741. Lunes, 10 Abril, 2006
Lunes de pasión, Semana Santa,muertos. Lo he confesadoalguna vez ya antes: haber nacido cerca de uncementerio deprovincias, marca. Si además uno de tus noviosadolescentes erahijo de un marmolista lapidero que se llevaba eltrabajo a casa, notiene nada de particular que vea con una ciertasimpatía todo lorelacionado con esos bloques de apartamentos apaisados,tanadornaditos de cipreses ellos, llamados cementerios.
Por cierto, ya que estamos metidos en el tema y antes de pasar amayores: el origen de la palabra "cadaver" se remonta a laépoca romana donde existía una losa sepulcral que llevaba lainscripción: "caro data vermibus" (carne entregada a losgusanos). Con el tiempo y la erosión, algunas letras se fueronborrando hasta que sólo se pudo leer: ca.. da.. ver.. y asíse quedó.
Valgala anterior introducción para justificarme por habervuelto a encontrary ¡a releer! un artículo, entre burlón ydivertido, que trata sobrealgunos de los epitafios que en ellos sepueden encontrar.
Historiascapaces de resumir toda una vida en una frase, como lade aquelindividuo que jamás había estado enfermo y un día que sesintió mal, sufamilia insistió en llamar al médico y a pesar denegarse con todas susfuerzas, acabó tomándose la medicina. Elepitafio de su tumba lo dicetodo: "Fallecido por voluntad deDios y de un médico imbecil".
Algunos son tan amables que hasta explican cual fue lainvoluntaria causa que le llevó a ocupar su sitio: "Buen esposo,buen padre, pero mal electricista"
Anotaciones sepulcrales que hablan perfectamente del carácter dela familia del forzoso "inquilino", como esa que se puedeleer en el costado de una lápida del cementerio de Barcelona quereza "Este sepulcro lo pagó su hijo Paco".
O aquel otro de una señora que no quiso renunciar a lo que tantole había costado y que hizo inscribir a su muerte: "Aquí yaceMercedes que murió tres días antes de ser Marquesa".
Agitadoresy contestatarios hasta el final, como aquel que serebeló en su últimadespedida escribiendo de epitafio una preguntaa la que nunca nadie leva a contestar: "¿Qué tenía Lázaro queno tenga yo?"
Loshay poéticos, llenos de amor, repletos de melancolía, yhasta con unextraño e inquietante sentido del humor que demuestracómo hasta en lassituaciones más difíciles, hay quien no pierde laguasa: "Aquí reposa Margarita, que falleció a los diez meses deedad. ¡Qué pronto empezaste a darnos disgustos!"
Todos los capítulos de "tantos hombres y tan poco tiempo"