898. Jueves, 18 enero, 2007
Hoy, que las prisas laborales están en uno de sus momentos más<i>críticos</i>, no me resisto a copiar un texto ajeno. Porlargo que sea.
¿Cómoexplicar esos amores patéticos, llenos de sufrimiento y renuncia? ¿oesos otros absolutamente altruistas? ¿y esas rupturas de parejas que"parecían hechos el uno para el otro"? ¿o la persistencia del amorhacia quien maltrata a su pareja?. El amor constituye en sus diversasformas uno de los motores básicos del comportamiento humano. Es junto ala salud y el dinero una de las fuentes de felicidad y al tiempo dedesdicha, así como el núcleo argumental de buena parte de la literaturay el cine.
Sin embargo, hasta hace poco no ha preocupadoespecialmente a los investigadores de la conducta, entre otras razonesporque no es un comportamiento que pueda observarse, sino un estadointerno cuyas evidencias externas no son tan obvias (es posible estarenamorado sin síntomas de conducta claros).
Por ese motivo, frentea las investigaciones sobre conducta sexual -más habituales- sonescasos los estudios que se han centrado en el amor y en sus diversosaspectos (creencias, actitudes, elección de pareja, estrategias deseducción, estilos amorosos, intercambio y poder en la relación,conducta sexual, etc.). De ahí la relevancia de la investigación a laque se hace referencia en estas páginas, la primera realizada en Españacon muestras representativas de la población. Aunque los grandesinterrogantes seguirán sin respuesta, estos datos nos pueden ayudar acomprender mejor el fenómeno amoroso.- El ansiado flechazo solamente llega para 1 de cada 4 personas, las otras 3 se van enamorando poco a poco.
Unode los resultados más claros del estudio, y al tiempo de los máspreocupantes, es la generalizada aceptación por buena parte de losespañoles de unas creencias sobre el amor que, en general, resultan másbien erróneas. Por ejemplo, el mito de que existe una parejapredestinada para cada cual (media naranja) resulta además absurdo: lamayoría de los entrevistados dice haber hallado a su pareja en suentorno (compañeros de trabajo, estudios, o residencia) o de modocasual. La creencia de que la pasión amorosa verdadera dura toda lavida resulta, además de ingenua, difícilmente compatible con ciertosimperativos psicológicos y biológicos. Esa pasión eterna en la que creebuena parte de los españoles se desvanece, de promedio, en torno a loscuatro años, según algunos estudios recientes. ¿Y qué decir sobre lacreencia según la cual cuando se ama de verdad, se es fiel a la parejasiempre? ¿O la de que el amor lo puede todo?
- La base del matrimonio es el amor: el 86% de los encuestados piensa que uno sólo debe casarse por amor.
Estasideas, impregnadas de un evidente romanticismo fílmico, sonpreocupantes no ya por su escasa racionalidad, sino por sus resultados:expectativas irreales, desengaños, exigencias imposibles de satisfacer,rupturas precipitadas, relaciones fallidas, etc. Con ese equipaje decreencias, un obstáculo, el declive de la pasión, una infidelidad, seconvierten en prueba de que el amor no era verdadero, o ya no existe,lo que lleva a la ruptura. Aunque, según indican los datos, al aumentarel nivel educativo se asumen menos esas creencias, lo que refuerza unaidea básica: en estas cuestiones es posible aprender.
Muy en línea con lo anterior, la mayoría de los entrevistados considera que las personas sólo deberían casarse por amor.
Así,según los datos, buena parte de sus relaciones estables surgieron sinpreocuparse mucho por el futuro (trabajo, hijos, familia...) o por lacompatibilidad de la pareja. Ya se sabe, el amor lo puede todo, y lapasión (eterna) sustentará la relación. No vendría mal recordar que laasociación amor-matrimonio no ha sido dominante en otras épocas oculturas, en las que se imponía el pragmatismo a la hora de concertarlas relaciones.- Cuando se plantea una relación esporádica, lo que más cuenta para el 53% es el atractivo físico.
Encierto modo, da la impresión de que todavía persiste en nuestrasociedad, en mayor o menor grado, un tipo de amor que cabría denominardependiente o adictivo. Se trata de un amor centrado en uno mismo -amenudo fruto de una inmadurez afectiva- que conduce a la necesidad delotro para llenar las propias deficiencias ("te necesito para serfeliz", "no puedo vivir sin ti"), a un amor posesivo, a la emergenciade celos (de hecho, la mayoría de los entrevistados consideraninsoportable la idea de que su pareja le sea infiel)... Por desgracia,y bajo la apariencia de "amor verdadero", este tipo de amor, además degenerar problemas y sufrimientos tarde o temprano, no garantiza lapropia felicidad (ningún ser humano puede llenar a otro) ni tampoco lade la pareja.
En el camino hacia un amor más consciente y maduro(no tan centrado en uno mismo, menos celoso y más realista) emergenescollos. Dos son fundamentales: la inmadurez del individuo y el escasoconocimiento de los procesos que participan en el enamoramiento y en elcurso de una relación. En ambos aspectos, y sobre todo en el último, sepuede mejorar.- El 1,4% de los hombres dice que ha tenido relaciones con más de 100 personas. Ninguna mujer confiesa tantas.
