque parece que aún alegando defensapropia nadie te va a librar de que acabes fichado y con hastaantecedentes, algo que complicará bastante la búsqueda de otro trabajo.Por eso, y aunque es la opción más apetecible (matas dos pájaros de untiro) conviene pensársela dos veces.

- Opción dos: inutilización del espacio laboral por su transformación en retrete.
Vistola cantidad de veces que los compañeros (y sobre todo compañeras) lovisitan durante el horario laboral, tienes asegurado el trajínsuficiente como para no tener que desarrollar actividad laboral algunay, encima, echarle la culpa a los demás. Un consejo: no es mala ideaponer pequeñas pastillas de jabón, botecitos de champú o cualquier otropequeño accesorio que pudiera atraer a la clientela. Los que mangamosen los hoteles pueden darnos un buen juego.


- Opción tres: inutilización del espacio laboral por la aparición inesperada de una plaga de animales.
Pocascosas podrán servir mejor de disculpa para no entrar al espacio malditoque la invasión del mismo por una plaga de bichos. Contaremos ademáscon dos opciones, si en la empresa hay algún peñazo (de esos que sólo dejan de hablar de su amor a la naturaleza cuando te cuentan los viajes que hacen en su cuatro por cuatropara meterse entre pecho y espalda un cordero lechal como Dios manda),bastará con soltar oportunamente algunos bichos normales y esperar; yase encargará él de defenderlos a grito pelado ante la muy probable ideade todos los demás de lincharlos allí mismo, mediante certerospisotones.


Si por el contrario, lo más ecologista que hay en toda la oficina es la talludita casaderaque trabaja en contabilidad porque planta perejil en el tiesto de laventana de la cocina, lo mejor será simular más que la plaga como tal,sus consecuencias. Un ejemplo grafico ilustrará a la perfección elmeollo de la cuestión.

- Opción cuatro: inutilización del espacio laboral por una tuninización del mismo.
Esuna de las formas que nos llevará más trabajo, aunque también es de lasbaratas. Para realizarlo nos puede servir cualquier material, eso sí,antes de elegirlo conviene hacer un exhaustivo estudio que nos informesobre cuál va a ser el que mejor se ajustará a nuestras posibilidades.Las opciones van a ser tantas y tan variadas que se hace imprescindibledeterminar pros y contras de cada uno de los casos caso de formacompletamente individualizada.
Por ejemplo,si estamos un sitio en el que el material es de libre disposiciónbastará con echar mano a lo que tengamos alrededor y así no hay queirse más lejos. Unos cuantos de post-it estratégicamentedistribuidos no sólo conseguirán nuestro objetivo sino que, además,darán una apariencia de una actividad frenética que ayudará a cuidar laimagen. Un consejo: aunque esta especie de mocos que se van pegando portodos los lados ya hace tiempo que dejaron de ser sólo amarillos, esconveniente ponerlos todos del mismo color ante el riesgo de que algunopiense que te dispones a celebrar una fiesta de cumpleaños y se tepresente a gorronear. Bien es verdad que el efecto inutilización sería el mismo, pero la buena imagen de frenética actividad caería en picado.


Sitrabajamos en sitios con jefes a los que les gusta más figurar que a untonto un lápiz, podemos inclinarnos por el culto a la personalidad. Apartir de una foto de él, haremos las fotocopias hagan falta y lasdistribuiremos de la mejor manera posible de forma que nos cubran todoel espacio. Aparte de cumplir nuestra misión inutilizando el asunto,daremos a entender al jefe lo mucho que lo queremos, apreciamos yrespetamos. De todas formas hay que tener cuidado, aunque parezca unasolución sencilla, hay que tener mucho tacto a la hora de decidirse poreste método ya que presenta varios inconvenientes, el primero es unanimiedad pero hay que tenerla en cuenta: te ganarás la antipatía delresto del personal que pasará a catalogarte como pelota. Pero puedetener otro añadido, y éste sí sería ya muy peligroso, no esdescabellado pensar que, en vista de las cualidades que te adornan alos ojos del prócer , acabes siendo propuesto para algún tipo deascenso. Y eso ya son palabras mayores.

