Capítulo Milésimo sexagésimo quinto: "Desconfía de una mujer quedice su verdadera edad, una mujer así es capaz de todo" (Oscar Wilde,1854 - 1900, dramaturgo irlandés)
Dice un reciente estudio publicado por el Journal of Sex Research,que las mujeres tiene más probabilidades de alcanzar un orgasmo si, enun mismo encuentro, tanto ellas como sus compañeros son capaces deponer en marcha -y de una forma simultanea- cuantas más técnicas mejor.
Nadaque no supiéramos ya aunque el estudio lo asegure ahora con un montónde cifras; unas cifras que, por otra parte, nadie va a poder comprobarjamás.
Salvo para reafirmar la idea de lo complicado que es satisfacer a lasmujeres (parece que ni aunque pongas en marcha todos los recursos enplan acróbata del circo del sol les garantizas el orgasmo) pocas vecesuna entrada puede resultar tan práctica para algunos como improductivapara otros.
Hasta el viernes. Y no, tengo puente. A algunos nos resulta más fácil que nos toque la lotería sin jugar a que nos lo den.
... más historias "extra-ordinarias" cada día.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo sexagésimo cuarto: "Mi holgazanería no me deja tiempo libre para nada" (Alphonse Allais, 1854- 1905; humorista francés)

Año 2001, Josh Grant, estudiante neozelandés, va con su coche a toda velocidad por una carretera de montaña cuando choca violentamente contra un quitamiedos.
Resultado del accidente: el coche completamente destrozado pero él apenas unas cuantas magulladuras.
Mientras Josh espera a la grúa al borde de la carretera le entran ganas de mear y busca un sitio discreto entre los arbustos; se acerca sin darse cuenta de que esos mismos arbustos tapan un barranco de más de cincuenta metros de alto.
Josh Grant, estudiante neozelandés muere por el impacto de la caída.
Hay post que son lo más parecido a una minifalda: lo suficientemente largos como para cubrir el tema y lo suficientemente cortos como para ser interesantes y dejar que trabaje la imaginación.
... periodos de gestación . Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"Capítulo Milésimo sexagésimo tercero: “"Recuerdo lo que no quisiera, y no puedo olvidar lo que quisiera" (Marco Tulio Cicerón, 106 - 43 a. C.; filósofo, escritor y orador romano)

Empezó perdiendo la memoria ya en sus clases del instituto. Su primea sensación fue de angustia; le dijeron que tenía una depresión. Era consciente de que algo pasaba y de nada le servía intentar aparentar una normalidad que se notaba un poco más rota cada día, sumergiéndose, por la progresiva pérdida de memoria, en un lento y crudo "desaprendizaje", que lo llevaba de regreso a la infancia.
Empezó a cambiar su humor, y a necesitar ayuda para lo más cotidiano. El razonamiento, el lenguaje, el reconocer percepciones y la capacidad para llevar a cabo lo habitual del día, iba sufriendo cada vez mayor retroceso, y la conducta, más frecuentes trastornos.
Los recuerdos se esfumaban y sentía cómo su identidad se iba con ellos. Se resistió a pedir ayuda hasta que todo se desvaneció.
La memoria es como el disco duro de la identidad donde se almacenan todos los recuerdos y a él, el disco duro, se le empezaba a borrar de forma inexorable.
Durante doce años su mujer no se separó de su lado ni un solo minuto, el afecto es hoy por hoy el único remedio, se hinchaba de tocarlo, de besarlo, de acariciarle el pelo, de hablarle, de agarrarle la mano, él no sabía lo que le decía pero sabía cómo se lo decía. Aún conservaba, y conservó siempre, esa inteligencia emocional que, a pesar de todo, mantenía intacta como si fuera un bebe.
En 1907, el psiquiatra alemán Alois Alzheimer describió la enfermedad que lleva su apellido, una enfermedad que es un brutal peaje que la sociedad paga por conseguir que sus hombres y sus mujeres vivan más años, una enfermedad de dos personas siempre: el que lo tiene y el que lo cuida.
Ella, mi madre, vivió durante doce años sólo para cuidarlo a él, mi padre, decía que nadie lo iba a hacer mejor a pesar de que su única "recompensa" era ver como la memoria de él se disolvía, hasta que ni tan siquiera podía reconocerla.
Cada día es el aniversario de un recuerdo. El de hoy es, para mí, el del reconocimiento.
... Greenwich. Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"Capítulo Milésimo cuadragésimo séptimo: "Los hombres no se hacen máslistos a medida que son mayores. Sólo pierden pelo". (Claudette Colberten "Un marido rico")
Existepor ahí una curiosa teoría explicando el por qué las hienas, unosanimales que viven en agujeros infectados de pulgas, comen carroña ysólo copulan una vez en su vida, están siempre con la sonrisa puesta.La hipótesis sugiere que semejante expresión de regodeo se debe a quequien más y quien menos de estos animalitos conoce a alguno de suscongéneres que ha sufrido un gatillazo. Es de suponer que para elinvoluntario protagonista del mismo que le ocurra semejantecircunstancia la única vez en su vida que va a copular, debe de ser unaverdadera tragedia, pero para el resto de ellos, sabiendo lo que nosgusta reírnos de las desgracias ajenas, la cosa –siempre que le ocurraa otro- no deja de tener su gracia.
