1125. Lunes, 11 febrero, 2008
Capítulo Milésimo centésimo vigésimoquinto: "Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar alos pequeños. Ahora tengo seis pequeños y ningún teoría". (John Wilmot,1647-1680; poeta inglés).
El cartel, escrito en chino (técnicamente era "mandarín con una lectura cantonesa de los caracteres",-detalle sin importancia ya que podía haber estado colocado al revés yme hubiera dado igual-), se exhibía a la entrada de un comercio de Hong Kong.Y algo muy importante -o la menos muy convincente- debía decir aquelanuncio cuando, entre tantos negocios juntos y dedicados a lo mismo, lagente, después de leerlo, elegía entrar precisamente en aquel.
El guía, que por alguna extraña razón entendía perfectamente el "mandarín con una lectura cantonesa de los caracteres" (haber nacido allí parece que le ayudó bastante a entender aquel endiablado idioma) lo tradujo sin inmutarse:
"Pase al interior. Nuestros dependientes tratan a nuestra clientela como un padre que quiere casar a una hija".Lapena es que, igual que los niños solamente estornudan cuando tienen laboca llena de papilla, uno nunca tiene una cámara de fotos a manocuando la necesita. Sobre todo si la he perdido un par de horas antes.Por eso, y a pesar de ser consciente de la enorme cantidad de lectoreshabituales de esta página capaces de leer un cartel escrito en "mandarín con una lectura cantonesa de los caracteres", he puesto sólo la traducción. Los lunes me resbala (casi) todo.
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