CapítuloMilésimo quingentésimo quincuagésimo cuarto: “La enfermedad haceagradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo.Heráclito de Éfeso, 535 a. C.- 484; filósofo griego.)
Leo un artículo de señor principal quesostiene la tesis que yo he venido propugnando, y que muchos viejos–antiguos- lectores pueden atestiguarlo si fuera necesario, sobre lomuy peligroso y nocivo que es hacer deporte. Hacer deporte en generaly, sobre todo, hacer deporte a partir de cierta edad.
Y vaya por delante que sí, que yo practico ejercicio. Mi preferidoconsiste en estar sentado. Y es verdad, reconozco que también espeligroso. Porque me siento en un butacón con un libro entre las manosy, no sé cómo, al cabo de un rato ya no estoy sentado sobre lasposaderas, sino sobre los riñones. Si al correr lo llaman footing supongo que a lo mío habría que llamarle chairing. O algo así. Admito que hay días de asueto en que el chairing me deja desriñonado y si lo que he elegido han sido periódicos, aburrido y desesperado.
De todas las formas estar sentado en casa es lo menos peligroso,como ejercicio físico que conozco, salvo en un excepción, tal y comoestán las cosas, si la televisión está encendida mientras tanto, el chairinmg puede originar trastornos mentales. De los severos. Y sin curación.
... gatos divinos
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CapítuloMilésimo quingentésimo quincuagésimo tercero: "Odio la televisión. Laodio como a los cacahuetes. Pero no puedo dejar de comer cacahuetes"(Orson Welles, 1915 - 1985, director estadounidense)
Losque ronden -o superen- los 40 podrán comprenderme. Recordareis conmigoque ocupó durante años un lugar preferente en los salones de nuestrascasas. A su alrededor nos reuníamos las familias enteras, y supresencia posibilitó que fuéramos testigos de momentos memorables ytristes. Gracias a ella todos subimos a la luna, disfrutamos de nuestrafauna ibérica y lloramos muchas muertes sin sentido. Sin salir denuestra habitación recorrimos nuestro mundo y más allá, cantamos yvencimos en Eurovisión, ganamos en concursos muchos apartamentos en Torrevieja y alguna lágrima vertimos con Heidi, y Marco y una tal Laura Ingalls que vivía en una pequeña casa de una pradera.
Hoy las cosas han cambiado y seguramente lo hayan hecho para bien,pero a veces tengo mis dudas. En nuestras casas albergamos variostelevisores con programación a la carta, y ya no vivimos en blanco ynegro. El color todo lo invade, principalmente el rosa. Nadie seacuerda de Jana Escribano, ni de Lalo Azcona. A nadie parece importarlequiénes fueron Tico Medina y Alfredo Amestoy. Son recuerdos del pasadoen un mundo de vértigo que no perdona la falta de variedad. Esa mismavariedad de la que hoy disfrutamos pero que, salvo honrosasexcepciones, sustituye el talento por la verborrea, la elegancia por laestupidez y la profesionalidad por los resultados económicos; esavariedad que hace que mientras que los padres investigan huellas en elsalón sus hijos luchen con Narutos y Digimones en sus dormitorios.
Los nuevos tiempos traen nuevos programas, y la clave está en saber escoger. Hoy la picardía de Shin Chan haría sucumbir la inocencia de Cleo, Tete y Coletas Telerín. Pero mientras que Belén Esteban se ría de ello, o Jesús Mariñas pretenda explicar el porqué del color de las bragas de la ex novia de Paquirrín, prefiero recordar lo que sentía a mis trece años, cuando en el programa 300 millonesun avión de Iberia surcaba de este a oeste la pantalla de aqueltelevisor en blanco y negro y dentro del cual mis sueños tambiénvolaban, mientras mi madre, puntualmente, traía la cena de todos a lamesa del salón.
Lunes nostálgico. Demasiado nostálgico.