Claro que semejante suposición valdría para explicar la sonrisa de los hienos machos pero no aclararía el por qué de la sonrisa casi permanente que presentan también las hienas hembras que, visto el rendimiento de sus compañeros masculinos, no creo yo que les deban de quedar muchas ganas de juerga.
Pues asunto aclarado. La naturaleza es muy sabia y ha sabido compensar a las hienas féminaspara que, aunque por distinto motivo, también puedan lucir la sonrisaperenne que caracteriza a estos animalitos. Resulta que las hembras,además de ser más grandes que los machos, algo poco habitual, presentanunos órganos genitales raros, raros, raros. Son tan parecidos estosórganos externos femeninos a los del macho que hasta los etólogos másimaginativos tienen difícil apreciar la diferencia, incluso a travésdel tacto.
Los labios mayores están retraídos hasta el puntode tener un aspecto de escroto. Su clítoris es extremadamente grande,tanto como para que, hasta hace unos cuantos años, se confundiera conun pene y, sobre todo por una característica muy útil: es capaz deentrar en erección, sirviéndole para copular con sus poco dispuestoscompañeros y/o -sobre todo- con sus mucho más competentes compañeras.
Conrazón estos animalitos -sólo ellas- son de los pocos -al menoscientíficamente comprobados- que copulaban no sólo para reproducirse,sino también para relajarse.
Hasta ahora sabíamos que loshienos machos se pasaban el día riéndose de sus compañeros másprecoces. Ahora ya sabemos por qué ellas también lo hacen. Y ni puntode comparación.
Hasta el lunes.
... más historias "extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo sexagésimo primero: "Ostra Vienesa: posición parael coito en que la mujer está estirada boca arriba sobre la cama ycruza los pies por detrás del cuello"
Supongo que como casitodos, recibo cada día un montón de correos raros: ofertas de tres pordos en viagras auténticas (con regalo del alargador del penecorrespondiente para optimizar su uso), amables señoritas en celoinvitándome a chatear (y lo que surja), batidos de baba de caracolprometiéndome perder 15 kilos en dos minutos y diez segundos, y hastatentadores ofrecimientos para trabajar desde casa a cambio de forrarmesin dar un palo al agua.
Eso sin contar con la cantidad de debancos y cajas de ahorros en los que, a pesar de no tener cuenta, unossimpáticos, atentos y muy trabajadores empleados se empeñan en contarmelo mal que les funciona su servicio informático avisándome de que -porno sé qué dificultades técnicas- debo volver a meter los números de miscuentas corrientes si no quiero que se me bloqueen los miles y miles demillones que algún alma desprendida debe de haber ingresado a minombre.
Pero parece que todo es mejorable. Ayer, bajo el apasionante titulo de:
"Atrévetea convertirte en un SUPER HOMBRE, a dar el placer que millones demujeres están esperando de ti, conviértete en un... AMANTE PERFECTO!"
Y de la de refinada explicación de su "asunto":
"Nadase puede comparar con la satisfacción y el placer de tener cualquierchica que desees. ¿Crees que sea imposible? Yo también lo creía, hastaque descubrí los secretos que cambiaron mi vida totalmente. Imagínatetener todas las citas que desees, seducir a todas las mujeres que tegusten, disfrutar de la compañía de mujeres hermosas, y experimentar elmejor SEXO de tu vida. Hoy voy a compartirlo contigo!"
Aparecía esto:
¿Podríanhaberme mandado algo más inservible? Mira que he recibido, recibo yrecibiré cosas inútiles.. pero esta vez se han superado.
.. ginseng.
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Capítulo Milésimo sexagésimo: "Demasiado al oeste es este" (Proverbio Inglés)
Lacosa no es de ahora. Ya hace 2.500 años. Pitágoras aconsejaba cantar ytocar un instrumento musical a diario para eliminar del organismo elmiedo, las preocupaciones y la ira.
Hipócrates, el padre de lamedicina, utilizaba determinadas melodías para devolver la cordura alos enfermos mentales. Y el médico alejandrino Herófilo, en el año 3.00a. C., acostumbraba a regular las pulsaciones arteriales mediante lasescalas musicales.
Aristóteles, en La Política,asociaba estados anímicos como el dolor, la pereza o la paz adiferentes ritmos, sonidos y escalas. Y hasta dos figuras tanpensativas como Confucio y Platón, creían que si la música de unanación era inarmónica y pobre, las instituciones políticas sederrumbarían.
Bueno, pues los que mandan empeñados enpromocionar y cantar las alabanzas de hacer deporte cuando la músicatiene casi los mimos beneficios para la salud que machacarse en ungimnasio. Y ni punto de comparación. ¿Tendrán los que manejan los hilossanitarios acciones en esas salas de tortura con olor a quirófano?