Una opción más elegante, aunque bastante más cara, es usar un plástico fino de ese con el envolvemos el chopped.Presenta la ventaja del menor trabajo, ya este material se quedapegado, sin el menor esfuerzo, a cualquier superficie; pero a no serque seas aficionado a realizar momificaciones en tus pasatiempossexuales y uses el que te sobre después de una sesión, no acaba decompensar la relación estética-precio.

Aunqueperdamos en el plano artístico, el mismo resultado nos va a dar el usode papel de periódico. Bastará pasarse por un contenedor y arramplarunos cuantos para, a continuación, cubrir toda la superficie laboralque podamos. Presenta un grave inconveniente: el trabajo que nosllevará hacerlo, pero el resultado puede merecer la pena, sobre todosi, una vez que hemos terminado, le pasamos a toda la superficie unamanita de cola blanca, cola que endurecerá el conjunto y hará que elresultado de nuestro esfuerzo sea lo suficientemente duradero como paraamortizar la inversión energética que hemos hecho.


Unavariante de esta opción, muy acorde con la época que se avecina, esusar los papeles de los regalos que vayamos recibiendo. Presenta casilos mismo inconvenientes y ventajas que el papel de periódico pero conmuchas posibilidades de mejorar el resultado estético final. Muyimportante: antes de inclinarse por ella conviene sopesar la cantidadde papel que podamos recibir y, sobre todo, que los motivos que loadornen no sean excesivamente navideños. Hay que partir de la base deque nos tiene que durar y no es muy considerado que la última imagenlaboral que te quede antes de irte a la playa en agosto sea un Papa Noel volando en trineo.

-Y nos queda una quinta opción: inutilización de espacio laboral poralteración de los elementos comprendidos en el propio espacio.
Aquíla imaginación jugará un papel importante ya que al tener que actuarsobre el contenido y no sobre el continente las opciones pueden serinmensas. Por eso conviene no abarcar mucho y centrarse en inutilizaraquellos objetos considerados clave. Una buena opción, por ejemplo,sería actuar sobre el teclado del ordenador, algo que, evidentemente,inutilizaría todo el equipo. Es verdad que precisamente el teclado es,con diferencia, la pieza que menos falla en el cacharro (sobre todo siestás deseando que falle), pero siempre hay soluciones más o menoscreativas para que eso ocurra sin que se note mucho y, lo que es másimportante, sin que puedan demostrar que tú has sido la causa.

Dentrode este punto existe una alternativa que no me gustaría dejar pasar apesar de que va a ser polémica. Se trataría de cambiar todo el materiallaboral que tenga algún valor por otro de similares característicaspero completamente inútil. Me explico, bastaría con sustituir -y essólo un ejemplo- la pantalla del ordenador por otra del mismo tamaño ymisma marca pero hecha de cartón. Pasados unos días haríamos lo mismocon la cpu y así sucesivamente hasta reemplazar todo lo queconsideremos importante. Esta opción, por sus especialescaracterísticas, (algunos mal pensados podrían opinar que al llevarte acasa el ordenador de la oficina estás robando), sólo es recomendableque la pongan en marcha aquellos que desarrollen su función comofuncionarios de la cosas pública y/o similares. Y no sólo por aquellode que lo público es de todos, todos lo pagamos y yo quiero mi parte,sino, sobre todo, porque nadie va a saber nunca -ni manera de hacerlo-si el ordenador-caja era o no el que vino de serie cuando transfirieronlas competencias y se empeñaron en comprar todo el material de oficinadeprisa y corriendo para que el nuevo y flamante señor consejero (yseñora) se pudieran hacer las fotos mientras alardeaban de cómolas nuevas tecnologías que hoy tenemos el inmenso placer de inaugurar,constituyen, sin duda, el mejor reclamo para demostrar el enormeinterés que las instituciones públicas tienen por mejorar la vida denuestros ciudadanos, únicos beneficiados del esfuerzo inversor queestamos realizando. Amen.

Séque algunas propuestas son un poco desesperadas y que bastantesnecesitan demasiado trabajo para llevarlas a cabo -precisamente lo quepretendemos evitar-, pero estamos llegando a un punto en el que no nosqueda más remedio que pasar a la acción.