... la imprenta
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CapítuloMilésimo quingentésimo quincuagésimo segundo: “Sin el tiempo, esainvención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y elconsuelo de la esperanza” (Antonio Machado, 1875 - 1939; poeta español)
Abro un libro (el aburrimiento es muy malo), y empiezo a leer la introducción (que, casualmente, es lo primero que trae):
"Procedentede la India, el tantra no es sólo una técnica sexual sino que va másallá y busca la unión total entre los integrantes de la pareja y sucomunión con el mundo. El tantra realiza una búsqueda interior yaprovecha la energía del sexo para fomentar la vitalidad, la fuerzainterior y el placer. El tantra en una forma de vivir y de actuar queparticipa en muchos aspectos de nuestra vida".
Mal empezamos. Vale, muy bien, "eso" es el tantra,es decir, una frase muy larga y que queda muy bien (como la mayoría deellas) pero que no me aclara nada de lo que yo estaba buscando desdeque me interesé por el tema cuando en una revista leí aquello tanprometedor de: "...el tantra puede alargar los encuentros amorosos durante horas,involucrar en ellos a todos los sentidos, incrementar el placer yvolverlo más exquisito".
Uno es así de espiritual.
No me desanimo y sigo leyendo:
"Eltantra propone aprovechar la kundalini, es decir, la energíapsicosexual sagrada, localizada en la zona sacra, y elevarla medianteejercicios y la respiración, hasta que pase por los siete chakras. Enel momento en que el individuo consigue liberar su energía está enarmonía consigo mismo y el mundo. Para practicar el tantracorrectamente se requieren años de experiencia".
Y hasta aquí. ¡Hala! ¿Años practicando? ¿Años buscándote los chakras a estas edades? ¿Pero qué se han creído? Y encima sin garantías. Imagínate que después de taitantos años, dos meses, tres semanas y dieciocho días intentando aprovechar la kundaliniestás a punto de controlar el sexto chakra y, de repente, te das cuentaque por haber bebido agua del grifo (anda y que no tienen plomo lastuberías), o por haber comido más gominolas caducadas que de costumbre(los efectos de los colorantes en el sexto chakra no están muy documentados, creo), se te ha atrofiado el séptimo y no puedes seguir.
Hombre que no es serio. Por supuesto que todos queremos alargar losencuentros amorosos, involucrar en ellos a todos los sentidos,incrementar el placer, volverlo más exquisito... bla, bla, bla; yhasta, si me apuran, a ir a buscar los chakras allí donde estén, pero claro.. todo antes de cumplir los 111 años (la viagra es buena pero no es lourdes).Que no digo yo que no exista otra vida después en la que poder aplicarla técnica que con tanta paciencia podemos aprender ahora, pero a verquien te garantiza que al final no acabas reencarnándote en un eunucocualquiera. Por ejemplo. Hasta el lunes pues.
... más "historias extra-ordinarias"
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CapítuloMilésimo quingentésimo quincuagésimo primero: "Lo más importante queaprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando esno". (Gabriel García Márquez, 1927; escritor colombiano)
Yadesde la escuela nos enseñaron que los nombres podían llevar unossufijos indicativos de aumento o disminución (-ón, -azo, -ote, o -ito,-illo, -ico, -ín, etc.). Después, cuando fuimos haciéndonos mayores yen la Universidad aprendimos algo por excepción, supimos que esa reglano era tal, pues muchas veces se la saltaba a la torera la mismísimagramática significando incluso lo contrario. ¡Y mira que se puedenponer ejemplos!