¡ Cómo nos engañan!
... mamíferos venenosos.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo noveno: " Si eres paciente en unmomento de ira, escaparás a cien días de tristeza". (Proverbio chino).
Desde luego que tener que venir al trabajo todas las mañanas deprisa y corriendo...

... para aguantar a los adorables compañeros de trabajo...

... y tener que pasar un montón de horas sin poder despegar la nariz de los papeles...

... soportando los cabreos y las broncas de los jefes...

... no habrían sido lo mismo si no hubiera escrito un blog estos últimos cinco años.

Seguro que sin él, el final hubiera sido muy otro:

!Tantos años y tan poco tiempo!


12-noviembre-2007
... rodio raro.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo octavo: "No nos atrevemos a muchascosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemosa hacerlas." (Lucio Anneo Séneca, 2 a de C. - 65; filósofo latino)
Somos poco atrevidos, somos cómodos. Y así no hay manera de que las ciencias avancen.
Porejemplo, sólo hacemos que quejarnos cuando, ante un catarro, a lossufridos operarios del sector sanitario lo único que se les ocurre esmandarnos a hacer gárgaras. Sin embargo, y ante cualquier alternativamás o menos experimental, huimos como alma que lleva el diablo. ¡Qué laprueben otros!
Ahí esta muerta de risa la máquina que inventóen 1928 el profesor Bordier de la francesa universidad de Lyon: unamáquina que curaba los resfriados en cuestión de minutos.
El2 de junio, Bordier realizaba una demostración en sus propias carnes yque fue recogido por el testimonio gráfico (o sea, la foto) que seacompaña. Atado a la cama de un paciente, el aparato costaba de unoscables eléctricos que se introducían por la nariz. Se aplicaba entoncesuna corriente eléctrica de alta frecuencia . Resultado: la congestiónse aliviaba y la corriente aniquilaba a los gérmenes sin dañar lasnarices.
O eso aseguraba Bordier. Por si acaso, nadie más quiso probarlo.
Luegonos quejamos. Pero para saber si funcionan o no las cosas hay queprobarlas antes, colaborar un poco. Claro que siempre es más fácilquejarse y cargar contra los pobres, honrados y siempre dispuestosmédicos.. y sólo porque, con todo el gusto del mundo, te mandan a hacergárgaras.
... nada de cuchillos. Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo quincuagésimo sexto: "Los misóginos deberían recordar que la más ignorante y rústica de las mujeres puede engendrar un hombre de genio. (Santiago Ramón y Cajal, 1852 - 1934; médico español)
Un inoportuno, siempre hay un inoportuno dispuesto a ejercer de tal, pidió en un tono poco amistoso a Albert Einstein que condensara en una fórmula el secreto del éxito. De cualquier éxito. En apenas unos segundos, Einstein le entregó un papel con la equivalencia:
Al ver la cara de sorpresa de su interlocutor, le explicó:"- Esta es una fórmula muy sencilla, A es el éxito; X, el trabajo; Y, la suerte y... Z, el silencio"
Pues si hago caso de tan importante señor, y tienen todas las papeletas como para hacerle caso que para eso es él quien es, teniendo en cuenta que de trabajo, nada; de suerte poca; y que no acostumbro a callarme así que me maten, tengo menos posibilidades de alcanzar el éxito en algo que participar bíblicamente en una orgía de lesbianas.
... la primera del millón.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo séptimo: "El progreso se debe a hombres vagos en busca de formas más fáciles de hacer las cosas." (Robert Anson Heinlein, 1907 - 1988; escritor estadounidense)
Cada vez que llega a la época de apareamiento, la serpiente más grande del mundo, conocida entre sus más íntimos como "eunectes murinus", y por el resto de la humanidad como anaconda, se enrolla, y en este caso lo de enrollarse es literal, con una docena de machos formando lo que se conoce como "bola de reproducción", una desenfrenada orgía en la que todos participan con todos y de todos que dura entre dos y cuatro semanas.
No sé, pero de pronto me he acordado de aquel chiste, muy malo él, que decía algo así como:
-Mamá, ¿cómo es que tú eres blanca, mi papá negro y yo de piel amarilla? - ¡Ayy hijito! Si supieras que fiesta hubo aquel día.. ¡deberías alegrarte de no ladrar!
Ni sana ni leches. Envidia, mucha envidia, y de la mala que me entran a mi con estas cosas. Hasta el lunes.
... más historias "extra-ordinarias" cada día.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo quinto: Cuando se cierra una puertaa la felicidad, se abre otra; pero a menudo nos quedamos tanto tiempomirando la puerta cerrada que no vemos la que se nos ha abierto".(Hellen Keller, 1880 - 1968, escritora, activista, y oradoraestadounidense sordociega).
