1047. Jueves, 4 octubre, 2007
Capítulo Milésimo cuadragésimo séptimo: "Los hombres que no perdonana las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandesvirtudes." Khalil Gibrán, 1883-1931; poeta libanés)
Lacrueldad femenina llega -a veces- a unos límites que son difíciles decomprender hasta por las mentes más retorcidas y perversas.
El cóndor, el ave carroñera más grande que existe, es un animalcompletamente monógamo y con una característica muy peculiar: sólo seaparea cada dos años.
El acoplamiento se produce después de que el macho realice a más detres mil metros de altura, largas paradas nupciales que le dejan alborde del agotamiento. Y todo con un único motivo: impresionar a suhembra y que ella le permita desfogarse. ¡Por fin!
Puesbien, después de esperar los dos años para que aquello pueda ser,después de dejarse las plumas exhibiéndose delante de la únicacompañera que va a tener en toda su vida, después de semejantesacrificio, más del 50% de las señoritas cóndor se niegan arealizar la cópula con su sufrido compañero... al que no le queda másremedio - lo de la monogamia lo llevan a rajatabla- que esperar otrosdos años para que ella vuelva a encontrase en celo y tener la suerte deque entonces a la señora cóndor le apetezca.
Crueles no es la palabra.
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