Según lo dicho, el aumentativo de "pelo" sería "pelón". Pues no,señor. "Pelón" es precisamente el que no tiene nada de pelo, el quecarece de él o tiene muy poco. El aumentativo de "rabo" sería "rabón",que no significa cabalmente el que tiene un rabo muy largo o grande,sino el que se ve privado de él o lo lleva muy corto. "Cabrón" no es elaumentativo de "cabra" simplemente, sino el macho cabrío, beche u otrosmuchos afines que se preocupan de las demás parejas, menos de la suya."Plumón" no lo es de "pluma", sino muy al contrario, la pluma másdelgada y suave, o el colchón de esa pluma y que él, a su vez, tampocolo es de "colcha". "Pulgón" y "ratón" no lo son de "pulga" o "rata" ode un "rato" largo hablando, sino que se trata, respectivamente, de uninsecto parásito o un roedor, por lo general, más pequeño que la rata."Capón" no es una "capa grande" que abrigue, resguarde y cubra aalguien o salgo, sino, paradójicamente, el que ya no puede cubrir anadie y se queda como comestible navideño. "Coñón" dícese de la personaburlona o bromista, y "coñazo" es esa misma persona o cosa pesada ymolesta y que ignoro por qué vericuetos aparentan los aumentativos del"coño" femenino.
Anda y que no nos meten cosas inútiles en la cabeza.
... peligroso realismo
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CapítuloMilésimo quingentésimo quincuagésimo: “No hay nostalgia peor que añorarlo que nunca jamás existió. (Proverbio mongol)
Esuna pena muy grande, honda, profunda. Y no es para reírse. Lo de que lavida ya no es como antes, que escuchaba en cada sermón de mis abueloscuando era crío (¡hace tanto de aquello!) y me pasaba los veranos en elpueblo... va a ser verdad, y ahora me entero. La mejor prueba de todas,irrefutable a todas luces, es la ausencia, de unos años para acá, y enclaro presunción de desaparición, de alguna canción verbenera quereciba los honores de "canción del verano".
Es verdad que cada verano tienes su cancióndelverano,una canción estúpida que, sin embargo, cantamos a la menor ocasión, yque se va apagando poco a poco dejando regusto a playa, sol yvacaciones hasta el año siguiente. Sin embargo, y ya a estas alturas defebrero, por más que hago memoria no logro recordar la del veranopasado. Y mira que lo han intentado hasta con todo un silbido clásicoque durante 20 años ha martirizado las mañanas y tardes de latelevisión estival, gracias a las repeticiones de Chanquete, Julia, Tito, Piraña, Javi, Bea y Desy..., creo que me dejo a alguno. Pero ni con ésas. Ni el remozado silbido de Verano azulha logrado reavivar el espíritu de los versos con rima facilona, elcompás medido de la música, el bailecito pegadizo por si hiciera faltasalir a bailarla con dos copas de más... nada.
Si hemos movido el cu-cu, hemos cazado el venao, sentido la Macarena, comprendido el aserejé y sabido que se la llevó, el tiburón, que el tiburón se la llevó, se la llevó, por qué nadie tiene compasión del probe Miguel, como representante de los nostálgicos y provocan que, Ave María, alguien nos susurre al oído, como hizo en los 70 Rafaella Carrá que para hacer bien el amor hay que venir al sur. Ya nadie cree en ser amigos para siempre, como insinuaban Los Manolos, nadie se pone colorado cuando lo miran, que aseguraban las Papá Levante, se prohíben las barbacoas como las hacía Georgie Dann y gritar, a todo trapo, booooomba,no está bien visto. Lástima, pero hemos perdido un tesoro que serádifícil, por muy cíclica que nos pinten la vida, recuperarlo de nuevo.
Ya nada es lo que era.
... cerillas
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CapítuloMilésimo quingentésimo cuadragésimo noveno: "La prueba de toda verdadreside, sencillamente, en su eficacia" (William James, 1842-1910;filósofo estadounidense)
Séque es extraño (aunque hace un tiempo llegó a haber un debate públicosobre los calcetines con rombos y a nadie le pareció mal), pero es queúltimamente me quedo absorto en la sección de pescadería (de los carefoures, mercadonas y similares), que es un largísimo mostrador "a lavadero", con el pescado fresco, mecido en cuna de amorosas estrellitas heladas.