El otro día alguien me preguntó si me gustaba el lujo. Dado que mi carácter me hace huir como alma que lleva el diablodel despilfarro, de los excesos y de toda apariencia opulenta,brillante o lujosa (mi sueño infantil era ser invisible y aún, a estasalturas, no pierdo la esperanza de llegar a conseguirlo) mi primeracontestación fue un no rotundo. Al cabo de un rato, me di cuenta de quemi respuesta fue muy precipitada. Había asociado el lujo con elsignificado más habitual: la ostentación de la riqueza, los objetoscaros, las marcas selectas o los lugares innecesarios para la mayoría.Si hubiera meditado un poco más me habría dado cuenta de que el lujo noes sólo poseer coche, joyas, yates o mansiones. Hay una segundaacepción de la palabra que supone disponer de abundancia de tiempo ypoca necesidad de dinero. Al fin y al cabo, el lujo supremo es tener lalibertad necesaria para elegir lo que te gusta y rechazar lo que tedisgusta, decir lo que piensas, vestir como quieres y hacer en cadamomento lo que consideras más oportuno.
No tuve en cuenta quehay lujos y placeres nada sofisticados, tan sencillos y baratos comodarse un baño relajante, un paseo por el campo, caminar descalzo por latierra húmeda o dormir una buena siesta. Y no sólo son lujos esostópicos a los que siempre echamos mano cuando nos ponemos cursiscontando las virtudes de contemplar el fuego, escuchar el ruido delagua, oler el aroma de una flor o comer fruta recién cogida del árbol.También pueden ser placeres refinados -y al alcance de cualquiera-nuestras rutinas más cotidianas: despertar un domingo y asomarte a laventana para contemplar a la gente, salir a comprar el pan recién hechopara untarlo después con mermelada de calabaza (la de Helios esinsuperable) y beber un buen tazón de café con leche, mientras hojeasperezosamente el periódico al sol de mediodía, o, si es invierno y hacefrío, abrigarte con un suave jersey de lana o meterte en la camacaliente y leer un libro hasta que entras en calor y el sueño tederrota.
Es así, el placer no es un asunto de propiedades oconquistas. Se acerca más a un estado de ánimo que tienen mucho que vercon la tranquilidad, la confianza, el propio sosiego y el de cuantosnos rodean. Lo que más nos aleja de él, en consecuencia, es todoaquello que produce confusión, envidia o remordimiento.
Sí, me gusta el lujo. Ya lo dijo Sócrates (que a su vez lo tomó prestado de un graffiti en las paredes del templo de Delfos): "conócete a ti mismo, y lo demás irá sobre ruedas".
... refugios albaneses.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo cuarto: ".. y si el oxígeno no fuedescubierto hasta 1773, ¿qué respiraba la gente hasta entonces?" (PedroJosé R. 16 años, estudiante de la ESO)
Arístide Briand,político francés y premio Nóbel de la Paz en 1926, se negaba a seguirdando trabajo a un recomendado de un amigo suyo.
"- No, noy no. Mira si es vago que cuando le di el primer empleo, todo eltrabajo que tenía que hacer era arrancar a fin de mes la hoja delcalendario, y encima había veces que se quejaba".
"- ¿Se quejaba?"
"- Sí, se sentía muy desgraciado porque encontraba que el mes de febrero era terriblemente corto"
Y de pronto me acordé...
Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
"¿Habrá otro", entre sí decía,
"más pobre y triste que yo?"
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
Nunca había estado tan cerca de comprender la gran verdad que pueden encerrar unos simples versos. Nunca.
... dejar en la estacada. Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo quincuagésimo tercero: "La guerra es una masacreentre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si seconocen pero que no se masacran". (Paul Ambroise Valéry, 1871-1945;escritor francés)
Me envía un amable amigo, (¡qué menos que llamar "amigos"a aquellos capaces de leer cada mañana -y sin que nadie les ponga unapistola en la sien- estos despropósitos!), un enlace a cierta páginaen la que el autor de la misma relata una de esas historias que, seanverdad o no, bien podría servir para ilustrar la mala leche que segasta el personal.
Aprovechando que es lunes y tengo tantotrabajo por hacer como pocas ganas de hacerlo, me permito copiarla talcual. Merece la pena.
"Corría el pleno Renacimientoy las Repúblicas itálicas luchaban por el poder y el control delcomercio. Cuenta la historia que en una de estas tediosas y prolongadasguerras, entre dos de las joyas de la Península, Florencia y Venecia,ambos bandos comenzaban a cansarse de la pelea. Tras mucho dialogarllegaron a uno de los más extraños acuerdos de paz jamás vistos: Eltriunfador del conflicto sería el bando que poseyera, en promedio, alos integrantes con el pene más grande. En esa misma reunión, unflorentino, Poggio Bracciolini, dijo que sin duda alguna los venecianosserían los triunfadores. Como es lógico asumir sus compañeros estabanpor saltarle encima para darle una lección, sin embargo Poggio muyrápidamente replicó:
Es evidente, que son los mejores dotados -refiriéndose a los venecianos-, puestoque su miembro viril posee tal longitud que llega a cubrir enormesdistancias. ¿Cómo se explica de otra manera que, cuando pasan variosaños a cientos de millas de su hogar a causa de sus viajes, encuentrena su retorno que son padres de dos y hasta tres criaturas?