Es, simplemente, autodefensa
... la mano a la cartera.
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Capítulo Milésimo septuagésimo octavo: "El único quepuede decirte que no puedes hacer algo eres tú mismo. Y nonecesariamente tienes que escucharte" (slogan de un anuncio dezapatillas)
Yasé que normalmente es al revés: en cuestiones domésticas (como en lamayoría de cuestiones) el patoso suele ser el hombre, mientras la mujer-mucho más desenvuelta- es la que acaba sacándole las castañas delfuego.
Pero ¿qué podría pasar cuando la patosa es ella -que alguna ahí- y la cabeza pensante de la pareja es él -que alguno ahí- ?
Pues que acaban inventando la tirita.
Elnorteamericano Earle Dickson, poco después de casarse en 1917, se diocuenta de que su esposa se cortaba constantemente mientras cocinaba ypensó que los vendajes tradicionales suponían un engorro para seguirrealizando las tareas del hogar. Para solventar el problema, fijópequeñas gasas esterilizadas en el centro de tiras adhesivas y enrollóunas cuantas de manera que sólo pegaban por un lado.
Traspatentar el invento, convenció a los directivos de Johnson &Johnson, donde él trabajaba, para que lo fabricaran y comercializaran.Su introducción en el mercado no tuvo éxito hasta que se empezó adistribuir gratuitamente a las tropas de los Boy Scouts.
Peroesa es otra historia que poco tiene que ver con la cantidad deutilidades -a cual más práctica- de un invento que nació de lacasualidad. Que se lo pregunten a la (muy agraciada) protagonista delanuncio.
... huelga de hambre.
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Capítulo Milésimo septuagésimo séptimo: "Dios lo que más odiadespués del pecado es la tristeza, porque nos predispone al pecado".(San Agustín, 354-439, obispo y filósofo)
Delos siete pecados capitales que me enseñaron "sólo" me considero adictoa dos. Ya sé que la proporción no es mucha, pero teniendo en cuenta queambos dos los practico con nocturnidad, alevosía y recochineo, pocas esperanzas me quedan de no acabar quemándome en los avernos esos.
Ymenos que me quedan. Resulta que, al menos hasta el siglo VI que porobra y gracia de Gregorio Magno desapareció uno de ellos, los pecadoscapitales no eran siete, eran ocho. A los clásicos de toda la vida:soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza, se añadía unomás: acidia.
Así describía en 1174 Guines II, el Cartujo el pecado de la acidia o acedia:
"Cuandoestás solo en tu celda, a menudo eres atrapado por una especie deinercia, de flojedad de espíritu, de fastidio del corazón, y entoncessientes en ti un disgusto pesado: llevas la carga de ti mismo; aquellasgracias interiores de las que habitualmente usabas gozosamente, notiene ya para ti suavidad; la dulzura que ayer y antes de ayer sentíasen ti, se ha cambiado en grande amargura"
Si por aquello de la actualización temporal, cambiamos "celda" por "cubículo laboral"-dos términos sinónimos-, resulta que no pasa ni un solo día en el que,además de pecar constantemente ejerciendo la lujuria y la pereza,desobedezca voluntariamente a la ley de Dios practicando esa galbana enel plano espiritual que es la acidia. Todo un pecado de los de antes.
Derechito al infierno voy a ir. Al tiempo.
.. plástico transparente.
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Capítulo Milésimo septuagésimo sexto: "La gente sin inteligenciabusca siempre un chivo expiatorio" (Ernest Bevin, 1881- 1951; políticobritánico)
El resto no sabe, no contesta.
Sini para algo tan placentero como es practicar el siempre sano ygratificante intercambio de fluidos estamos la mayoría de la gentenormal los lunes ¿cómo pretenden que lo estemos para trabajar?
.. bacilos.
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Capítulo Milésimo septuagésimo cuarto: "La única educación eterna esésta: estar lo bastante seguro de una cosa, para atreverse a decírselaa un niño." (Gilbert Chesterton, 1874 - 1936; escritor inglés)
Unaimagen (o varias) vale más que mil palabras. Hay cosas que resultancasi imposibles de explicar (saber cual es la parte delantera de unacroqueta, por ejemplo), pero otras las hacen innecesariamenteembrolladas inventándose -en el mejor de los casos- cigüeñas o coles. Ocómo dijo el señor calvo del pelo raro "más vale un coño a tiempo quediez avemarias mal rezadas".
