806. Lunes, 28 agosto, 2006
Capítulo Octingentésimo sexto: "No me importa que la gente mire susrelojes mientras estoy hablando... pero es excesivo que además lossacudan para asegurarse de que andan." (Lord Birkett, 1883-1962,abogado británico)
Me ha vuelto a picar un mosquito.
Estavez no ha sido en el brazo, (en algo se tenía que notar que el año noes bisiesto), esta vez ha sido en ese bultito que tenemos en el piesobresaliendo por encima del zapato y que nadie sabe para qué sirve.
Vistami amplia experiencia en el asunto, los próximos días se basaránmilimétricamente en el refrán "comer y rascar todo es empezar"(originariamente era comer y follar, pero los refranes están paraadaptarlos a las circunstancias), por lo que acabo de pasar una nota alflamante departamento de recursos humanos explicando, con toda laseriedad que el tema requiere, mi imposibilidad para desarrollarfielmente con las expectativas laborales que tienen depositadas en mimodesta persona, al menos de una forma temporal, y hasta que algúnantihistamínico acompañado del verdadero tratamiento en estos casos,-un absoluto y total reposo- puedan aliviarme de tanto sufrimiento.
Parami va a ser un sacrificio dejar de cumplir con mis obligacioneslaborales, lo sé, pero como persona responsable tengo que hacerlo, todoantes que no rendir como de verdad podría hacerlo si estuvieracompletamente sano, que es como ellos se merecen.
No se porqué me acaba de dar un ataque de risa, será un efecto colateral de la picadura.