1122. Miércoles, 6 febrero, 2008
Capítulo Milésimo centésimo vigésimo segundo: "Al lado de la dificultad está la facilidad. (Mahoma, 570-632; religioso árabe)
¿Alguiense ha parado a pensar en la cantidad de horas que perdemos en lostitubeos antes de pasar a la acción? A mí, por ejemplo, me deja hechopolvo el asunto de la camisa que me tengo que poner cada mañana. Comola mayoría están sucias no tengo muchas para elegir, pero basta queestén disponibles un par de ellas para que la cosa se me complique. Noacertar a la primera significa pasarme el día dando tumbos, incómodopensando en que me tenía que haber puesto la otra. ¿Y decidir entrecereales con chocolate o sin chocolate para desayunar? Física cuántica.Sólo tengo de esas dos clases, pero raro es el día que no esté un buenrato con las dos cajas de la mano sin ser capaz de decidirme por alguna.
Nodigo yo que tener que tomar decisiones no nos haga madurar, crecer comopersonas y todas esas milongas que vomitan los libros de autoayuda,pero es duro, muy duro, tenerse que enfrentar cada mañana a tantosretos. Cualquier trabajo es demasiado trabajo cuando uno es vago. Hastael de tener que decidir.
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