.. las artes.
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Capítulo Milésimo septuagésimo quinto: El que escribe en el alma deun niño escribe para siempre". (Evelyn Waugh, 1903-1966, escritoringlés)
Para entender la lógica amatoria de los kalashbasta con tener a mano una calculadora. Empecemos por el principio:cuando una mujer de esta etnia se casa, su marido debe pagar la suegrouna dote en la que, entre otros tesoros, se incluye alrededor de unadocena de cabras.
Si la sufrida esposa pierde la cabezapor otro, el tercero deberá doblar la cuantía de la dote que, a grandesrasgos, se reparte entre la familia del la infiel y el primer marido.
Encaso de que la mujer continué dándose alegrías, la dote sigueaumentando, con lo que sus ex -sobre todo el primero- se van haciendocon un patrimonio nada desdeñable que incluirá un rebaño de cabras cadavez mayor.
Conclusión: a los kalash, las infidelidades le sientan estupendamente bien o los cuernos con pan son menos. Hasta el lunes.
... más historias "extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo septuagésimo tercero: "Después de que se ha hechoy dicho todo sobre el asunto... siempre llega alguien que quiere saberqué fue lo que pasó" (Nicolás P. 32 años, operario de obras urbanas)
Una leyenda qatarí afirma que, cuando graniza, las ostras suben a la superficie para atrapar los granos de hielo y hacer perlas con ellos.
Basta con añadir a la mañana una buena dosis de imaginación y...!voilà!, estaremos más cerca de conquistar el mundo. Nuestro mundo. Queno será el más perfecto, pero es el único que tenemos.Hay que dejarsesorprender por el misterio siempre. Incluso si sabes que tiene truco.Empieza a oler a Navidad y ya se puede oler su magia y sus tradiciones.
Las comidas, cenas, meriendas, y pausas variadas con los compañeroslaborales deseándoles a todos feliz año nuevo (cuando de verdad lo quete apetece es decirles que son unos gilipollas integrales). Comer.Tocar la zambomba. Ponerle adornos a un pobre árbol hasta que separezca al hermano hortera de la burbuja freixenet. Los niños de SanIldefonso, las voces de los niños de San Ildefonso, el traje de losniños de San Ildefonso, todos los niños de San Ildefonso. Discutirsobre la eterna cuestión:¿la nochebuena con tus padre o con los míos?.Comer. Las lucecitas. Más lucecitas. Jugar al amigo invisible con loscuernos (los del reno de papanoel) puestos. Comer. El espumillón.Aguantar las broncas familiares alrededor de los langostinos después dela primera copa. Más espumillón. Y más espumillón.
Padecer el mensaje del Rey. Comer. Sonreír continuamente, (las cámarasdigitales son los mayores aliados de las arrugas de expresión). Comer.El ruido de los petardos, el humo de los petardos, los restos de lospetardos, todos los petardos. Curarse los chichones producidos por loscaramelos que tiran en la cabalgata (a dar, tiran a dar). Criticar elmaquillaje de Baltasar. Protestar por lo seco que está el roscón.Sufrir el concierto de Año Nuevo después de una sesión de villancicos(con unas letras que elevan a la categoría de obra profunda elaserejé). Añusgarse con las condenada uvas. Gastar la (escasa, muyescasa, ridícula) paga extra en regalos para los demás mientras a unosiempre le regalan la misma colonia ".. eres difícil.. como no fumas",comer...
Suma y sigue. Ya empieza a oler a Navidad. Y mucho.
... Oscar póstumo
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Capítulo Milésimo septuagésimo segundo: "Encanto es lo que tienenalgunos hasta que empiezan a creérselo." (Simone de Beauvoir,1908-1986; escritora francesa)
Yahe contado alguna vez que soy optimista por naturaleza. Y como lo soy,pues he decidido que, aunque con estos cambios climáticos es difícilsaber lo que nos tiene reservado este invierno, yo ya he tomado mismedidas. Aprovechando una oferta del tres por dos me he comprado unoscuantos autobronceadores. Y los voy a estrenar mañana. Que lo se pan.