Porquemientras los españoles estudian, tal vez con desmesura, desde elaparato digestivo de los reptiles hasta los avatares de los reyesgodos, raramente aprenden algo sobre el comportamiento amoroso. No sehabla de ello en exceso en el seno de la familia, se ignora en loscentros educativos, y los medios de comunicación ofrecen a menudo unaimagen distorsionada. Con lo que sólo queda aprender por experienciapropia; pero tampoco es muy factible: la mayoría de los entrevistadoscon pareja afirma haber tenido sólo una relación estable en su vida...De esta forma, las versiones adolescentes sobre la temática amorosareflejan una clara confusión, mezclando enamoramiento, amor y deseosexual, creyendo incluso amar cuando sólo desean o justificando eldeseo llamándolo amor.
- El sexo diario le toca al 2,4%; al 28,7%, 2 o 3 veces semanales; al 15,5%, una por semana y al 20,9% varias al mes.
Siempreconviene ser prudente respecto a lo que uno cree ver, sobre todo,cuando se está enamorado. Por definición, el enamoramiento constituyeuna fase, necesaria tal vez, de hiperactivación emocional y afectiva,en la que la otra persona no aparece como lo que es, sino comoresultado de una clara idealización y/o proyección en él/ella de todotipo de deseos, expectativas, necesidades, ilusiones, modelosinteriores... Por ello, debe cuestionarse -por duro que resulte- lo quese cree percibir en la otra persona. Los datos sobre el atractivofísico así lo señalan: los entrevistados emparejados tienden a hallarmás atractiva a su pareja que a sí mismos, lo que refleja (al sermatemáticamente imposible que lo sea) una distorsión de la realidad. Ysi algo observable se distorsiona, ¿qué no ocurrirá con otros rasgosmenos visibles?
Otro aspecto central de este análisis reside enlas diferencias entre varones y mujeres. Buena parte de los tópicosparece seguir vigente, según se desprende de los concursos de parejas oprogramas sobre el amor en las televisiones, ejemplos patéticos ademásde esas relaciones inmaduras, adictivas o dependientes. Por otra parte,también de los datos emergen algunas diferencias muy claras. Así, losvarones reconocen una mayor tendencia a la promiscuidad sexual y a lainfidelidad, mientras ellas valoran más la fidelidad. Son también ellosmás que ellas quienes, en general, llevaron la iniciativa en el iniciode la relación y de los primeros contactos físicos.- El amor de verdad lo puede todo. Así lo creen 7 de cada 10 españoles.
Sigueen pie la tendencia femenina a vincular el sexo con el amor más que losvarones, capaces de una mayor separación. Aparecen también algunasdiferencias en las estrategias de seducción, sobre todo en relaciones acorto plazo o esporádicas. Pero no hay diferencia en la mayor o menorvaloración que se dé a los celos emocionales o sexuales.
Sobre laconducta sexual en la pareja, resulta sugerente comprobar que losvarones emparejados aseguran mantener intercambios sexuales con unafrecuencia superior a la que afirman las mujeres emparejadas... ¿Cómoes posible? ¿Exageran los varones para adecuarse a la norma social alrespecto? ¿O sus intercambios sexuales no son con su pareja, comoindican los datos de infidelidad?- Seis de cada 10 personas han mantenido a lo largo de su vida una sola relación amorosa estable.
Podríanextraerse otras muchas consideraciones. Pero quizá, para concluir,debería recordarse que una relación amorosa constituye un caminoplagado de dificultades y contradicciones, de las que hay que serplenamente conscientes: la convivencia tiende a resaltar los aspectosnegativos, la satisfacción del deseo tiende a acabar con él, laidealización se enfrenta a la realidad cotidiana, el deseo deindependencia al compromiso con la pareja, la pasión tiende a declinar,el deseo de curiosidad y novedad sexual lucha contra la fidelidad...Fundamentar una relación pretendidamente estable, que dará lugar a unafamilia y a unos hijos, basándose sólo en la pasión o enamoramiento noconstituye precisamente un síntoma de lucidez. Hacerlo además sin unadecuado autoconocimiento, en momentos de baja autoestima o fragilidadpersonal, constituye una decisión casi condenada al fracaso. Por ello,en estas cuestiones sería aconsejable utilizar una cierta racionalidad,no mayor pero tampoco menor de aquella con la que actuamos en otrosaspectos de la vida (elección de profesión, residencia...)
Y aquí uno que está completamente de acuerdo.
Unode los resultados más claros del estudio, y al tiempo de los máspreocupantes, es la generalizada aceptación por buena parte de losespañoles de unas creencias sobre el amor que, en general, resultan másbien erróneas. Por ejemplo, el mito de que existe una parejapredestinada para cada cual (media naranja) resulta además absurdo: lamayoría de los entrevistados dice haber hallado a su pareja en suentorno (compañeros de trabajo, estudios, o residencia) o de modocasual. La creencia de que la pasión amorosa verdadera dura toda lavida resulta, además de ingenua, difícilmente compatible con ciertosimperativos psicológicos y biológicos. Esa pasión eterna en la que creebuena parte de los españoles se desvanece, de promedio, en torno a loscuatro años, según algunos estudios recientes. ¿Y qué decir sobre lacreencia según la cual cuando se ama de verdad, se es fiel a la parejasiempre? ¿O la de que el amor lo puede todo?