Tras esto la guerra prosiguió su curso…"
Gracias D4rg4yle.
... el año de la confusión.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo segundo: "Toda ascensión a un granlugar se efectúa por una escalera de caracol." (Francis Bacon, 1561 -1626; filósofo y político inglés)
Cadados por tres surge alguna historia avisándonos sobre los peligros deligar por internet. Y siempre suele ser una historia siniestra. No espara tanto. Yo creo que lo que de verdad les molesta es que ahoracualquiera puede hacer lo que antes sólo estaba reservado a unos pocos.
Me explico. Acabo de terminar un curioso libro sobre partosreales. Y como para llegar a ese punto -el del parto- era (y es)obligatorio pasar por otras etapas, al autor no se le ocurre otra cosaque empezar explicando los mil y un trucos que las aspirantes a parirreyes - y muy especialmente el entorno de las aspirantes a parir reyes-usaban para conseguir su ansiada meta. Un "todo vale" que incluíaretratos oficiales extremadamente favorecidos -y que rara vez teníanque ver con la realidad-, minuciosas cartas descriptivas sobre lascondiciones, atributos y atractivos de la aspirante convenientementeinfladas... Vamos, que si cambiamos el pincel por el photoshop, pocas cosas han variado desde entonces a la hora de buscar a ciegas el príncipe azul.
Porno cambiar, no ha cambiado ni el resultado. Hay de todo. Desde sonadosfracasos, como el de Fernando VI, príncipe de Asturias en 1724, al quese le organizó su boda con María Bárbara de Braganza, y quedó aturdidoal ver lo poco agraciada que era su esposa (la señora era tan fea quehasta el padre de la novia le llegó a decir al monarca "Siento que haya de salir de mi reino cosa tan fea"),hasta los que se enamoraron a primera vista, como Juana la Loca yFelipe de Hamsburgo, que adelantaron 4 días su boda con el único fin desaciar su pasión sexual. Desde Carlos I e Isabel de Portugal, que secasaron sin conocerse en 1526 en el Alcázar de Sevilla por unos pactosde estado y entre los que desde el principio hubo algo más que unaalianza estratégica, hasta los que se ignoraron, e incluso se odiaron,nada más mirarse a los ojos, como Fernando VII y la primera de suscuatro esposas, su prima hermana María Antonia de las Dos Sicilias.
Deberíade acabar la entrada aquí, lo sé. Pero ya que el libro va de partosreales, que hay un mísero día más de fiesta este fin de semana, y,sobre todo, que cualquier disculpa es buena para no pegar un palo alagua, aquí van algunos curiosos:
Isabel la Católica(1451-1504), quien tras consumar el matrimonio ya tuvo que mostrar alos testigos apostados junto a la puerta la sábana ensangrentada quedemostraba su virginidad, y famosa (entre otras cosas) por elegirpersonalmente a aquellas sirvientas que fueran a tener trato con sumarido (curiosamente siempre elegía a las más feas), tuvo que seguir arajatabla una costumbre de la Corte Española, que se remontaba a laépoca de don Pedro el Cruel (1334-1369), por la que todos los partos delas reinas se tenían que realizar en presencia de testigos que diesenfe de que los bebés eran realmente fruto del útero real. Así, cada vezque la soberana castellana traía al mundo a uno de sus hijos, quefueron unos cuantos y nacidos por media España (Dueñas -Palencia-,Sevilla, Toledo, Córdoba y Alcalá de Henares -Madrid-), un grupo deespectadores tenía que reunirse para presenciar el parto y certificarque por las venas del infante corría sangre real. Eso, sí, cuando lellegaba la hora, ella muy digna pedía a sus doncellas que le colocasenun velo sobre su rostro para evitar que nadie viera su dolor.
Trassu boda con Felipe el Hermoso, Juana I, La Loca (1749-1555) (la queadelantó 4 días con el fin de saciar su pasión sexual), se encerró conél en una estancia de la que no salieron en días. Y le cundió lo suyo.El matrimonio tuvo seis hijos y su facilidad para parir era tal que lealumbramiento de uno de ellos hijos, el del infante Carlos (que luegose convertiría en Carlos I de España y V de Alemania), se produjo en laletrina del palacio de Gante, donde la reina disfrutaba de una animadacena con todos los festejos propios de la época. Al final del banquete,la soberana castellana comenzó a sentirse mal, pero pensó que su estadose debía a un empacho, sin saber que era el bebé quien avisaba de queestaba en camino. Su último parto fue el más difícil porque, sumida enuna depresión tras morir su marido, se negaba a empujar.
Isabelde Borbón. Se casó con Felipe IV en una boda por poderes celebrada enBurdeos en 1615, cuando ella tenía 12 años y él, 11. Sin embargo novivieron juntos hasta cinco años después. Tuvo siete hijos, pero sólosobrevivió una, la Infanta María Teresa, la última. Curiosamente a suseñor marido se le contabilizan un mínimo de treinta hijos bastardoscon distintas mujeres. De éstos, Felipe IV sólo reconoció al hijo de laactriz María Calderón, al que dio sus apellidos llamándolo Juan José deAustria.