Claroque según voy pensándolo empiezo a tener serias dudas sobre lo oportunode mi compra. Anda que si el cambio climático hace de las suyas y sólopuedo enseñar los brazos tres días de noviembre. ¡Menuda inversióntonta acabo de hacer!
Pero, ocurra lo que ocurra, lo delautobronceador va a ser el primer paso a una serie de cambios que habráque afrontar con ilusión. Primero, si voy a ir más moreno convendríabuscar alguna ropa que lo resaltara. Revuelvo el armario y me encuentrocon un fenómeno raro. Tan raro que pasa todos los años: ¡me ha encogidotodo! Sin tocarlo. La camisa de rayas que formaban cuadros de tomyhilfiger ha perdido una talla... ¡con lo monísima que me hubieraquedado a juego con el bronceado de mi cara! No hay problema, yo soyoptimista, estamos a primero de mes y el sábado está todo abierto.Además, más de algo es bueno, ¿no? Pues eso.
Sigo feliz con micompra, tanto que no puedo esperar a mañana y decido abrir uno de losbotes. Empiezo dándomelo en la cara. Tres horas después de la primeraaplicación, dos horas después de la segunda y apenas quince minutosdespués de la tercera sufro el síndrome de la frente amarilla. Que noes un virus, ni una enfermedad tropical. Es un fenómeno natural que seproduce en la frente, como su propio nombre indica, de los que los quenos creemos los prospectos de los autobronceadores y que, año tras año,pensamos que no lo hicimos bien la temporada anterior y lo intentamosde nuevo.
Menos mal que con la experiencia el proceso se vaperfeccionando y, al menos yo, ya consigo que me amarillee con la mismaintensidad el lado derecho y el lado izquierdo, y que la nariz no mequedan en un tono demasiado caoba. Lo peor está superado. El resto espan comido. Durante un par de semanas se trata de poner siempre elmismo perfil cuando hable con alguien. Así no notará la diferencia.Esta última condición tienen la ventaja de que prepara la musculaturapara otro momento ilusionante en el que deberíamos de contar con elapoyo psicológico de una enfermera de la Seguridad Social: dormir sincambiar de postura en toda la noche, como si estuvieras en clase depilates. Al menos hasta que se asiente bien la crema. ¡Qué trance!
Entodo el proceso habrá momentos en que las ganas de tirar la toalla seanfuertes. Pero no conviene desfallecer. Hay que afrontarlo con serenidady pensar que el arrepentimiento no es suficiente, ni eficaz, ni tieneningún efecto para dejarte la cara como si acabaras de estar tressemanas al sol de ipanema rodeado de cinco garotos que cumplían todostus deseos. Y sobre todo poder restregárselo por la cara a más de unocuando nos volvamos a encontrar estas navidades. Porque de eso setrata. ¿No? Ya veréis como merece la pena. Hay que ser optimistas.¡Como yo!
... nudos.
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y como
ya lo celebramos con felicitaciones y eso, hoy sólo toca !fiesta!
Capítulo Milésimo septuagésimo: "Hay personas que por mucho queenvejezcan, jamás pierden su belleza; solo se les pasa de la cara alcorazón." (Martin Buxbaum 1912, escritor norteamericano).
Lamayoría de los estudios ponen el acento en la armonía, pero el canon debelleza se ha transformado en tantas ocasiones que resulta difícilcreer que se adapte a un único molde. Lo único seguro es que siempre seha considerado bello aquello que era escaso. En periodos de hambruna,los cuerpos rollizos eran considerados hermosos; cuando la mayor partede hombres y mujeres trabajaba en el campo, la palidez constituía unrasgo de hermosura; hoy, cuando todos trabajan en una oficina, resultadeseable estar bronceado; en los años 20 del pasado siglo estuvo demoda el aspecto andrógino, muy acorde con una moral hedonista quetoleraba la homosexualidad y la bisexualidad; alrededor de los 50, elideal eran mujeres pechugonas, puesto que no había nada más importanteen la vida que encontrar marido y tener hijos. Hoy en día, la bellezase ha globalizado y los individuos tratan de acercarse al modelocaucasiano, es decir, la belleza anglosajona, que prescinde de viejos,gordos, negros, asiáticos, calvos, bajos y un largo etcétera de rasgospropios de la libertad individual. Una búsqueda para lo que no seencomiendan ni a dios ni al diablo a la hora de usar cualquier métodoque pueda acercarles a ella.