Alucino con la forma de utilizar el cuchillo de las pescaderas.Blanden el instrumento con una maestría, oficio y destreza que merecuerdan a Bruce Lee manejando los lun-cha-kus. Tienen esa especie de hacha pescadera que le birlan a una sardina la cabeza en un plis plas. Pregunta la eficiente pescadera a cualquier clienta: "¿quiere que le haga filetes"?, yo le imploro por lo bajini: "dile que sí".Sólo por verla manejar el endiablado cuchillo; ¡zas, zas, zas"! y loque era un hermoso pescaíto con sus aletitas, sus ojitos saltones…¡sonseis filetes!. Un espectáculo. Dorada, trucha, atún, jurel, lubina,congrio, merluza…en manos de estas pescaderas son asunto de alta magiay acuática limpieza porque con la manguera esa que pende del cielo seespabilan de lo lindo.
Digo yo que estas excelentes profesionales no serán de las quetienen un marido maltratador. A muchas mujeres no les vendría mal tomarlecciones prácticas en las pescaderías. Pa por si acaso.
... camadas
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CapítuloMilésimo quingentésimo cuadragésimo octavo: "Es un error capitalteorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos paraencajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en loshechos” (Sherlock Holmes, 1887, detective asesor)
San Jerónimo recomendaba trabajar en algo, "para que el diablo te encuentre siempre ocupado".Por desgracia, hoy, en España, el diablo se siente como el Piraña enuna pastelería: no sabe por dónde empezar. Casi cuatro millones y mediode personas andan buscando flores en un desierto laboral que seextiende irremediable como el fuego por un bosque de agosto. Estas sonlas cifras. Detrás están los duelos: las lágrimas de la pareja quepierde su casa, la angustia del padre que mira a sus hijas con cara denáufrago, el miedo del joven que dice la palabra "futuro" como sipronunciara "muro", y todo el mal rollo que cabe en 4.300.000 lunes alsol.
No suele ser habitaul en este blog hablar de temas tan principales,es verdad, pero resulta inevitable que al ver semejante páramo, en eljardín de al lado crezca el pesimismo, la querencia al empate, el virgencita que me quede como estoy,la cobardía. Por eso cuando el Gobierno nos pide por favor quecompremos, porque ese es el camino de regreso al futuro, a alguno le dapor pensar que una cueva con fuego es un refugio, y otro dice que loscharcos también forman parte de la lluvia, y un tercero se consuelaporque un sueño es verdad mientras no se despierta. Lo de siempre, esetipo de migajas que, sin llegar a alimentar, al menos entretienen alestómago. Conclusión: mientras unos pasan de abrir las cartas del bancoporque son malas noticias, otros las abren como si estuvierandesactivando una carta bomba.
Y como en estas circunstancias, ni San Obama es capaz de vendercaramelos a la puerta del cole, urge pensar en una receta alternativa,cualquiera que no incluya el consumo entre sus ingredientes. No sabemoscuál puede ser la buena, pero tal vez los que mueven los hilos tenganuna pista. De hecho, si fueron capaces de sacar una burbuja de unladrillo, podrán improvisar otro truco, ¿o no? Igual el problema es quevan faltando conejos, porque chisteras hay dos por sucursal.
El caso es que nos hundimos y no quedan flotadores en segunda clase.Por tanto, solo hay dos opciones: ponerle una vela a San Andrés oamotinarse para sustituir a la tripulación, ya que al parecer no sabenavegar a contra viento. No se le puede decir a un moribundo que "todose arreglará". Hay que ponerse en su pellejo, y eso es justo lo que noestá dispuesto a hacer el capitán, con lo cual, difícilmente podráencontrar un cabo para rescatar a quien se ahoga todos los días.
Alguien dijo que "el cerebro es un órgano maravilloso. Comienza atrabajar nada más levantarnos y no deja de funcionar hasta entrar en laoficina". Dicho de otro modo: lo bueno del trabajo, además del dinero,es que te aísla de los problemas. Lo malo de que falte, además deldinero, es que hoy, en España, hay casi cuatro millones y medio depersonas buscando refugio.
Cosas del lunes. Otra vez.
... despedida a la francesa
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