836. Lunes, 9 Octubre, 2006
Capítulo Octingentésimo trigésimo sexto: "Yo me he construido mipropio mundo, y es mucho mejor que el que nunca haya visto" (LouiseNevelson, 1900-1988, escultor estadounidense)
Discutían en laedad media sobre el sexo de los ángeles. Discuten ahora sobre labiología moral del óvulo fecundado, la legalidad de las grúamunicipales, el desempate a penalties en la final de la UEFA o sobre sicompensa o no el coche eléctrico.No cabe duda de que tantrascendentales y perversas cuestiones están perfectamente integradasen el espíritu escolástico del ser humano.
Lo que seguro no imaginaronnunca los romanos, los griegos o cualquier súbdito con aspiraciones afilósofo medieval, es que a nosotros nos tocaría dilucidar lainterrogante definitiva de la cultura musical en occidente: ¿Quiénselecciona la música ambiental que suena en los sitios a los que suenamúsica ambiental? ¿Cuáles son los criterios que siguen para ponerla? ¿Qué rama de la F.P. y/o carrera universitaria se dedica a enseñar tanoscuro y misterioso trabajo? Y, sobre todo: ¿estará bien pagado?
Desdeaquella vez que me enteré que los cocineros tenían que llevar el gorroobligatoriamente para evitar que pudieran caer sus pelos en la comida,y me pasé tres días intentando saber si esa obligación la tenían quecumplir también los cocineros calvos, no había sentido yo tanta ansiade conocer una respuesta.
Los fines de semana es lo que tienen, uno sepone a pensar y claro…