Pero, en contra de lasapariencias, la cirugía plástica no es un fenómeno del siglo XX. Seconservan descripciones de correcciones nasales y tratamientos decicatrices que se remontan al Antiguo Egipto, y ya en el siglo VII, elmédico alejandrino Pablo de Aegina desarrolló un sistema para extraerlos pechos a los hombres, cuestión estética por tratados de la épocacomo problema médico. Tampoco es nueva la liposucción, pues Plinio elViejo, en el primer siglo después de Cristo, ya describe una "cura heroica de la obesidad" al hijo de un cónsul.
Peroa lo que iba que me desparramado. Salvo algunas excepciones y hasta queen el siglo XX y por su falta de autoestima las mujeres se lanzaran enmasa a operarse de todo menos del cerebro, todos los pacientes de lacirugía plástica fueron hombres. De hecho, el verdadero motor de lacirugía estética llegó en el Renacimiento con la aparición de lasífilis epidémica, una enfermedad venérea importada del continenteamericano. La misión de la nueva cirugía decorativa era reconstruir lanariz de los sifilíticos, que quedaba carcomida o desaparecía por culpade la enfermedad. Una cirugía que se transmitía de padres a hijos conbeneficios muy lucrativos y que se guardó en secreto hasta que elprofesor Gaspare Tagliacozzi documentó e ilustró por primera vez unaintervención nasal en 1597.
Por cierto una operación que,aunque nuca dejó de practicarse, fue prohibida por la Iglesia Católicaa la que no le acababa de convencer la idea de que los médicosrectificaran quirúrgicamente las cicatrices y deformaciones que causabauna enfermedad como la sífilis. El Vaticano condenó oficialmente la"cirugía decorativa" -y las lecciones de Tagliacozzi se "olvidaron"-porque eran una interferencia humana en el reino del castigo divino.Pero tranquilos, no voy a ponerme ahora a soltar el habitual sermónsobre esa manía que tienen estos señores en ni vivir ni dejar vivir,o sobre su obsesión por meterse en todo dando opiniones sin que lesconcierna el tema o sea asunto suyo. Hoy no. Gracias a ellos mañana esfiesta y ese es un regalo capaz de apartar cualquier diferencia.Deberían de pensarse el poner más. Yo al menos les estaríaprofundamente agradecido. Hasta el lunes.
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Capítulo Milésimo sexagésimo noveno: "La filosofía no es más que elsentido común en traje de etiqueta" (Tish Jett, 1945, editorestadounidense)
Alan Hirsches uno de los mayores expertos en enfermedades relacionadas con lossentidos del gusto y del olfato. El hombre, neurólogo y psiquiatra, sedebe de aburrir lo suyo y ha presentado en la Association for Chemoreception Sciences, en Florida, las conclusiones de su último estudio: los perfumes, al menos los perfumes florales, adelgazan.
Parallegar a esta conclusión, los investigadores de su equipo rociaron auna vendedora de cosméticos de 1,75 metros de altura y 115 kilos depeso con diferentes perfumes. Después la llevaron en días diferentes,en diversos lugares, ante distintos hombres a los que solicitaba queadivinaran su peso. El estudio tuvo en cuenta la opinión de 200individuos de edades entre los 12 y los 61 años.
Laconclusión: cuando la vendedora llevaba un perfume de tipo floral elpeso percibido por los hombres se reducía en un siete por ciento, unefecto adelgazante posiblemente debido a que la percepción de lasesencias florales que portaba la vendedora distraía la atención sobresu exceso de peso.
Bueno, no voy a decir yo que la cosase una tontería. Al fin y al cabo quien más y quien menos ha usado estetipo de trucos ópticos para disminuir o aumentar alguna cosa concreta.A ver, ¿quién no se ha puesto un vestido negro para parecer másdelgado? ¿Quién no se ha comprado un traje a rayas verticales paraestilizar su figura? ¿Quién no se ha recortado todo lo que ha podido elpelo de ciertas zonas de su cuerpo para que aquello pareciera másgrande...?