María Manuela de Portugal. Nacida en 1528, esposa yprima de Felipe II se casó a los 15 años. Como tardaba en quedar encinta, los médicos la sometieron a numerosas sangrías. Sólo tuvo unembarazo, el del infante Carlos. El niño vivió, pero ella murió tras elparto por una infección.
María Luisa de Parma, esposa deCarlos IV y madre de Fernando VII, nacida en 1751, a la que se leatribuyeron numerosos amantes, entre ellos el oficial Manuel Godoy,tuvo 10 abortos y 14 hijos. Fue la primera reina española que dio a luzgemelos. El alumbramiento se produjo en la Granja de San Ildefonso yfue tal el interés que despertaron los infantes reales que loscolocaron en la misma cuna para exponerlos ante la gente. La precariamedicina de la época no pudo salvar ni a Carlos Francisco ni a FelipeFrancisco de Paula, que fallecieron a los pocos meses.
Y,posiblemente el más estremecedor, el de la segunda esposa de FernandoVII, Isabel de Braganza, primera reina española que, en vez de recurrira las nodrizas para amamantar a sus hijos, dio el pecho a su bebé, lainfanta Isabel Luisa. Falleció en 1818, a los 21 años, desangrada trasuna cesárea en su segundo embarazo. Débil de salud, la reina sufrió unacrisis muy fuerte en la que pedió el conocimiento. Los médicos creyeronque había fallecido y como se encontraba en avanzado estado degestación decidieron practicarle una cesárea post mórtem para salvar albebé. Los gritos que dio la soberana al sentir como la abrían dejaronestupefactos a los médicos. La carnicería, sin anestesia, mató a lasoberana. Y tampoco se pudo salvar al hijo que llevaba en sus entrañas.
Hasta el lunes.
... más historias "extra-ordinarias" cada día.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo primero: "Nuestros defectos son comonuestros olores corporales: no los percibimos y no molestan, salvo aquienes están con nosotros". (Anna Teresa Lambert, 1647-1732; escritorafrancesa)
Muchose ha hablado de las causas que propiciaron la caída del ImperioRomano. Y, aunque no fuera la principal, si fue una de las másimportantes la obsesión que les entró en las últimas décadas delimperio -justo antes de ser invadidos por los bárbaros del norte- porcamuflar sus olores corporales.
A falta de desodorantes no se les ocurrió otra cosa que colocarse en las axilas almohadillas con sustancias aromáticas. Una mariconada como otra cualquiera que no hacía más que confirmar el fin de una civilización.
Yes que el olor personal -una combinación única de aroma natural(determinado por la herencia genética y la raza), de otros adquiridos através de los alimentos que se consumen o causados por las emocionesque se experimentan, y de algunos más que son periódicos y estánrelacionados con los ciclos de fertilidad- tienen mucha más utilidad delas que a primera vista parecen.
Milenios antes de que seinventaran los desodorantes, nuestros antepasados se servían de su olorpara identificarse entre sí y para olfatear en la distancia a losmiembros de otras tribus poco amigables.
Y algunos lo siguenhaciendo. El pueblo Dassanetch de Etiopía considera que no hay aromamás placentero que el de las vacas, por lo que los hombres se lavan lasmanos con orina vacuna y se untan el cuerpo con sus excrementos,mientras que las mujeres eligen la mantequilla como crema corporal ycubren con ella su cabeza, hombros y pecho. Los Dogon de Malíconsideran, por su parte, que el olor de la cebolla es el más agradabledel mundo, así es que sus jóvenes se frotan con este tubérculo frito,antes de salir a ligar.
Ya que estamos siempre hablando de lasbondades de lo "natural", deberíamos de reivindicar nuestro olor. Y queno se nos olvide que el desodorante no fue más que un invento delpuritanismo del siglo XIX y su obsesión por hacer desaparecer losolores corporales que "generan la tentación del coito dejando en pecado a un cuerpo que no parece sujetarse a las decisiones del espíritu". Ellos se lo pierden. Nosotros, a oler.
... más olores.
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Capítulo Milésimo quincuagésimo: ¿Por qué en una discusión cuandouna persona tiene la razón hay que dársela si ya la tiene? (David H. 38años, departamento de atención al cliente)
Elser humano en su totalidad, también las mujeres, ha tenido siempreinterés por aprender, curiosidad por observar cualquier cosa queocurriera a su alrededor, observar el cielo, la forma de vivir de losanimales, de las plantas, el uso que podíamos hacer de ellos, cómofabricar herramientas, conocer las reacciones de su propio cuerpo antediferentes estímulos y enfermedades, cómo alcanzar el cielo y volar,qué tiempo iba a hacer...
