870. Martes, 28 noviembre, 2006
Capítulo Octingentésimo septuagésimo: "No comas todo lo que puedes,no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todolo que sabes". ( Proverbio chino)
Losromanos tan apañados ellos para todo lo que tuviera que ver con suhigiene, usaban de dentífrico, entre otras muchas sustancias, la orina.
Hasta aquí nada que no supiera. Sin embargo, me he quedado unpoco pensativo cuando me he enterado que en esto, como en todo, lasmarcas ya imponían su tiranía y que, en cuestiones de líquido miccionalpara lavarse la dentadura, ninguna orina era tan apreciada como la queproducían los españoles. Una orina que, a modo de dentífrico de lujo,era convenientemente comprada, envasada y transportada desde su lugarde origen, España, para ser vendida de forma exclusiva y selecta a unadistinguida (y muy acaudalada) elite romana que pagaba verdaderasfortunas por tan dorado líquido Están locos estos romanos.
Por cierto y aprovechando, me sé yo un truco para hacer que las rayitasdel dentífrico (el último que compré tiene una verdes que me dejanhipnotizado cada vez que lo uso) salgan del tubito completamentedescuajaringadas. Para otro día.