Yo mismo he probado uno de los trucos y funcionó. Y no fue el de las rayas verticales precisamente.
... punto rojo.
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Capítulo Milésimo sexagésimo octavo: " La persona que no comete una tontería nunca hará nada interesante." (Proverbio inglés)
Pormucho tiempo que pase, por más que sus descendientes -con el único finde que olvidáramos la cruel y miserable humillación a la que por suculpa nos vimos sometidos- intenten lavar su imagen inventándose algúnque otro merito literario, nosotros no olvidamos. El responsable de latan inhumana como brutal vejación por la que quien más y quien menostuvimos que pasar un nefasto día de nuestra vida, tiene nombre propio: Frances Hodgson Burnett.
Semejante personaje publicó en 1885 "El pequeño Lord", novela sobre un protagonista verídico, el lord infantil Fauntleroy,cuyas ilustraciones popularizaron la imagen de un niño que iba siemprevestido de forma emperifollada y hasta presumía de tener en su roperoun uniforme de la marina.
El gran éxito que obtuvo con su "brillante" relato instauró lacostumbre de que los hijos varones de las familias acomodadas primero,y del resto después, hicieran la Primera Comunión vestidos de uniformes.
Él es el culpable último de algunas de las más espeluznantes,terroríficas y aterradoras imágenes que nunca debieron producirse...pero que están ahí para escarnio y vergüenza de sus obligadosprotagonistas. Yo incluido.
... y sin embargo se mueven.
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Capítulo Milésimo sexagésimo séptimo: "Ser especial te abrepuertas, pero es la mala leche las que las mantiene abiertas."(Madonna, 1958; cantante estadounidense)
Lodice cualquier manual del tema: hay dos fórmulas altamente molestas -ypoco corteses- para interferir en el discurso de un orador: los gritosy los silbidos.
Los gritos son molestos, pero los silbidos son,sin duda, mucho más desagradables, debido a la sensibilidad de nuestrosistema acústico ya que el oído humano es mucho más sensible a lossonidos con frecuencias elevadas, es decir a los agudos, que a los debaja frecuencia.
Esto explicatambién, por qué en una reunión donde hablan muchas personas a la vezse entiende mejor a las mujeres y a aquellas personas de las que sedice que tiene voz de pito.
Vamos, y por si a alguno todavía le quedaba alguna duda, que siempre son ellas las que llevan la voz cantante.
... incesto imperial.
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Capítulo Milésimo sexagésimo sexto: "El silencio es el partido másseguro para aquél que desconfía de sí mismo". (Francisco VI, duque deLa Rochefoucauld, 1613 - 1680; escritor francés.)
Viernes. Unos pocos desgraciados estamos al pie del cañón. En la línea, siempre tan práctica, de "tantos hombres y tan poco tiempo", un consejo para poder aguantar el día con un mínimo de dignidad: imitar a la cucaracha.
Yasé que no suena bien, sin embargo hay casos en los que conviene dejar aun lado cualquier prejuicio y enfocar las cosas de otra manera; bienmirado basta pensar que hasta para el más desalmado padre cucaracho, su hija cucarachita le parecerá guapa.
Primeraconducta a imitar: no derrochar más energía de la necesaria. Lascucarachas se pasan tres cuartas partes de su vida tranquilamenteocultas; por cada cucaracha que se ve hay otras 75 escondidas. Asípues, durante el horario laboral intentaremos dejarnos ver lo menosposible. Si acaso cuando vayamos a por los imprescindibles cafés. Elresto del tiempo, evaporados.
Segunda y más importante:consumir lo mínimo. Debido a sus hábitos esquivos y su carácteromnívoro estos simpáticos animalitos son capaces de sobrevivir hastauna semana alimentándose sólo del pegamento de un sello.
Consumenlo mínimo, gastan los imprescindible. Hagamos lo mismo lo mismo en todolo que tenga que ver con las actividades laborales de hoy. Será nuestraforma de protesta ante la gran injusticia que cometen con nosotros.
Hasta el lunes.
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