La cantidad y profundidad deconocimientos -y el ansia por tenerlos- es una aspiración lógica decualquier persona y, a pesar de que tanta información puede acabaraturdiéndonos un poco, la satisfacción de aprender algo nuevo siemprees un reto para seguir adelante y gritar que vale la pena vivir.
Vamosal lío: Sal, vinagre y aceite. Para que una ensalada quedecorrectamente aliñada hay que seguir un estricto orden; primero la sal,después el vinagre y, lo más importante, el aceite al final para quecree una fina capa sobre los alimentos y, como consecuencia, el sabordel resto de los alimentos "resbale" sobre la susodicha capa.
Hayveces que uno se maravilla de que a estas ya tan difíciles edades, lamente siga alerta. Pero es un hecho. Y aunque me costó mucho, peromucho trabajo, ayer pude por fin aprenderme el orden en que se debe dealiñar ¡correctamente! una ensalada.
Una pena que la satisfacción que me invade impida que me concentre hoy en mi trabajo y tenga que pasarme el día sin hacer nada.
Y no es ninguna disculpa, simplemente un efecto colateral del aprendizaje de la vida.
... dientes de madera.
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Capítulo Milésimo cuadragésimo noveno: "La manera de hacerseinmensamente rico es inventar algo que cueste poco, produzca hábito ysea deducible del impuesto de la renta" (Pedro H. 24 años,bibliotecónomo en paro)
- Cicuta. Planta del género Conium que contiene varios alcaloides altamente tóxicos. Provoca trastornos gástricos, convulsiones, parálisis y parada respiratoria.
- Cianuro.Sal del ácido cianhídrico presente en las plantas como el laurel. Sutoxicidad es conocida desde hace siglos. Produce asfixia y una altatasa de mortalidad.
- Antimonio. Se obtiene de laestibina, un mineral que se usa desde la Antigüedad para combatir losparásitos intestinales. En dosis altas produce fiebre y vómitos
- Arsénico.El más común es el gris o metálico. Produce inflamación grave deestómago e intestino, vómitos, vértigos, cefaleas y, finalmente,colapso.
Los lunes a estas horas siempre ando con las mismas incertidumbres. No me acabo de decidir y eso está salvando a mis jefes.
Pero el día que sepa cual de los cuatro venenos produce una muerte más lenta y más dolorosa, se van a enterar.
... Babel está en Oceanía.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Capítulo Milésimo cuadragésimo octavo: "Algunos pueden levantarse,por la mañana, temprano y alegres. Otros sólo se levantan. (Raúl J. 18años, estudiante del cuatro curso del módulo de "repartidor de comidasa domicilio" correspondiente a F.P. II)
Unode los descubrimientos infantiles que más me marcaron fue comprobarque, por más que mi abuela se empeñaba en decirme que era la señal dela cruz que ella me hacía con saliva la causante de que medesapareciera aquel molesto hormigueo que me entraba después de haberestado mucho rato sentado en mi propia pierna (una manía como otracualquiera, aunque siempre estaba más blanda que el suelo), resultabaigual de efectivo si en vez de tan piadoso signo, lo que te dibujabacon sus babas era la v de los lagartos que por aquel entonces andabaatacando la tierra.
Vamos, que aquello funcionaba, sí, perosólo por la saliva y no por las letanías que recitaba tan entusiasmadamientras dibujaba la crucecita.
Pensé que nunca iba a tenerotra decepción de calibre semejante. Me equivoqué. Como es viernes ibaa trastear con el sexo, pero no acabo de salir de mi asombro alenterarme de que las plantas no crecen mejor cuando les hablas sinoque, en todo caso, es el dióxido de carbono exhalado por la persona queles da conversación la que les ayudaría a crecer.
Vamos, que ahora resulta que mi poto está como está -y está muy bien- no porque cada mañana le cante un trocito de las Vainica Doble y le ponga al día del capítulo de ayer de los Simpson, no, está así porque el muy guarro me chupa los gases.
De verdad, con esto de la ciencia y su manía de explicarlo todo racionalmente, no gana uno para disgustos.
Hasta el lunes.
... más historias "extra-ordinarias" todo el fin de semana.
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Capítulo Milésimo cuadragésimo séptimo: "Los hombres que no perdonana las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandesvirtudes." Khalil Gibrán, 1883-1931; poeta libanés)
Lacrueldad femenina llega -a veces- a unos límites que son difíciles decomprender hasta por las mentes más retorcidas y perversas.
El cóndor, el ave carroñera más grande que existe, es un animalcompletamente monógamo y con una característica muy peculiar: sólo seaparea cada dos años.
El acoplamiento se produce después de que el macho realice a más detres mil metros de altura, largas paradas nupciales que le dejan alborde del agotamiento. Y todo con un único motivo: impresionar a suhembra y que ella le permita desfogarse. ¡Por fin!
Puesbien, después de esperar los dos años para que aquello pueda ser,después de dejarse las plumas exhibiéndose delante de la únicacompañera que va a tener en toda su vida, después de semejantesacrificio, más del 50% de las señoritas cóndor se niegan arealizar la cópula con su sufrido compañero... al que no le queda másremedio - lo de la monogamia lo llevan a rajatabla- que esperar otrosdos años para que ella vuelva a encontrase en celo y tener la suerte deque entonces a la señora cóndor le apetezca.
Crueles no es la palabra.
... claras.
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Capítulo Milésimo cuadragésimo sexto: "Jamás ha habido un niño tanadorable, que su madre no quisiera verlo dormido". (Ralph WaldoEmerson, 1803 - 1882; escritor, filósofo y poeta estadounidense)
Melevanto filosófico. Si la naturaleza se ha tomado tanto trabajo endiseñar estrategias para que todo funciones dentro de un ordenrazonablemente lógico, ¿por qué diantres se ha olvidado de los humanos?Si hasta la más pequeña de las plantas es capaz de organizarse su vidatan ricamente, ¿por qué nosotros, que poseemos una inquietudautopensante a la que llamamos conciencia, y un puñado de neuronasajetreadas, y memoria, y deseos de futuro; por qué nosotros, supuestosreyes de la creación, nos montamos la existencia tan rematadamente mal?
Cualquierorganismo vivo parece saber a la perfección lo que le conviene; perolos seres humanos somos autodestructivos, inseguros, confusos. Ni tansiquiera hace falta mencionar las guerras, las hambrunas, las tiraníasy los genocidios para comprender que somos un desastre. Basta con mirarel día a día, la cotidianidad más simple y más común. La ignorancia conla que nos enfrentamos a la vida, el vaivén absurdo de sentimientos,los celos -profesionales o amorosos-, los miedos -físicos ometafísicos-; las ambiciones siempre desmedidas, absurdas,inalcanzables.
No voy a entrar aquí e a discutir si todo elingenio en el que se mueve la naturaleza responde a un plan, esto es,si existe un dios, o si la sabiduría biológica responde simplemente alas ciegas leyes darwinianas. A decir verdad, resulta más macabra laidea de la existencia de un dios que la de la nada, porque tal y comoestán las cosas en el mundo es de temerse que ese dios creador tengamuy mala leche, o que sea tal vez un dios loco o un bromista conpoquísima gracia. Un tipo muy poderoso y no muy recomendable, encualquier caso. Alguien capaz de crear una amanecer cada mañana, peroque al mismo tiempo nos deja sumidos en la más absoluta torpeza a loshumanos, no parece una divinidad muy de fiar.
Ni caso. Mañana será otro día.
... un trabajo no apto para sordos.
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Capítulo Milésimo cuadragésimo quinto: "Roncar es tomar ruidosamentesopa de sueño" (Ramón Gómez de la Serna, 1888 - 1963; escritor español)
Se lee mal, lo sé. Pero es tan impresionante el documento queen el se ofrece, tan desgarrador el testimonio que nos cuenta una pobremujer sumida, como tantas otras, en la desesperación de un problema queestá destrozando su vida y al que no le encuentra solución, que bienmerece la pena hacer un esfuerzo por leerlo.
¡Qué dramas hay por la vida! Y nosotros venga a quejarnos por tonterías. Se dice bien.
... 24 años.. y en línea recta.
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Capítulo Milésimo cuadragésimo cuarto: "Dos cerebros juntos producenla mitad de ideas que producirían cada uno por separado" (Ley de Chevin)
EE.UU. 1929
Éraseun ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendíabocadillos. Era sordo y, por tanto, no escuchaba la radio. No veía muybien y, en consecuencia no leía los periódicos.
Pero, eso sí,vendía buenos bocadillos y el negocio cada vez iba mejor. Quisoaprovechar la racha. Arrendó un trozo de terreno, levantó un granletrero y empezó a pregonar su mercancía a pleno pulmón:
"!Compren deliciosos bocadillos calientes!"
Y la gente compraba.
Aumentósus compras de buen pan y buena carne. Amplió su local para poderocuparse mejor de todo y, tanto trabajo tenía, que mandó recado a suhijo para que regresara de la Universidad donde estudiaba CienciasEmpresariales y le ayudara.
Nada más llegar, su hijo le dijo:
"¡Papá¿no escuchas la radio ni lees los periódicos? Estamos atravesando unagran depresión, la situación está francamente mal, no podría estar peor"
El padre pensó:
"Mi hijo estudia en la Universidad, Lee los periódicos y escucha la radio. Debe saber de lo que habla".
Asíque empezó a comprar menos pan y menos carne, desmontó el letrero, dejóel arrendamiento del terreno para eliminar gastos y no pregonaba susbocadillos.
Y sus ventas disminuyeron de día en día.
"Tenías razón" -le dijo al muchacho- "!estamos en una gran crisis!"
Nohe terminado de pillarlo. A ver. ¿La moraleja de la historia esexplicarnos lo malo que es tener un hijo que estudie empresariales o,directamente, la ruina que supone para cualquier economía familiartener hijos, así, en general?
Los lunes ando un poco perdido yo.
... sesión de maquillaje.
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